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Las jugadas de los últimos días constatan un jaque a Puigdemont, que no puede ya mover ninguna pieza, aunque convoque elecciones

César Alcalá

Carles Puigdemont en la manifestación para solicitar la libertad de 'los Jordis'. El relato del secesionismo, con la ayuda de los robots soberanistas, ha funcionado. Foto: EFE/QG

Barcelona, 24 de octubre de 2017 (11:59 CET)

Había diferentes maneras de empezar éste artículo. Pero vamos por el principio. Hace unos días comenté a una serie de amigos que esto era un jaque en tres. Desde hace tiempo alguien expuso el hecho de que se estaba jugando una partida de ajedrez. Bien. Siguiendo con la metáfora, cuando fueron encarcelados los dos Jordis (Sànchez y Cuixart) -no por sedición- la partida perdió sus dos alfiles. En una partida de ajedrez primero se sacrifican los peones, luego los alfiles, le siguen los caballos, las torres… En ese momento la partida tenía tres movimientos. A saber.

El primero fue las cartas entrecruzadas de Rajoy y Puigdemont. La jugada perfecta fue la última carta. A pesar de vender la película que se había contestado, al decir en el último párrafo que no se había proclamado, todo lo anterior era un ataque directo al derecho constitucional y a la democracia. Por lo tanto, no se podía tener en cuenta un apunte final asumiendo el contexto. Se acababan de perder los caballos.

El segundo fue no sólo la reunión de la UE en Bruselas, sino los discursos pronunciados durante la entrega de los premios Princesa de Asturias. Tajani fue muy claro, como siempre. Se tiene que respetar la ley. Y es más, si todo el empeño que ponen en romper las cosas la utilizaran para construir Europa iría mucho mejor. Luego vino Juncker y Tusk. Con el apoyo del Rey y la patente de corso que le dieron a Rajoy para hacer lo que se debía y tenía que hacer. En ese momento perdieron las torres.

Y el tercero fue el sábado al proclamar que se instauraba en Cataluña el artículo 155. Esto supuso un jaque en toda regla. No mate. Y esto lo digo porque Foracell y Puigdemont salieron a la palestra intentando mover la ficha para salvarse del mate. Es como en una partida de ajedrez. Uno sabe muy bien que el jaque es mate, aunque tengas movimientos por hacer. Todos estos movimientos confluyen en uno: has perdido la partida. Y Puigdemont el sábado, sobre las 13.30h de la tarde perdió el pulso y la partida. Eso sí, mantendrá los movimientos hasta que alguien le diga que el mate se cantó hace días.

Convocar elecciones es hacerse trampas al solitario, porque el gobierno ya ha intervenido la autonomía

El problema es que los seguidores del procés no se han dado cuenta. Después de las declaraciones de Rajoy he oído comentarios en los cuales se pedía a la gente a hacer huelga general para impedirlo. A mí me parece muy bien la libertad de expresión y que se manifiesten o hagan huelga. La realidad es que, a la espera del Senado, el artículo 155 se aplicó el sábado y no hay marcha atrás. Y cuando digo esto afirmo que no se aceptará unas elecciones por parte de Puigdemont para desmontarlo.

La tregua acabó el sábado. Ahora es momento de actuar y así se hará. Convocar ahora elecciones es hacerse trampas al solitario y el gobierno español no lo permitirá. Fue claro Rajoy al decir que había tenido mucha paciencia. Personalmente considero que la justa y necesaria. Otros no estarán de acuerdo. Nadie quería aplicarlo, pero no ha habido otro remedio.

Un punto y a parte para tratar un tema. Interna y externamente mucha gente está diciendo que el PSOE se ha vendido al PP. Esto es otra campaña independentista y no tan independentista. La realidad es que el PSOE es un partido de estado y, como tal, ha hecho lo que ellos mismos hubiera hecho de encontrarse en dicha situación.

A partir de ahora y, a pesar de la prensa, la evolución de todo esto sólo tiene un objetivo. Se interviene la autonomía catalana. Esta no desaparece ni pierde competencias, pero queda intervenida. Por eso se destituye a todos los consellers y al presidente y todo pasa a manos de los ministerios, de Rajoy y si se establece, de un órgano al mando del delegado del gobierno en Barcelona, Enric Millo. Este órgano tendrá a los otros delegados y a un grupo de personas técnicas que administren la situación.

Los municipios también están perdidos, y las coaliciones con el PSC se romperán

Convenido que habrá elecciones, pero hay una potestad del presidente del gobierno de pedir una prórroga. Esto significa que dependerá de como está Cataluña para llevarlas a cabo. Y es que puede pasar una cosa: estas pueden prolongarse más allá del 2018. Todo dependerá de la sociedad y de la evolución de muchas cosas. De momento tenemos algo muy claro. Por mucho que diga o quiera hacer Forcadell y Puigdemont, la autonomía ha quedado intervenida y, desde el sábado o desde el viernes y el sábado próximo, con la aprobación del Senado, la autonomía catalana pasa a manos del Estado. Todo lo demás son milongas que no llegan a producirse.

Hay un tema específico. Tenemos una Generalitat intervenida, pero ¿y los municipios? También está previsto. A día de hoy la mayoría de los municipios han terminado la legislatura. Otra más pérdida. Aquellos que estén en manos de ERC o CUP con el apoyo de CiU o PSC han quedado o quedarán rotos. Además tenemos a aquellos 700 alcaldes que apoyaron el referéndum. Todavía no ha pasado nada. Pero este todavía no significa que no vaya a pasar. Por lo tanto, de aquí a las elecciones de 2019 puede haber y habrá sorpresas.

Por mucho que se revelen algunos -desde los medios de comunicación a altas instancias políticas- la realidad es que todo se podía haber hecho de otra manera si el Govern hubiera querido. Estamos aquí por culpa de unos pocos. Y estos pocos han estado a punto de llevar a la ruina a Cataluña. A partir de ahora algunos tendrán que intentar sobrevivir con una situación no deseada por nadie. Será complicado, pero es la mejor solución teniendo en cuenta la deriva independentista impuesta por unos pocos.

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