Rajoy, cómo se gobierna con los jóvenes en contra

15 de mayo de 2016 (21:32 CET)

En las democracias todos los votos tienen el mismo valor. Pero es cierto que debemos atender la evolución de los diferentes colectivos. Los tramos de edades son importantes, para saber si los gobiernos deben incidir o no en el pago de pensiones o en fomentar los primeros empleos.

En España ha ocurrido un fenómeno lógico, comprensible y hasta justo, pero que comienza a ser muy discutible. Lo ha explicado con claridad Antón Costas, el presidente del Círculo de Economía, al señalar que los gobiernos han atendido a los más mayores, siempre pendientes de que las pensiones no perdieran capacidad adquisitiva, y que se podía considerar como algo obligado: las generaciones más mayores han sufrido mucho, han pagado las grandes carencias de un país que sólo se puede homologar con su entorno europeo desde la recuperación de la democracia.

Pero lo ha hecho a costa de dejar en la estacada a los más jóvenes, con pocas oportunidades, y sin planes especiales. Al contrario. Ha habido una cierta dejación de responsabilidades. Al calor de la burbuja inmobiliaria, se miró hacia otra parte y no se quiso asumir que los jóvenes dejaban sus estudios para lograr trabajos que les facilitaban sueldos extraordinarios. Ha pasado en las autonomías con mayor potencial del sector de la construcción, como en Baleares, donde el índice de fracaso escolar ha sido mucho mayor que la media. También en Cataluña, donde el nacionalismo tampoco ha querido ver esa realidad.

La cuestión es que ahora el apoyo electoral a los diferentes partidos se ha roto por franjas de edades. Sólo el PSOE mantiene un cierto peso homogéneo --bajo-- entre las diferentes cohortes. Y quien presenta una distorsión mayor es el PP. Es el cuarto partido entre los más jóvenes de 35 años, según las encuestas del CIS, y no pasa del tercer puesto entre los menores de 55 años.

Tiene un problema. Seguirá siendo el primer partido después de las elecciones del 26 de junio. Pero ¿debe tener en cuenta de dónde logra sus principales apoyos? Es la primera fuerza entre los más de 65 años. Y tiene la ventaja de que éstos representan el mayor porcentaje de electores, el 24,5%. La tendencia, además, juega a su favor.

En las elecciones de diciembre de 2015, se incorporaron 1.663.826 ciudadanos mayores de 65 años, mientras que se perdieron 280.396 electores de entre 18 y 24 años, respecto a 2011. Pero, ¿qué políticas, qué mensajes lanzará para los jóvenes, los que se incorporan o querrían hacerlo, al mercado laboral?

Las sociedades se juegan su futuro, no lo olvidemos, entre las franjas de mediana edad, entre los jóvenes y los que tienen entre 35 y 55 años, que son las más críticas y dinámicas. Casi un 40% de los electores, se sitúan en esa parte. En el otro lado está Podemos, primera fuerza entre los jóvenes, con gran ventaja respecto al resto de partidos.

Para el PP y también para el PSOE –con un mayor peso también entre los mayores lo que explica que recupere ahora a figuras como Margarita Robles o Josep Borrell— lo que les salva –hasta ahora—es que esos jóvenes votan menos, con porcentajes más pequeños en comparación con el global de los votantes. El 8,1% se sitúa entre 18 y 24 años, y el 13,8% entre 24 y 34 años.

Rajoy necesitará acuerdos para gobernar. Y deberá tener presente la realidad de la población. Pero el conjunto del PP debería pensar en esa cuestión: no se puede –o no se debería—gobernar con los jóvenes en contra, y tampoco, y eso será otra cuestión para los próximos días, con un resultado marginal en alguna comunidad, Cataluña, por ejemplo, que resulta ser el 19% del PIB español.
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