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En Madrid todo se ha concentrado en la cuestión catalana, con el fortalecimiento de la unidad de España a medida que avanza la República catalana

Fèlix Riera

En Madrid prima la convicción de que el referéndum no tendrá incidencia por la insuficiente participación. EFE/Mariscal

Barcelona, 13 de septiembre de 2017 (19:14 CET)

Uno de los aspectos más destacables de lo ocurrido en los diferentes plenos del parlamento de Cataluñaa celebrados la semana pasada se dio, no sólo en Barcelona, sino también en Madrid. Mientras el parlamento catalán se dividía en dos, en la capital de España se producía un hecho muy destacable: el cierre de filas de los políticos en torno a la figura del presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

Un cierre de filas basado en el hecho de considerar que, llegados a este punto, ya poco importan los errores de la política de Rajoy; ahora toca evitar los errores del gobierno de la Generalitat. La idea es muy simple. Los errores del gobierno de Rajoy ya no juegan en su contra, siempre y cuándo se pueda evitar el referéndum del 1 de octubre.

Para gran parte de España, los errores del gobierno de Rajoy ya no juegan en su contra

Desde los medios de comunicación, las instituciones y buena parte de los partidos políticos españoles se han posicionado críticamente contra la acción política del gobierno de la Generalitat para impulsar la República catalana. La respuesta de los principales medios de comunicación de las distintas Comunidades Autónomas (Heraldo de Aragón, Las provincias, Correo español, La voz de Galicia, El montañés de Santander, El sur) han dedicado sus editoriales apoyar las decisiones que adopte el estado español.

A la unidad en Madrid hay que sumar el silencio de las comunidades autónomas españolas en relación al referéndum. Ni el navarro, ni el gallego, ni siquiera el vasco, han dicho nada; como tampoco se han pronunciado Valencia o las Baleares. La soledad catalana se une al silencio de la España plurinacional, que espera a ver cómo acabará el “desafío catalán”.

La unidad de España parece fortalecerse a medida que avanzan los primeros pasos hacia una República catalana con la convocatoria del referéndum del 1 de octubre. Lo que sugiere el análisis de la información y de las actitudes que se va configurando en el paisaje político en Madrid e internacional es que todos apoyan al gobierno de español aunque no lo sepan.

La opinión generalizada es que el referéndum fracasará por una insuficiente participación y la falta de apoyos en la UE

La segunda estampa madrileña que se va deslizando en los foros de decisión de la capital es que no será necesario detener el proceso de referéndum, ya que fracasará en sí mismo, al no poder contar con una amplia participación, ni con el apoyo internacional, en especial el europeo.

A ello hay que sumar los evidentes errores logísticos por falta de disponer de un censo con garantías, la falta de urnas, la desigual votación en Cataluña o la división de la sociedad catalana. Se piensa, algunos dicen que saben, que el referéndum va a permitir desvelar la incapacidad del independentismo político de plasmar el independentismo social. Los hay que indican que “hasta ahora, Rajoy debería haber hecho política; ahora sólo puede hacer cumplir la legalidad”. El estado de ánimo es de preocupación, de mucha preocupación en Madrid. Algunas opiniones, sustentadas en los resultados de las encuestas, revelan que, a corto y medio plazo, Cataluña seguirá formando parte de España.

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