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El secesionismo ha culpado de todos los males al Estado, pero todos sus dirigentes, desde Puigdemont a Marta Rovira, han demostrado que mienten más que hablan

Jordi García-Soler

La secretaria general de ERC, Marta Rovira / EFE
La secretaria general de ERC, Marta Rovira / EFE

Barcelona, 19 de noviembre de 2017 (17:44 CET)

Está visto que no tienen remedio: mienten más que hablan; mienten incluso cuando intentan justificar la cantidad ingente de mentiras que han dicho una y mil veces, hasta la mismísima saciedad, durante los cinco últimos largos años. Me refiero, claro está, a la práctica totalidad de los dirigentes del secesionismo catalán, así como a toda su potente y muy bien dotada máquina de agitación y propaganda.

Cuando ha quedado demostrado hasta qué punto habían embaucado con todo tipo de falsas promesas a cientos y cientos de miles de ciudadanos catalanes de buena fe; cuando ya no han podido negar que ni uno solo de los cerca de doscientos estados independientes existentes en la actualidad daba ningún tipo de reconocimiento a la proclamada República Catalana; cuando no han podido ocultar que ninguna institución internacional otorgaba ni tan solo un mínimo aval simbólico a su vergonzante declaración de independencia; cuando se han visto obligados a reconocer que, además de esta humillante soledad en el campo de las relaciones internacionales, la economía catalana ha comenzado a padecer las graves consecuencias que muchos ya habíamos advertido con gran anterioridad, con el traslado de las sedes sociales e incluso fiscales de casi todas las grandes empresas catalanes, el incremento sensible del paro, el inicio de una grave crisis en sectores tan importantes como el turismo, la hostelería, la restauración, el comercio, los espectáculos y el taxi; incluso cuando no han podido cerrar más los ojos ni los oídos ante el grave quebranto que su deriva independentista unilateral ha producido en la convivencia social en Catalunya y también en la relación de ésta con el resto de España, tanto los principales líderes del secesionismo como sus propagandistas y voceros apenas han hecho una mínima autocrítica, para pasar acto seguido a volver a mentir, un terreno que dominan como nadie.

El secesionismo culpa al Estado de todos los males

Ejemplos de estas nuevas mentiras los hay de todo tipo. Aparentan reconocer errores graves en su tantas veces citada hoja de ruta, en su tan cacareado proceso de transición nacional, pero de una forma u otra acaban siempre con lo que les ha distinguido siempre: ellos no son responsables de ningún error, ni tan siquiera de cálculo y el único culpable de la no implementación de la nonata República Catalana es el Estado español, España, el Reino de España.… En su deriva delirante que tantos daños ha causado ya y seguirá causando al conjunto de la sociedad catalana, y por extensión también a España entera y en gran parte a la Unión Europea, se muestran absolutamente incapaces de asumir con todas las consecuencias el reconocimiento público y claro de sus más que evidentes falsedades, de sus mentiras dichas y repetidas a sabiendas y tras toda clase de avisos.

Las advertencias al secesionismo se hicieron desde Cataluña, España y la Unión Europea, pero se menospreciaron

Unos avisos no solo judiciales o policiales, como se  empeñan en sostener, y unos avisos no solo procedentes del Gobierno de España. Unos avisos hechos y dichos desde la misma Catalunya, y también desde el resto de España, desde la Unión Europea y desde todo el mundo mundial, que alertaban sobre el seguro fracaso de este suicida intento de llevar a Catalunya hasta el mismo borde del precipicio, saltándose todos los límites legales y con evidente menosprecio por el principio de realidad.

No obstante, advertía ya que entre estas nuevas mentiras las hay de todo tipo. A mi modo de ver la más perversa y siniestra es la dicha y repetida por Marta Rovira, secretaria general de ERC, portavoz hasta ahora de Junts pel Sí en el Parlament de Catalunya y, a lo que parece, nada más y nada menos que candidata republicana a la Presidencia de la Generalitat mientras el presidente de este partido y exvicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, siga preso en la cárcel madrileña de Estremera.

Marta Rovira ha expresado la culminación del relato de mentiras del secesionismo

En la expresión más insostenible de la deriva delirante emprendida por algunos de los más radicalizados líderes del secesionismo, Marta Rovira ha intentado convencer a sus siempre muy crédulos, entusiastas, ilusionados y fieles seguidores que si la nonata República Catalana no es hoy una realidad es única y exclusivamente, ¡agárrense ustedes!, porque ellos sabían a ciencia cierta, con informaciones de gran solvencia de procedencia por ahora desconocida, que el perverso, totalitario, antidemocrático, dictatorial y fascista Estado español estaba decidido a entrar a sangre y fuego en Catalunya, a usar las armas del Ejército contra la pacífica ciudadanía catalana independentista, a causar sangre y a provocar muertos en las calles y plazas de Catalunya. 

Lo dicho ya al principio: mienten más que hablan. Pero todo tiene un límite. O debería tenerlo. Al menos, claro está, entre personas cuerdas, entre aquellos que no deliran.

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