El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, participa en un acto político en Cornellà. EFE/Alejandro García

La apuesta de Ciudadanos por la abstención independentista

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Ciudadanos defendió sin complejos la restauración de la legalidad en Cataluña y ahora espera al 21-D con optimismo

Carlos Carnicero

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, participa en un acto político en Cornellà. EFE/Alejandro García

Barcelona, 14 de noviembre de 2017 (21:26 CET)

Optimismo, sin alharacas. Ese podría ser el estado de ánimo que reina en la medula espinar de Ciudadanos ante la cita electoral del 21-D en Cataluña. Con una ventaja añadida de las encuestas, su crecimiento en toda España anula el temor a unas elecciones generales anticipadas.

El escenario electoral en Cataluña es una sociedad polarizada con muchos matices. El secesionismo sigue contando con posibilidades de volver a gozar de una mayoría, pero más apretada, sufriendo un desgaste que todavía no se puede cuantificar.   

En el análisis que se hace en la dirección de Ciudadanos faltan todavía muchos datos por procesar.  Pero donde no tienen dudas es en que después de poco más de dos semanas de la entrada en vigor del 155, los secesionistas están divididos y más débiles.  Aparecen vulnerables y, por primera vez, se atisba la posibilidad de pararles los pies. Y creen que ellos tienen más posibilidades que nunca de erigirse en árbitros del escenario catalán.

 Cataluña es una sociedad polarizada con muchos matices

El secesionismo tiene muy poco tiempo para asimilar el cambio de escenografía que está provocando la aplicación del artículo 155 de la Constitución. La progresiva normalidad reinante es un peligro cierto para el universo independentista. "Se ha quedado con el culo al aire y nosotros les vamos a poner ahí el foco", expresión gráfica de su optimismo.

Por eso, lo primero que afirman en Ciudadanos, es que "no ha pasado nada"; ninguna de las catástrofes que se anunciaban al sumergirse en un camino ignoto, como se apresuraron a decretar sobre el 155 muchos sectores de opinión en toda España. En su opinión, se ha defendido el estado de derecho con decisión y proporcionalidad. Y, sobre todo, con normalidad. Y tenemos que recordar que Ciudadanos ha sido quien más decidido y más rotundo se ha mostrado en esa exigencia al Gobierno de Mariano Rajoy.

El análisis de Ciudadanos

Primero fue el ingreso en prisión preventiva de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart en condición de jefes de la trama del procés. Nunca ocultaron ni su influencia en el Govern ni en el protagonismo que han tenido en el sanedrín del Palau de la Generalitat. En la investigación de la magistrada Carmen Lamela hay muchos datos que avalan ese protagonismo en el procés secesionista.

Ciudadanos ha sido quien más decidido y más rotundo se ha mostrado en aplicar el 155

Fueron encarcelados y no se cayó el mundo. Protestas que se han ido enfriando con el paso de los días.

La huida de Puigdemont y el encarcelamiento de Oriol Junqueras y de los exconsejeros que no escaparon a Bruselas repitió el escenario de normalidad con que ha discurrido la apuesta de Mariano Rajoy, con el apoyo decidido de Albert Rivera y con los matices exigidos por Pedro Sánchez.

Además, el exilio de Puigdemont ha sentenciado su relación con Oriol Junqueras y ha dinamitado la poca credibilidad del relato independentista fuera de España.

Poco más de quince días después de la votación en el Senado, la "normalidad constitucional", en expresión que usa tanto el Gobierno como Ciudadanos, se ha instalado en Cataluña.

No ha habido resistencia de los funcionarios en Cataluña. Tal vez la única discrepancia que está en el aire entre las exigencias de Ciudadanos y el Gobierno, es la renuncia a la intervención de TV3 y la radio pública catalana, que sigue volcada en una campaña sin disimulos a favor de las fuerzas secesionistas.

Ciudadanos está pendiente de la actitud que tome la Junta Electoral Central

Ciudadanos, como casi todos los observadores, está pendiente del impacto que puede tener en el cuerpo electoral la sumisión en la que se está introduciendo una parte importante de los líderes secesionistas en la aplicación del 155. Un movimiento de rebelión sin épica es un pato cojo. La imagen de unos revolucionarios desesperados por no ir o salir de la cárcel termina con un abandono de los insurrectos más radicales.

