Los excesos de Montoro como síntoma

31 de marzo de 2016 (23:00 CET)

¡Claro! Un político debe tener una cierta gracia. Es mejor, porque contacta con el ciudadano. Lejos de ese modelo del político-experto-catedrático, que despliega sus enormes conocimientos con cierta altivez, el buen político es el profesional preparado, pero capaz de ejercer de ciudadano 'normal', de apreciar el sentido común y entender las necesidades de su vecino.

Lo describió muy bien Alexis de Tocqueville en el clásico La democracia en América. La figura del tendero se ha utilizado en muchas ocasiones para desacreditar a los norteamericanos. La aristocracia inglesa se burlaba de esa sencillez del político norteamericano, que no quería ser más que el granjero de su localidad.

Con Cristóbal Montoro se podrían unir los dos factores. Es catedrático de Hacienda Pública, respetado por sus colegas. Y tiene sentido del humor. En las distancias cortas, es un hombre agradable, habla sobre su familia, y sobre un sinfín de cuestiones. Pero Montoro tiene un defecto: comete excesos, ríe en exceso cuando tal vez no viene a cuento. Y mete broncas que no gustan ni a los suyos.

España ha cerrado 2015 con un déficit público del 5,16%, casi un punto más de lo acordado con la Comisión Europea. Para Montoro los culpables son las comunidades autónomas, porque gastan más de lo necesario. Dos de ellas, Cataluña y Valencia, se han excedido. Suponen, juntas, más de la desviación total de las comunidades, un 0,96% sobre un total del 1,66%.

De Cataluña se podría decir que ha gobernado un ejecutivo nacionalista, y que se ha dedicado a gastar en favor del proceso soberanista. Hay razones para criticar al anterior gobierno de Artur Mas, y siempre se puede gestionar mucho mejor. Pero no es el mejor ejemplo para explicar los excesos de Montoro, o para entender el problema de las autonomías.

Lo mejor, esta vez, es centrarse en Castilla y León. Gobierna el PP, con Juan Vicente Herrera. Todas las autonomías expresaron este jueves su malestar por las palabras de Montoro. Pero si se atienden los argumentos de Castilla y León, las cosas cuadran mejor.

Quien se pronunció es la consejera de Economía y Hacienda de la comunidad, Pilar del Olmo, en el cargo desde 2003. Del Olmo es una voz que se escucha siempre en los Consejos de Política Fiscal y Financiera, que agrupa a los responsables de Hacienda autonómicos. Tiene personalidad, defiende a su comunidad, y planta cara a Cataluña y a otras comunidades cuando considera que es necesario.

Del Olmo, por tanto, no es sospecha de esconderse en lamentos, o en políticas identitarias. Y este jueves se quejó amargamente de la actitud de Montoro, al asegurar que no entendía que su compañero de partido "eche las culpa" a las autonomías.

"Si hubiera otro reparto entre Estado y comunidades habríamos cumplido", afirmó. Es sintomático, porque Castilla y León no es de las comunidades con más problemas. El desvío en el déficit es del 1,33%, sobre el 0,7% acordado con el Gobierno.

¿Por qué se produce esa variación? Según la consejera, recordemos, de Castilla y León, del PP, se debe al modelo de financiación. "Hay un déficit de financiación clarísimo", aseguró, tras afirmar que el modelo se debe revisar porque es "insuficiente, oscuro y no se adapta a las necesidades".

El problema es que Montoro también es consciente de eso. Pero comete el exceso de cargar contra las comunidades, y, en concreto, sobre Cataluña y Valencia, que, pese a ser de las más dinámicas del Estado, tienen mayores problemas de financiación que otras.

Se puede mirar hacia otro lado, y seguir igual, o afrontar el problema desde el realismo. Pilar del Olmo tiene, seguro, algunas respuestas que podría anotar Montoro. Aunque esté de salida
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