Rajoy y Mas, ¡sean anglosajones!

09 de septiembre de 2015 (23:30 CET)

El bloque independentista se incendió a última hora de la noche de este miércoles. Gracias a la labor del secretario de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana, varios congresistas estadounideneses aseguraron que los catalanes deberían tener la oportunidad de decidir, de forma democrática, si desean o no seguir formando parte de España.

Fue el presidente del subcomité para Asuntos Europeos de la Cámara de Representantes de Estdaos Unidos, el republicano Dana Rohrabacher, quien se acabó pronunciando, tras una entrevista con Albinyana. "No veo ninguna razón por la que la gente de Cataluña no puede tomar su propia decisión sobre si quieren o no formar parte de España", aseguró.

Las cámaras de TV3 estaban ahí, claro, y la noticia provocó la euforia entre el colectivo soberanista, a escasas horas de la manifestación de la Diada, en la Meridiana de Barcelona.

El 27 de septiembre se verá si ese tipo de actos son eficaces o no, desde el punto de vista de la lista de Junts pel Si, en la que Artur Mas figura de número cuatro. Pero lo que se desea apuntar en este Sociedad Abierta es que, tanto Rajoy como Mas deberían mirar hacia la cultura anglosajona para dirimir los problemas del conjunto de España.

Y el principal se antoja que es la financiación de los partidos políticos. Por esa cuestión han saltado los mayores escándalos de corrupción en España, que han afectado a todos, al PSOE, y al PSC en su momento, y más recientemente al PP y a Convergència, y a Unió Democràtica.

Mas es partidario del modelo anglosajón. A la que puede lo dice. Este mismo martes en la Cambra de Comerç lo apuntó, al señalar que las donaciones a los partidos, por parte de las empresas, como se ha desvelado en el caso de la fundación de CDC, Catdem, son legales, pero que se podría mejorar el sistema.

Y tiene toda la razón. ¿Pero quién le pone el cascabel al gato? El único que lo intentó fue un diputado alincantino del CDS, el partido de Adolfo Suárez, en la legislatura entre 1989 y 1993, llamado Rafael Martínez Campillo.

Ha llovido mucho desde entonces. Pero Campillo propuso una iniciativa para que se constituyera un resgistro público, en el que se conociera, con transparencia las empresas y particulares que ofrecían dinero a los partidos políticos, además de un registro para los grupos de presión. Sólo desde ese conocimiento público se podría evaluar y fiscalizar posteriormente los contratos recibidos por parte de la administración pública.

Es decir, a la americana. Es decir, más libertad y menos prejuicios políticos, como el de la izquierda, que cree que los partidos sólo pueden funcionar con dinero público, porque los empresarios sólo apoyarán a opciones de derechas.

Aquello decayó. Se acabó la legislatura, el CDS no acabó convenciendo a nadie, con su estrategia de renovación política --¿les recuerda a algún partido ahora?-- y en la siguiente nadie recuperó la iniciativa legislativa.

Rajoy y Mas deberían fijarse más en la cultura anglosajona. Son prácticos. Negocian, y siguen adelante.

A ver si prospera la idea a partir del 27S.

 

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