La vía Forcadell, de acatamiento de la situación y de renuncia a una actuación política contraria a la ley, abre posibilidades de que el abandono de la belicosidad de la presidenta del Parlament sea contagiosa. Los movimientos de los abogados del ex vicepresidente Junqueras y los consellers en prisión, apuntalan esa posibilidad. Los avances del magistrado Pablo Llerena para asumir las causas que están en la Audiencia Nacional confirman esa impresión.

Todavía no ha reaccionado con contundencia el discurso de Ciudadanos frente a las manifestaciones que se multiplican en los responsables de lo ocurrido, afirmando que "no estaban preparados ni se daban las condiciones para la República".

En las filas de Albert Rivera se estudia este movimiento como una pista de aterrizaje en la realidad y para recular desde un secesionismo exprés. Pero sobre todo como una enorme debilidad.

La vía Forcadell abre posibilidades de que el abandono de la belicosidad de la presidenta del Parlament sea contagiosa

Afilan los dientes para resaltar el coste político que tendrá ese reconocimiento, que implica un grado de irresponsabilidad sublime de los líderes de la revuelta secesionista.

¿Todos esos destrozos en la convivencia, en las instituciones y en la economía por una falta realismo? ¿Quién puede seguir votando a unos dirigentes que no solo violan la Constitución, sino que además reconocen algo tan insoportable como que calcularon mal?

Ellos, Ciudadanos, pueden presumir de llevar once años alertando de lo que se preparaba sin que nadie les hiciera mucho caso. Van a poner en mayúsculas esa irresponsabilidad para exigir a los electores que abandonen a quien además de todo es tan incompetente. Una línea de ataque que se pondrá en marcha a pleno rendimiento en el mismo momento que salgan de la cárcel los presos aparentemente irreductibles del procés. Bueno, en caso de que se confirme ese movimiento de Junqueras y sus compañeros de prisión. Pero en todo caso, el objetivo es empujar a que cientos de miles de electores del independentismo sientan que han sido engañados y se refugien en la abstención. En los cálculos de Ciudadanos, eso sería determinante.

La encuesta del CIS cambia la percecpción electoral del Ciudadanos

Han estudiado con detenimiento la abstención en las últimas elecciones generales y autonómicas y comprobado que en estas últimas es mucho mayor en las circunscripciones en donde el secesionismo es más fuerte. Ahora consideran que los contrarios a la independencia se sienten respaldados y se van a movilizar porque visualizan que su voto va a ser determinante. Se han desprendido del fatalismo de no sentirse respaldados.

Si la ecuación funciona, mayor movilización constitucionalista y desmovilización secesionista, el mejor situado para rentabilizar el resultado puede ser Ciudadanos.

La encuesta del CIS, que determina que la cuestión catalana es la segunda preocupación de los españoles, hace cambiar la percepción electoral de Ciudadanos. En síntesis, les dan la razón en una travesía del desierto que ahora puede dar sus frutos.

Su pronóstico

Es el único partido que ha mantenido el mismo discurso en toda España. Incluso al apretar al Gobierno para que actuara y lo hiciera antes de que lo hizo, refuerza su posición. Esa es la implicación que encuentran a las encuestas que determinan que es el único partido que sube en intención de voto, frente al estancamiento del PSOE y el retroceso del PP.

Frente al PSOE, Ciudadanos puede presumir de firmeza. Sin negar mérito al PSOE por su posición en defensa de la Constitución, consideran que el PSC siempre demuestra un "constitucionalismo acomplejado".  Y la bajada de expectativa de Podemos no refuerza al PSOE.

Recuerdan que José Montilla se ausentó del Senado para no votar la convalidación del 155. Eligió una pretendida neutralidad antes que defender la Constitución con su voto. No hacen sangre, pero no olvidan la espantada de Montilla.

Ciudadanos el único partido que ha mantenido el mismo discurso en toda España

También están convencidos de que el PSC gana poco con la incorporación de gente de Unió, porque donde estarían sus votos es en el cinturón industrial, donde muchos de sus antiguos votantes se han sentido abandonados y ahora no quieren componendas. Allí es donde Ciudadanos tiene espacio para seguir cazando electores, con la esperanza de que gracias a ellos los separatistas perderán la mayoría absoluta.

Han conseguido que el procés se considere problema real no, solo para Cataluña sino también para el resto de España. Pero lo más importante, en su opinión, es que por primera vez los electores catalanes pueden visibilizar que es posible derrotar al secesionismo. La clave, sumar emotividad y realidad. El separatismo no será nunca más un fatalismo al que no se le pueda derrotar. Y esa es la clave de que éxito parezca alcanzable.

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