Unos niños juegan bajo una bandera estelada durante la manifestación de la Diada Nacional de Cataluña. Se inicia una nueva agenda independentista.EFE/Marta Pérez

La nueva agenda independentista con permiso de Puigdemont

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La agenda independentista pasa por volver al soberanismo, sin Puigdemont, y forzar unas nuevas elecciones en España

Fèlix Riera

Unos niños juegan bajo una bandera estelada durante la manifestación de la Diada Nacional de Cataluña. Se inicia una nueva agenda independentista.EFE/Marta Pérez

Barcelona, 08 de noviembre de 2017 (23:15 CET)

Nadie del entorno del independentismo político quiere volver a reeditar el duro e infructuoso camino de la independencia unilateral sin una mayoría social que la respalde, excepto Carles Puigdemont. El expresident encabeza la lista del Pdcat; quiere reeditar  su gobierno basado en un perpetuo conflicto con España.

Todos, incluso la CUP, observan con preocupación que la tan ansiada República catalana se despliega mucho mejor en lo virtual que en la realidad. La nueva lógica política del independentismo descansa en el hecho de que, tanto si consigue la mayoría absoluta como si la pierde, habrá que dejar atrás la apuesta independentista y la secuencia de fechas históricas para avanzar en construir la República social primero para después, ver si se puede, construir la República real.

Con una mayoría independentista y un acuerdo con las izquierda se podría exigir elecciones en España

Se impone la idea política de que antes de abrazar el horizonte de la independencia debe cambiar España. Debe perder el Gobierno el PP de Mariano Rajoy.

La lógica sigue el siguiente relato: si la propuesta independentista gana con mayoría absoluta, debe abrirse a gobernar con acuerdos con Podemos, los Comunes y, si es posible, con PSC para consensuar una agenda social amplia y ambiciosa que permita recuperar la economía y, por consiguiente, la confianza de los ciudadanos en las instituciones catalanes, sean o no independentistas.

Si se obtiene la mayoría absoluta para la gobernabilidad y se consigue un acuerdo con las fuerzas de izquierdas, PSC, Podemos y los Comunes, se podrá dar el salto para exigir que se convoquen inmediatamente elecciones en España, tras el fracaso del diálogo con Cataluña.

La reedición de una mayoría absoluta independentista, según esta visión política, provocaría que la Unión Europea exigiera al Gobierno del PP un cambio de política que no quiere y probablemente no puede hacer. Daría alas a sopesar seriamente la posibilidad de hacer caer al Gobierno del PP y provocar con ello unas nuevas elecciones que, gracias a los pactos de las fuerzas de izquierdas en Cataluña, permitiría un escenario más favorable a los intereses del nuevo independentismo.

Para lograr el máximo de apoyos se debe volver al soberanismo y abandonar la apuesta independentista

En el caso de que no se obtuviera la mayoría absoluta y fuera ERC la fuerza más votada, debería proponer un acuerdo de gobierno, coalición incluida, con Podemos, en Común, la CUP y de forma puntual con PSC.

Este  escenario plantearía dejar atrás la actual apuesta independentista y volver al soberanismo como única forma de sumar el máximo de apoyos. En ambos casos, el lema de fondo, pensado pero no dicho, sería recuperar la célebre divisa “libertad , amnistía y estatuto de autonomía” que se desplegó en las calles de Barcelona en febrero de 1976. La nueva agenda independentista pretende  dejar atrás indefinidamente “el  año uno de la revolución“ y volver al calendario español para conseguir sus objetivos políticos. 

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