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El partido de Ada Colau se ha caracterizado por dar bandazos en su discurso ante el problema catalán a medida que se acercaba el 1-O

Manel García Biel

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, saluda al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont .Els Comuns, ni claridad ni coherencia. EFE/Quique García

Barcelona, 21 de septiembre de 2017 (04:55 CET)

En las últimas semanas muchas personas de izquierdas estamos desconcertados por las posiciones de los dirigentes de los Comunes. En un inicio se planteó que el 1-O no era, en ningún caso, un referéndum con garantías y que, en todo caso, se podía tratar de una movilización social contra la actitud del PP y el Gobierno de Rajoy.

Poco a poco y como si no ocurriera nada, esta posición se ha ido modificando sin dar ninguna razón más que las propias declaraciones de miembros del equipo que 'de facto' parece mandar en Cataluña en común, al margen de lo que ha ido pasando en el Parlament.

Hemos escuchado las declaraciones de Ada Colau, que, sin duda, es la cara más visible de Cataluña en común, que el primer día que empezaba la votación de la consulta interna de la organización se despachaba diciendo que no sabía si votaría si o no en el pseudo-referéndum.

Ada Colau ha ido cambiando su discurso en torno a la participación en el 1-O

Mientras la gente inscrita empezaba a votar ella ya definía una posición. La propia pregunta de la consulta estaba claramente escorada hacia una respuesta. Y se debe decir que estos procesos refrendatarios internos no hay que idealizarlos y les faltan muchos controles.

Posteriormente se llega al acuerdo entre Puigdemont y Colau, por el que parece que los Comunes o su máxima representante institucional se suma a una alianza con los unilateralistas.

Y aquí nos encontramos con un grupo de corifeos que alaban la estrategia, definida por no se sabe quién.

Ahora ya vemos como a Xavier Domènech, portavoz teórico de Cataluña en común, no descarta actos conjuntos con las fuerces independentistas durante la supuesta campaña del supuesto referéndum. Otros ya se han avanzado protagonizando actos conjuntos con la CUP.

Sin tener presente la consulta interna, y a pesar de un 40% de los participantes manifestaron su negativa a participar en el 1-O, ahora se habla sin ningún tipo de respeto hacia los participantes en la consulta interna, de participar en el 1-O, con el que se supone que se legitima la hoja de ruta unilateral de Junts pel sí y la CUP. Y sin asumir una gestión política de los resultados de la consulta interna.

Els Comuns hablan sin ningún tipo de respeto hacia los participantes en la consulta interna

Muchos pensamos que se trata de un profundo error que se pagará caro en el futuro y que provocará el desencanto y la automarginación de mucha gente que tenemos una larga trayectoria de lucha política y sindical desde la izquierda.

Porque como muy bien dice Cesáreo Rodríguez Aguilera, en contradicciones de los Comunes, “la clave de por qué muchos están dispuestos a participar es simplemente para manifestar su protesta contra un gobierno tan reaccionario como el de Rajoy, un argumento excesivamente coyuntural y táctico, muy endeble e inapropiado para justificar adherirse a la estrategia rupturista y unilateral del independentismo”.

La izquierda alternativa que se quiera construir en este país no tiene por qué tomar partido por un nacionalismo u otro especialmente si los dos se basan en prácticas antidemocráticas.

El espacio de la izquierda no se debe basar en hacer el juego a uno u otro nacionalismo, sino defender los intereses de las clases populares. Por eso nació la izquierda. Este es el ejemplo lejano de un Jean Jaurés, o más cercano del catalanismo popular del PSUC, que no era sinónimo de nacionalismo. En el enfrentamiento de nacionalismos, la izquierda siempre acostumbra a salir herida, y ahora algunos parecen haber caído en la trampa.

La izquierda alternativa no tiene que tomar partido por un nacionalismo u otro 

No hay duda que la actitud camaleónica de los dirigentes de Cataluña en común está produciendo ya divisiones en las estructuras sociales de las clases populares. Sólo hay que ver la crisis provocada en el Tercer Sector, y las divisiones que pueden producirse en entidades como las asociaciones de vecinos, e incluso, a pesar de que parecen estar más cohesionados, en los sindicatos.

Muchos nos sentimos decepcionados por esta actuación de los Comunes y también, por qué no decirlo, por el silencio de la todavía existente Iniciativa per Catalunya. Mucha gente que teníamos esperanzas en una futura nueva alternativa de la izquierda en Cataluña no creemos ni creeremos en políticas tacticistas producidas por intereses que ni entendemos ni queremos entender.

El mundo de los “comunes” ha perdido una oportunidad para cohesionarse con un mensaje claro y políticamente estratégico, pero parece querer mantenerse en una posición de ambigüedad que, en lugar de ampliar su marco político y electoral, puede conducir a una retirada de confianza de amplios sectores sociales, en especial de la clase trabajadora de Cataluña.

Muchos nos sentimos decepcionados por esta actuación de los Comunes

Lo tenemos claro, estamos en contra de la política anticatalana y antidemocrática en este y otros muchos aspectos del PP, pero no estamos nada identificados con el proceso de los unilateralistas de Junts pel Sí y la CUP que también han entrado en las prácticas antidemocráticas contra su propio pueblo.

Porque “poner urnas” no es sinónimo de democracia si no se hace mediante procesos rigurosamente democráticos. Es por eso que no podemos considerar el 1-O como el referéndum que Cataluña necesita y por eso mucha gente catalanista y de izquierdas nos abstendremos de participar.

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