El PSOE trabaja la abstención y Podemos prepara la insurrección

16 de octubre de 2016 (01:00 CET)

En el PSOE hay un moderado optimismo inmerso en una preocupación de fondo. Me explicaré. Poco a poco, el debate iniciado tras superar el reino del eslogan de "No es No", promueve racionalidad con irredentos incrustados en las filas socialistas.  Queda mucha resistencia a la alternativa de la abstención, pero hay militantes y dirigentes que ya están girando sus posiciones después de un intenso debate en las agrupaciones.

También se considera mayoritariamente una decisión acertada la confirmación de Antonio Hernando, ascendido ahora a presidente del grupo parlamentario en el Congreso, y los nombramientos de Vicente Álvarez Areces como presidente de grupo en el Senado y de Ramón Jáuregui como presidente del grupo socialista en el Parlamento Europeo. Dos hombres, sobre todo Jáuregui, que son de la generación de Txiki Benegas, Felipe González y Alfonso Guerra, con experiencia en el partido y en la gestión pública.

Tengo amigos en ambas posiciones. Entre quienes conozco partidarios de la abstención el razonamiento está bien estructurado. Unas nuevas elecciones conducirían a un PP más fuerte, más difícil de controlar en el Parlamento. Unas nuevas elecciones serían para el PSOE una tragedia. El gobierno del PP nacido en la actual situación no podría aplicar su programa electoral. Estaría condicionado, en primer lugar, por el acuerdo con Ciudadanos, cuyo contenido refleja en algunos apartados importantes el acuerdo que suscribió el PSOE con el partido de Albert Rivera.

En la encuesta que publica hoy el diario El País, cuyo trabajo de campo se realizó tras la dimisión de Pedro Sánchez, se refleja un retroceso del PSOE, con la culminación del sorpasso de Podemos, y un avance del PP que contaría con mayoría absoluta sumados los escaños de Ciudadanos. Una razón más para los esfuerzos de la dirección del PSOE de evitar a toda costa la repetición de elecciones.

En la gestora del PSOE no hay unanimidad, pero son mayoría los que creen que la abstención sin condiciones es la mejor opción. No van a llevar una propuesta al Comité Federal. Probablemente se convocará el próximo martes, cuando se haya digerido el resultado de las primarias en el PSC. Y se celebrará el domingo 23 de octubre. Se prevé un debate intenso pero pacífico, nada que ver con el espectáculo de la reunión anterior que concluyó con la dimisión de Sánchez.

La amenaza promovida por el vencedor de las primarias del PSC, Miquel Iceta, de votar no a la investidura de Mariano Rajoy aunque el PSOE decida finalmente abstenerse, produciría una ruptura del grupo parlamentario socialista en el congreso con consecuencias imprevisibles. Esta separación en el voto de los socialistas catalanes sería visto como una traición para muchos dirigentes del PSOE, habida cuenta que ni siquiera existiría la atenuante de tratarse de una cuestión puramente catalana; es decir, un asunto que solo afectara a Cataluña.

De momento no se considera la posibilidad de que sea una abstención reducida a los imprescindibles, a solo once diputados socialistas. Y tampoco se cree que serán muchos los diputados que rompan la disciplina de voto.

En la dirección provisional del PSOE no se prevé otro resultado en el Comité Federal distinto de la abstención. Y se confía que la praxis del PSOE en la oposición, en la nueva legislatura, cure las heridas al demostrar que era la mejor opción. El tiempo, incluso de una legislatura reducida, sería suficiente para celebrar un congreso del partido con tranquilidad y con garantías.

El PSOE también ha reflexionado sobre las consecuencias de los ataques que sin duda realizará Podemos contra la abstención del PSOE. Pero la actual dirección del partido es consciente de que su adversario, además del PP, es el partido morado cuya obsesión es el sorpasso y la destrucción del Partido Socialista.

Podemos prepara una insurrección contra la investidura de Mariano Rajoy y contra su gobierno desde el primer minuto. Según ha confesado Pablo Iglesias, su intención es promover una huelga general contra el nuevo gobierno de Mariano Rajoy. En parte, una posición extremista de Podemos deja libre el terreno donde se quiere hacer fuerte el PSOE con políticas reformistas y centrando su acción en una oposición contundente, constructiva y responsable como principal fuerza de oposición en el parlamento.

Los debates celebrados en las últimas semanas en el seno de Podemos anuncian una radicalización del partido centrada en recuperar su influencia en la calle y no en el Parlamento. Volver a utilizar las herramientas reivindicativas del 15-M. Sin embargo, las contradicciones y enfrentamientos en algunas organizaciones que confluyen en Podemos auguran también un otoño complicado, en donde por primera vez se está cuestionando el liderazgo de Pablo Iglesias, que ya no es tan unánime.

No cabe duda de que la encrucijada del PSOE entre lo malo y lo peor dejará heridas en la organización. Pero también será un punto de inflexión en donde los resultados del congreso y de las primarias para elegir un nuevo secretario general podrán ser el comienzo de un proceso de regeneración y de recuperación del partido.

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