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El nacionalismo ha logrado que en la escuela se difundan valores propios, con una tergiversación, incluso, de hechos históricos plasmados en los libros de texto

Miquel Porta Perales

La escuela catalana ha potenciado los valores del nacionalismo, y la ha convertido en una escuela catalana. EFE
La escuela catalana ha potenciado los valores del nacionalismo, y la ha convertido en una escuela catalana. EFE

Barcelona, 04 de octubre de 2017 (18:59 CET)

El nacionalismo catalán está transformando la escuela pública, y parte de la privada, en una escuela nacionalista. Por supuesto, no todo el profesorado de la escuela pública o privada impulsa dicha metamorfosis nacionalista o participa en la misma. Pero, en la escuela, como en la sociedad, se impone, en buena medida, la espiral del silencio.

Dicho lo cual, conviene enumerar las características de una escuela nacionalista, pública o privada, que se está consolidando en Cataluña.

En la escuela nacionalista el catalán es la lengua vehicular exclusiva y excluyente de la educación.

En la escuela nacionalista las resoluciones de los Altos Tribunales sobre la lengua vehicular –en síntesis: catalán y castellano como lenguas concurrentes, el catalán no es la única lengua vehicular, el castellano ha de estar en la escuela en la proporción que proceda- se incumplen de forma sistemática.

La escuela nacionalista reivindica la paz, por eso tras el 1-O se desarrolló una jornada de reflexión sobre la paz

En algunas escuelas nacionalistas privadas de origen religioso –la Escuela Cristiana de Cataluña, por ejemplo- se observa el "total apoyo al actual modelo lingüístico de la escuela en Cataluña". Más: "la Escuela Cristiana de Cataluña está sorprendida y gravemente preocupada por las cinco nuevas interlocutorias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra la inmersión lingüística, cuatro de las cuales afectan a escuelas cristianas". El colofón: la campaña publicitaria radiofónica pro matrícula de la Escuela Cristiana de Cataluña (curso 2014-2015) en la cual se define como "catalana en lengua y contenido".

En la escuela nacionalista el currículum se nacionaliza –repasen los libros de texto de Primaria o Secundaria, por ejemplo- de forma más o menos disimulada: Cataluña es una Nación histórica y España un Estado imaginado a partir del siglo XIX, el Reino de Aragón es más catalán que aragonés, en la guerra de 1714 todos los catalanes lucharon contra monarquía borbónica, Lluís Companys no dio un golpe de Estado el 6 de octubre de 1934, todos los catalanes perdieron la Guerra Civil.

En la escuela nacionalista la educación geográfica, musical o lúdica se programa y ejecuta con los mapas, símbolos, canciones o fiestas catalanes.

Al respecto, bien podría decirse que existe un currículum nacionalista oculto o paralelo –subrepticio, omnipresente, omnímodo, reiterativo, persistente- que está al margen del oficial. Y al servicio de la nacionalización de Cataluña.

En la escuela nacionalista la educación en valores tiene una presencia destacada en el aula. En la tradición de los Movimientos de Renovación Pedagógica, impulsados por la Asociación de Maestros Rosa Sensat en los 90 del pasado siglo, la escuela reivindica la “utopía”, los “viejos sueños”, las “esperanzas más allá de la nariz”, una “voz activa en la sociedad civil por encima de quienes nos querrían insensibles y mudos”, la “rebeldía” y las “identidades nacionales”. Unos valores que “riman” con las ansias nacionalistas.

La escuela catalana se basa en la utopía, siguiendo la escuela de renovación pedagógica Rosa Sensat

Y, sobre todo, la escuela nacionalista reivindica la paz. Por eso, el día después del no referéndum del 1-0 muchas escuelas decidieron substituir el trabajo habitual del aula por una jornada de reflexión sobre la paz. ¿Adivinan cuál puso ser la orientación de la charla?

La escuela nacionalista se organiza. Y el paradigma lo constituye la asociación Som Escola.

Lema: “Por un país de todos, decidimos escuela catalana”. Anoten: el derecho a decidir aparece también en la escuela.

¿Quiénes son? “Somos 43 entidades cívicas, culturales y de todo el ámbito educativo que nos hemos organizado para reafirmar el apoyo a la escuela catalana y al modelo de cohesión social que esta representa”.

Si la escuela debe inserta a los alumnos en la realidad plural, ¿quién insertará a la escuela nacionalista?

Cabe añadir que Som Escola –la flor y la nata del ámbito educativo: Agrupación Escuela Catalana, Asociación de Maestros Rosa Sensat, Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Cataluña, Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña, Docentes por la Independencia, Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Cataluña, Fundación Escuela Cristiana de Cataluña, Òmnium Cultural, UGT, USOC o USTEC- se mantiene firme en la “defensa del modelo vigente de escuela catalana frente a la judicialización del sistema educativo”

Y no solo eso, sino que “reclama al gobierno de la Generalitat que no dé ningún paso atrás cuando se trate de defender el derecho a decidir el modelo educativo y el autogobierno”. Por ello, “trabajamos intensamente para articular la mejor respuesta social posible y hacemos una llamada para detener la ofensiva global para desestabilizar la escuela catalana”.

Así las cosas, no cuesta mucho imaginar el trabajo –instrucción, concienciación, manipulación y movilización- de una escuela catalana siempre dispuesta a responder a las necesidades del nacionalismo.

Suele decirse que la escuela, entre otras, tiene la función de insertar a los alumnos en la realidad plural, compleja y democrática en la que vive. ¿Quién insertará a la escuela nacionalista en la realidad?

 

 

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