Iglesias consulta a Pablo

13 de abril de 2016 (19:30 CET)

De eso se trata. De consultar a las bases para reafirmar una idea política, para legitimar una visión de los pactos. La consulta del médico al enfermo. Cuando los ciudadanos dan su voto y los militantes su apoyo decidido no lo hacen para ser utilizados como parte de un canje político.

La consulta de Iglesias tiene mucho de secuestro, de utilización amordazada de sus compañeros de partido. ¿Qué sentido tiene consultar la opción de un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez cuando el mundo sabe que el acuerdo es Sánchez-Rivera y aquí el orden del factor sí es importante? ¿Qué sentido tiene preguntar sobre un gobierno cuyos propios dirigentes de partido se han encargado de limar y criticar?

Sólo puede obedecer a la esencia de las consultas en sí mismas, es decir, sin discusión en el partido, sin debates abiertos, cuyo único propósito es reafirmar el papel de líder. Una consulta a mayor gloria de Iglesias que, escudándose en  defender más democracia, sólo hace que limitar el avance de un acuerdo.

¿Qué sentido tiene preguntarse si estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio que defiende Podemos, En Común Podem y En Marea? Es como si teniendo el carnet de militante de Podemos, uno se preguntara si lo es.

Dos preguntas retóricas que encierran la respuesta, que convierten a los militantes en ornamento, en filigrana política. Resulta de gran interés comprobar cómo la idea central de lo nuevo no es la mejora de la democracia y sus instituciones sino profundizar en el espectáculo.

Todo el impulso de lo nuevo se da en la arena del circo romano, no en liberarse de él. Conviene denunciar que la nueva política no consiste en difuminar la complejidad política en titulares, ni hacer un triple salto con red.

La consulta de Iglesias es una red de seguridad mientras él salta de trapecio en trapecio, y los espectadores palidecen por miedo a que alguna voltereta aérea caiga al vacío. Pero no hay tal vacío, sino una mullida lona o colchón de protección para evitar cualquier riesgo.

La consulta de Iglesias no pretende otra cosa que dar cobertura a lo que tiene decidido, que no es más que seguir alimentando la idea fetiche de que el acuerdo de Sánchez-Rivera es malo para España, para la izquierda, para Podemos y, sobre todo, para Iglesias.

Como uno puede comprender, el resultado de la consulta, que yo llamaría de reafirmación  política a la línea trazada por Iglesias, sólo es relevante para seguir obligando a Sánchez a no pactar con Ciudadanos. Nada como la consulta de Iglesias a Pablo para darle la razón.
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