Felipe VI y Mariano Rajoy durante un acto institucional / EFE

La propuesta de España es renovar lealtades

El desafío del independentismo obliga a España a discernir quién está de su lado y quién no dentro y fuera de Cataluña

Desde hace unos meses, desde la capital de España se está haciendo un llamamiento a la lealtad institucional del gobierno de la Generalitat para que desista o actúe  dentro de la ley. Para muchos catalanes esta continua apelación a la lealtad se ha interpretado como una exigencia de fidelidad a una idea uniformadora de España.

La cuestión que subyace en esta petición de lealtad ineludible para poder iniciar el diálogo y poder acordar soluciones, es la necesidad que tiene el estado español de determinar quién está con el estado y quién no lo está.

La situación delicada de España le ha obligado a renovar lealtades sobre nuevas bases

A lo largo de su reciente historia, España se ha visto sacudida de momentos que han requerido poner en marcha nuevas lealtades sobre la base y orientación de las viejas. El golpe de estado del veintitrés de febrero de 1981 o los atentados del once de mayo del 2004 en Madrid provocaron que aquellos que no renovaron su lealtad con el estado fuesen ignorados y descabalgados del poder.

Para aquellos que han  roto el actual marco de lealtades deberían comprender que la renovación de ésta se articulará sobre la base que hay un nuevo Rey en España, que Europa gobierna a los estados miembros desde Bruselas, que la Alemania de Merkel exige estabilidad y cumplir sus obligaciones y, por último, que toda revolución puede provocarse dentro del marco legal, debe hacerse” de la ley a la ley “ como expuso Torcuato Fernández-Miranda al Rey Juan Carlos I para avanzar hacia la democracia española.

El independentismo catalán ha colocado al estado español en una situación delicada que le obliga, por un lado, a activar no sólo al poder judicial para abortar cualquier intento de subvertir el orden constitucional y territorial de España, sino a renovar lealtades tanto fuera como dentro de Cataluña para certificar que la crisis ha acabado.

La cuestión de la lealtad es primordial para construir nuevos consensos para la reforma

Para el estado español, la situación de Carles Puigdemont, sea cual sea finalmente, aunque todo parece indicar que no será presidente de la Generalitat o lo será por muy poco tiempo, posiblemente durante unos minutos y tal vez algunas horas, es un desafío de tal envergadura que la cuestión de la lealtad no es un tema menor.

La respuesta de Pedro Sánchez y Albert Rivera consiste en asumir que hay que renovar la lealtad con el estado español, la constitución y las instituciones. Renovar las lealtades para saber quién está a un lado u otro del río.

Desde la política catalana deben comprender que la crisis con España ha provocado, como ya ocurrió en el 23F o el 11M, la puesta en marcha de mecanismos de defensa del poder desde el estado español. Entre otras medidas, el estado pretende observar hacia dónde se mueven las lealtades para saber, consecuentemente, con quién se construirán los nuevos consensos para su reforma.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Fèlix Riera

Analista, Economía Digital

La trayectoria de Fèlix Riera está anclada en la edición. Antes de asumir la dirección editorial de ED Libros, pilotó La Esfera de los Libros y Grup 62. Entre 2012 y 2015 fue el máximo responsable de Catalunya Ràdio. También cofundó el Colegio Audivisual de Cataluña. Just abans del salt endavant es su último libro.

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