Movilización general para acabar con Sánchez

27 de septiembre de 2016 (23:00 CET)

No hay reconciliación posible, pacto o componenda. Las dos últimas intervenciones del secretario general del PSOE en la rueda de prensa del lunes y en el programa de Pepa Bueno de este martes, han sido consideradas como un reto y una provocación por todos sus opositores, que son muchos. Ni una palabra sobre el descalabro en las elecciones vascas y gallegas.

En cambio el anuncio de celebración de primarias, en un plazo perentorio de tres semanas, claramente insuficiente para el complejo mecanismo de recolección de avales, en medio de un proceso institucional para formar gobierno y que haría coincidir la presumible campaña de las primarias con la celebración de elecciones generales en Diciembre. Una suerte de plebiscito personal en donde él sería árbitro.

Se le compara a Harry el Sucio, en una actitud provocadora. El análisis que hacen algunas fuentes consultadas es demoledor. Se dice que ha hecho trampas, porque no ha reunido a la Comisión Ejecutiva, sino a la permanente de esa comisión, un foro más reservado, donde a pesar de haber tenido algunas contestaciones, tiene asegurado el control, cosa que no ocurre o no es seguro que ocurra en el pleno de la Comisión Ejecutiva.

Si no reúne este organismo antes del Comité Federal del próximo sábado, la propuesta de convocar el congreso no tendría validez legal, porque sólo la Comisión Ejecutiva puede proponer esa iniciativa. Pero la vía jurídica o estatutaria no va a ser la elegida, me informan las fuentes consultadas, para tratar de parar esta iniciativa, que forma parte como primer peldaño para lograr el cese o dimisión del secretario general.

La reacción ante la propuesta de Pedro Sánchez no se ha hecho esperar. En este momento, las líneas telefónicas de unos y otros,  los fieles a Pedro Sánchez y  quienes quieren relevarlo, están al rojo vivo. Se intenta presionar a los miembros del Comité Federal, recontar fuerzas y diseñar estrategias. La noticia más importante del día, sin duda, es la disposición de Susana Díaz a ponerse en el puesto que le pidan los militantes, en la cabeza o en la cola. Ya no hay ambigüedades.

Pero la estrategia diseñada por quienes se oponen al secretario general no es su sustitución sino su destitución para dar paso a una comisión gestora que gobierne el partido hasta que existan condiciones para celebrar un congreso con garantías. El primer gran dilema, la gran patata caliente a la que deberá hacer frente esta dirección provisional, sería la decisión sobre una hipotética abstención para facilitar el gobierno de Rajoy.

El primer pulso lo ha perdido Sánchez. En la reunión del grupo parlamentario socialista este martes, ha habido quince intervenciones con muchas más peticiones de palabra. No ha dado tiempo porque la duración ha hecho coincidir la reunión con el pleno en donde se ha debatido la propuesta socialista, presentada por el diputado asturiano Antonio Trevín, de constituir una comisión de investigación sobre las escuchas telefónicas realizadas en el despacho del Ministro de Interior.

De las quince intervenciones en la reunión del grupo parlamentario, once han sido contrarias a la propuesta de Sánchez, y cuatro a favor, dos de ellas matizadas.

Algunas fuentes consultadas presentes en esa reunión la han calificado como un preludio de lo que ocurrirá en el Comité Federal del próximo sábado.

Hay muchas incógnitas que no tienen respuesta. Sería posible que no hiciera falta esperar a la reunión del Comité Federal. Bastaría que dimitieran la mitad más uno de los miembros de la Comisión Ejecutiva para que se constituyera una gestora.

A estas horas, aseguran fuentes del partido, habría quien esté explorando el equilibrio de fuerzas en este organismo donde se considera que está dividido a la mitad entre quienes apoyan a Sánchez y quienes son partidarios de su dimisión.

La siguiente contradicción del secretario general del PSOE que ha causado estupor es la afirmación reiterada que no tiene previsto dimitir aun cuando fuera derrotada su propuesta en el Comité Federal. Esa posición, considerada como antidemocrática por sus oponentes, ha llevado a preparar una estrategia de más recorrido. La presentación de una moción de censura para destituir de su cargo a Pedro Sánchez.

Solo puede quedar una de las partes. No hay margen para ningún pacto y la disputa es, como se decía en los Juicios de Dios, hasta la última sangre.

También se hacen cábalas sobre el papel que podrían jugar dirigentes históricos, algunos de ellos miembros del Comité Federal, como lo son todos los ex secretarios generales del partido. Ninguno de los cuatro apoya a Pedro Sánchez. Felipe González se encuentra en Cartagena de Indias, en el acto de firma del acuerdo de paz. José Luis Rodríguez Zapatero está siendo muy activo con todos los militantes sobre los que ejerce influencia. Y no se tienen noticias de movimientos en el entorno de Joaquín Almunia y Alfredo Pérez Rubalcaba.

Los próximos días van a ser intensos, con contactos múltiples entre dirigentes, militantes e históricos sin poder orgánico pero con influencia. Susana Díaz ha reunido a su comité regional, el equivalente en Andalucía al Comité Federal y en todas las federaciones se recuentan fuerzas a favor o en contra.

Como en los grandes acontecimientos deportivos, el cartel de no hay entradas está asegurado en las puertas de Ferraz en una reunión que se prevé larga, y caliente, y que podría ser el último suspiro del secretario general del PSOE.
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