27 de marzo de 2016 (21:00 CET)

ETA volvió a la palestra. Afortunadamente, no lo hizo matando, sino a través de otro de sus conductos habituales: un comunicado al periódico Gara. Aunque por desgracia de vez en cuando comprobamos lo fácil que resulta matar, ese nivel de criminalidad no parece ya muy al alcance de la banda vasca.

Las últimas noticias de los encapuchados eran de septiembre cuando necesitaron balbucear un nuevo comunicado tras la caída de su cúpula en Baigorri (País vasco francés).

No deja de ser curioso el momento elegido para la reaparición literaria de ETA. Más allá de la simbología de la fecha –el domingo fue el Aberri Eguna, día de la Patria Vasca-, esta vuelta a los focos se produce unas semanas después de la puesta en libertad de Arnaldo Otegui, cuando parecía que esos mismos haces luminosos se dirigían en exclusiva al líder abertzales.

Es como si los restos del grupo terrorista se resistieran a aceptar su paulatina desaparición y a dejar todo el protagonismo a los actores que aceptan sin más, aún a regañadientes, el papel que les dibuja el guión de la escena democrática.

Pero, aparte de esos celos, lo que llama la atención del comunicado etarra es el lenguaje, una suma de conceptos y formulaciones caducas, hoy apenas mantenidos en el candelero por los sectores más trasnochados de Podemos. Mal lo tiene ETA y sus adláteres si todo lo que pueden ofrecer hoy es una retahíla de ideas que actualmente formulan con mucha mayor credibilidad las formaciones de o en el entorno de Podemos.

Calificar la transición democrática de reforma tramposa, al PSOE de gobierno del GAL, a los presos de la banda de presos políticos… y todo para acabar reivindicando como solución al "conflicto" el reconocimiento del derecho a decidir, sólo nos lleva a pensar que a ETA, y sus próximos, definitiva y afortunadamente se les ha pasado el arroz.

Lean, si no, las estimaciones del último Euskobarómetro, publicadas en enero, según las cuales en el caso de una hipotéticas elecciones, el ganador sería el PNV con el 30% de los votos y las organizaciones de Bildu se irían al tercer lugar (16%), más de 9 puntos por debajo de Podemos. Ahórrese ETA sus admoniciones, acepte que carece de cualquier capacidad de tutelaje de la izquierda vasca y asuma con naturalidad que su abanico de opciones se limita, hoy por hoy, a ver a quién y como apoya.  

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