Pedro Sanchez y Pablo Iglesias en el Congreso en Madrid, el 5 de febrero de 2016. REUTERS/Andrea Comas

El postureo de Sánchez con el CETA para acercarse a Podemos

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La abstención del PSOE ha molestado al grupo socialista en Estraburgo. El cambio de estrategia acerca al partido con los grupos populistas

Carlos Carnicero

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias en el Congreso en Madrid, el 5 de febrero de 2016. REUTERS/Andrea Comas

Barcelona, 26 de junio de 2017 (06:55 CET)

Los militantes del PSOE se enteraron de la nueva posición del partido con el tratado de libre comercio con Canadá por un tuit de la presidenta del partido que señalaba escuetamente “No vamos a apoyar el CETA” (siglas en inglés del tratado). Cristina Narbona ha dejado claro que no va a ser una presidenta institucional del PSOE y que va a intervenir directamente en la toma de posición del partido.

En unas sorprendentes declaraciones recogidas por el diario El País, el secretario de estudios y programas, José Félix Tezanos, antiguo militante “guerrista”, ha argumentado el cambio de posición del PSOE, que mantenía su apoyo al CETA hasta ese pasado martes, en donde el grupo socialista votó a favor en la comisión del congreso. Tezanos ha declarado al respecto: "la globalización es un fracaso que ha generado desigualdades y ha concentrado la riqueza en apenas ocho manos. Las cosas se han hecho mal. Debemos señalar la diferencia de este nuevo PSOE respecto al anterior. Es un signo de coherencia. Estamos volviendo a los principios de la socialdemocracia".

Se espera ahora que en la votación en el pleno el PSOE se decante por la abstención. Es el argumento tradicional de Podemos, situado con los partidos populistas del Parlamento Europeo y que casa con las doctrinas de Donald Trump que busca obstaculizar la progresión del comercio mundial.

El grupo del PSOE en el parlamento europeo lleva dos años trabajando en la comisión que estudia el CETA. Ha sido uno de los grupos impulsores del tratado de libre comercio. Hace dos días, recibieron un escrito de la dirección del partido en el que se les conminaba a mantener silencio sobre este asunto, lo que ha provocado un gran malestar.

Alguno de ellos ha hecho alusión a la falta de respeto por su trabajo que respondía a instrucciones de la época en la que Pedro Sánchez era secretario general del partido e impulsor de esa posición. De repente, un tuit de Cristina Narbona y una escueta nota de la dirección han frenado en seco su sabor que les aleja de los demás diputados socialdemócratas europeos.

El silencio impuesto desde Ferraz ha causado malestar en el grupo del PSOE en el parlamento europeo

La previsible abstención del grupo socialista en la votación sobre el CETA no tiene consecuencias prácticas. Se trata de reafirmar el nuevo eslogan del partido –“somos la izquierda y somos la izquierda de gobierno”- pero no obstaculiza la entrada en vigor del tratado que cuenta con requisito de ser aprobada en todos los parlamentos nacionales.

Desde el primer minuto, Pedro Sánchez parece obsesionado con marcar diferencias con la etapa de la gestora. Pero en este caso marca distancias con la posición que ocupó en su anterior etapa de secretario general.

Inmerso en la batalla por controlar los congresos regionales, está rompiendo puentes con los sectores del partido que no le apoyaron en las elecciones primarias. Solamente dos gestos: la incorporación de Patxi López a la comisión ejecutivo y de Guillermo Fernández Vara a la presidencia del Comité Territorial. La ofensiva amenaza la permanencia de Javier Lambán al frente del socialismo aragonés: de Ximo Puig, en el socialismo valenciano, de Emilio García Page en Castilla la Mancha, Asturias, en donde Javier Fernández renunció a la reelección y Canarias.

Sánchez está rompiendo puentes con los sectores del partido que no le apoyaron en las elecciones primarias.

La secretaria general de Andalucía y presidenta de la Junta ha declarado en sucesivas ocasiones que renuncia a plantear batalla a las decisiones de Pedro Sánchez. Con respecto al cambio de posición en el CETA, se ha limitado a decir que lamenta el cambio de actitud. Su permanencia en la secretaría general de los socialistas andaluces no corre peligro en el congreso que se celebrarán en el mes de julio. Pero ha dado muestras de que permanecerá fuerte en Andalucía sin ninguna tentación de cruzar Despeñaperros.

El siguiente paso es comprobar la actitud que tendrá Sánchez en su próximo encuentro con Pablo Iglesias. Desaparecida la opción de la transversalidad por la incompatibilidad cruzada entre los líderes de Ciudadanos y Podemos, la posibilidad de plantear una moción de censura con posibilidades de éxito se presenta como una quimera a medio plazo. Dado que la negociación de acuerdos del PSOE con el PP parece bloqueada, podría decirse que la legislatura está prácticamente bloqueada y reducida los intentos del PSOE y Podemos de desmontar leyes existentes con escasas posibilidades de aprobar otras que las sustituyan.

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