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Los partidos independentistas deben decidir si ponen en marcha ya un plan alternativo al referéndum, que todos dan por imposible

Sonia Sierra

Carles Puigdemont (en el centro) podrá mantener en secreto las agendas de reuniones de sus consejeros. EFE/Toni Albir

Barcelona, 20 de abril de 2017 (21:08 CET)

Aunque para muchos la Semana Santa significa unos días de asueto antes de las vacaciones estivales, sus raíces trascendentales tienen que ver con la muerte y la resurrección: de Cristo en la tradición católica y de los ciclos de la naturaleza en la pagana.

Como es bien sabido, España se llena durante una semana de diferentes ritos que recuerdan los últimos días de Jesús antes de ser crucificado y, sin duda, los más conocidos de ellos son las procesiones con sus estaciones de penitencia. Cataluña no destaca en este ámbito y menos aún si la comparamos con otras comunidades autónomas de nuestro país. Sin embargo, los separatistas catalanes sí han vivido estos días un via crucis que ha acaparado la atención de los medios.

Todo empezó con dos comunicados, el de la embajada de Estados Unidos y el de la Fundación Carter, que tuvieron a bien emitir de forma casi simultánea cuando el presidente Carles Puigdemont y su inseparable Raül Romeva vinieron de hacer las Américas y nos intentaron vender su viaje como un gran éxito. De entrada, no es que la gente se lo creyera mucho porque todo lo que consiguieron fue el apoyo de unos congresistas capaces de perder el tren influenciados por el embrujo de la noche barcelonesa.

Pero bueno, siempre queda el beneficio de la duda, una duda que los dos contundentes comunicados se encargaron de disipar. Cuando una piensa en lo que nos habrán costado a todos los catalanes los desplazamientos para semejante desplante no se puede menos que pensar que para este viaje no hacían falta estas alforjas.

Lo que está en juego es articular un plan B para no realizar el referéndum

Luego continuó David Bonvehí que a punto estuvo de ser crucificado por unas grabaciones que mostraban lo que habitualmente dicen en privado: la necesidad de un plan B ante el fracaso del Procés.

Primero intentó defenderse matizando sus palabras pero después las grabaciones revelaron a unos posibles Judas Iscariotes escapados de una historieta de Pepe Gotera y Otilio y entonces las culpas se focalizaron sobre ERC. Bonvehí dijo que lo llevaría a la Fiscalía, ese ente que, como el Tribunal Constitucional, suele encarnar todas las fuerzas del mal para los separatistas pero al que recurren siempre con consideran que les puede dar la razón. Parece que luego lo llamaron a capítulo y decidió dejar el asunto en paz para que no acabara todo como el rosario de la Aurora

“Junqui” –que así llaman en la grabación a Oriol Junqueras- y los suyos se lavaron las manos al más puro estilo Poncio Pilatos y sembraron las dudas sobre los malvados enemigos del referéndum sin citar nombre alguno. A todo esto, Ada Colau, a quien le encanta ser el perejil de todas las salsas, dijo que en caso de que en un hipotético referéndum de secesión ganara el sí, esto no quería decir que se declarara la independencia, sumándose, una vez más, al juego “procesista” y al de los que siguen enrocados en volver a repetir el 9N.

Mientras la mayoría se hartaba a torrijas o se torraba bajo el sol en la playa, unos pocos intentaban descifrar el misterio pascual: si este hipotético referéndum que quieren “vinculante y efectivo” no sirve para declarar la independencia, ¿en qué se diferencia del 9N?

Básicamente, en nada. Y ahí siguen, metidos en un bucle infinito por no reconocer que el Procés está ya muerto y no hay resurrección posible.

Colau sigue en su línea de participar en el juego 'procesista'

Y como a perro flaco todo son pulgas, empezaron la procesión de tuits y declaraciones al más puro estilo Pimpinela: que si tú no me quieres; que si uno no lo desea, dos no bailan; que si que mayor prueba de unión que firmar todo conjuntamente por quítame allá estas inhabilitaciones… En fin, que los días de épica y rosas parece que han pasado a mejor vida y nadie quiere ser el héroe que se signifique en nada.

De momento, el único sacrificado ha sido Carlos Feiner quien, pese a su largo historial de amenazas ha ido pasando de cargo de confianza a cargo de confianza de la mano de ERC. Pero esta semana, nada santa para él, se ha quedado sin su puesto de asesor en la Diputación de Barcelona por unas amenazas en Facebook al tuitero Juan Arza. Y es que, los de la Revolución de la Sonrisa, en cuanto se les tuerce el gesto, te atacan un sede, te hacen un escrache o te amenazan en las redes. Que ya hace tiempo que los conocemos.

La Semana Santa cristiana acaba con la resurrección de Cristo y la pagana, con el huevo de Pascua, que simboliza el inicio de la vida que llega con la primavera. Ambas representan el final de un ciclo y el inicio de otro. Esperemos que pronto podamos decir que este proceso agotador y agotado ha llegado realmente a su fin y que se inicia una nueva época con un gobierno de la Generalitat que piense en todos los catalanes y no sólo en los que quieren separarnos del resto de España y de Europa. Estamos, sin duda, cada vez más cerca.

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