Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en un momento de la entrevista realizada por TV3, con un control gubernamental. Foto: TV3

La culpa no la tiene “Madrit”

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El gobierno catalán ha copiado prácticas de Rajoy, con un férreo control de los medios de comunicación, por lo que la culpa no es de Madrid

Jordi García-Soler

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en un momento de la entrevista realizada por TV3, con un control gubernamental. Foto: TV3

Barcelona, 29 de junio de 2017 (07:55 CET)

Una de las primeras decisiones adoptadas por el Gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy cuando tuvo mayoría absoluta fue anular la ley reguladora de RTVE aprobada con amplio consenso por el PSOE bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero. El motivo estuvo muy claro: suprimir la exigencia del mínimo de dos tercios de votos de las Cortes para la elección de la máxima cúpula directiva de dicha corporación pública.

En esto, como en tantas otras cosas, Artur Mas fue un aventajado discípulo de Mariano Rajoy. Su primer Gobierno, entonces con el apoyo parlamentario del PP, anuló la ley reguladora de la CCMA, las radios y televisiones públicas catalanas, -una ley impulsada por el primer Gobierno tripartito de izquierdas presidido por el socialista Pasqual Maragall y aprobada ya con su compañero José Montilla como sucesor- con el mismo objetivo y con idéntico resultado.

Transcurridos ya cuatro años, en la CCMA todo sigue exactamente igual. No es ya así en el caso de RTVE: ante la propuesta del PSOE de volver a la fórmula anterior, de elección por un mínimo de dos tercios de la dirección de este ente público, y visto que tanto UP como C’s y el resto de la oposición se disponían a aprobar una nueva ley en este sentido, incluso el propio PP se sumó a lo que no es más que un claro rechazo a su ánimo de controlar de forma muy estricta unos medios de comunicación que, a pesar de todos los pesares, siguen siendo de importante impacto ciudadano.

Mas copió las prácticas de Rajoy y aplicó un corsé con la ley de la CCMA

Lo que resulta más sorprendente, y sin duda es escandaloso, es que en Cataluña se está pendiente de una rectificación muy similar desde hace ya mucho tiempo. Incluso han vencido ya los largos plazos que los grupos políticos representados en el Parlamento de Cataluña se habían concedido para proceder a esta modificación legal, una y otra vez reivindicada por la práctica totalidad de los profesionales que trabajan en los medios de la propia CCMA, por el Colegio de Periodistas de Cataluña y por todos los sindicatos, y reclamada también por el conjunto de la oposición parlamentaria.

El gobierno catalán quiere aferrarse a una situación que le permite controlar los medios más potentes en Cataluña

Al menos en este caso el nacionalismo catalán no puede aducir, como viene haciendo unas veces con razón y muchas otras sin ella, que “la culpa la tiene “Madrit””.

En esta ocasión la culpa, la verdadera responsabilidad política de este enorme dislate, es única y exclusivamente de quienes siguen aferrándose al mantenimiento de una situación que les permite controlar y hacer y deshacer a su antojo en los más potentes y poderosos medios de comunicación que existen en Cataluña. 

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