¿Por qué Rajoy debería escuchar el consejo de Rivera?

09 de febrero de 2016 (01:00 CET)

Tiene una misión. La ha aceptado y corre veloz. Albert Rivera, el hombre equidistante, el político moderno que podría ejercer de rótula entre el PSOE y el PP, está dispuesto a cumplir su papel. Y en las próximas semanas tratará de convencer a Mariano Rajoy de que el PP debería abstenerse en la votación de investidura del socialista Pedro Sánchez, una vez haya alcanzado un acuerdo con Ciudadanos.

¿Es eso posible? Mariano Rajoy sigue en la misma posición. El PP ganó las elecciones, y le saca 33 diputados al PSOE. De forma lógica debería ser la segunda fuerza política o la tercera la que se acercara al PP para establecer un pacto de legislatura. Pero Rajoy ha roto muchos puentes en los últimos cuatro años, y el PP ha protagonizado excesivos casos de corrupción. Por ahora, nadie quiere acercarse al partido de Rajoy.

La baza de Rivera es diáfana. Si el PP entiende que debe abstenerse en la votación de Sánchez, para permitir una legislatura corta, en la que se podrían abordar algunas reformas importantes, a cambio se le reconocerá su enorme peso en la política española: cuenta con mayoría absoluta en el Senado, que, mientras no se modifique, es la cámara de segunda lectura de las iniciativas legislativas. Para cualquier reforma de calado, el resto de fuerzas políticas necesitarán al PP.

El PP, por otro lado, tendría la oportunidad de regenerar el partido, con caras nuevas, con un congreso de renovación ideológica. Y, tal vez, con un nuevo liderazgo.

Esa es la oferta de Rivera, instado por su propio partido y por el PSOE. Uno de los debates curiosos en la política española en los últimos años se ha centrado en saber de qué iba Ciudadanos. Para el PP siempre ha sido un partido sospechoso de izquierdista, y para el PSOE un apéndice del PP. Pero en su núcleo de dirigentes hay diversos matices. Y el que prima es la voluntad de regenerar, de cambiar las políticas públicas y la Política. Ese objetivo, para Ciudadanos, está más cercano con Sánchez, que pertenece a la misma generación que Rivera, que con Rajoy.

Perfecto, pero, ¿qué incentivo real tiene el PP? Como ocurre casi siempre, todo dependerá de los sondeos electorales. Rajoy podría hacerle caso a Rivera si constata que el PP perderá posiciones en unas nuevas elecciones respecto a los resultados del 20D. Si el PSOE se acerca electoralmente, y el PP paga por los últimos casos de corrupción en Valencia, el plan de Rivera no es nada descartable.

En el fondo, el PP tendría la sartén por el mango desde la oposición, y ganaría un precioso tiempo para sus cosas internas. Pero si el PP aguanta el tirón, si, incluso, gana un puñado de escaños, habrá elecciones.

Porque lo que es del todo improbable es que Podemos y Ciudadanos voten a favor de Sánchez, en una imposible cuadratura del círculo.
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