El pan y el puzzle de Iceta

19 de julio de 2014 (13:20 CET)

Andan estos días los socialistas catalanes més contents que un gínjol o más felices que unas pascuas. Elijan ustedes la expresión que más les guste. Están convencidos de que a poco que la suerte acompañe, Iceta se saldrá con la suya e irá reconstruyendo el puzzle que el partido era años atrás y quizás, quien sabe, volverán aquellos tiempos felices en que gobernaban con cómodas mayorías un buen número de instituciones. O casi.

El gran componedor que es su flamante primer secretario, Miquel Iceta, un día hace un guiño a los restos del aparato municipalista y nombra a la tierna Núria Parlón como su segunda. Otro, hace presidente al alcalde de Lleida, Ángel Ros, soberanista, aunque sobre todo alcalde mientras no se tercie otra cosa, que el hombre es listo como el hambre.

Y así, pieza a pieza, el experimentado Iceta va saliéndose con la suya y hace las delicias de los que días atrás lloraban desconsolados ante lo que creían que era el principio del fin del mundo para las siglas socialistas. Caballo grande, piensan muchos, ande o no ande. Aunque el caballo, no nos engañemos, está el pobre hoy por hoy bastante disminuido.

Me preguntaba yo hace unas semanas ante la crisis en que andaba sumido el partido que llegó a gobernar la Generalitat, los ayuntamientos de las principales ciudades catalanas y al menos las dos grandes diputaciones, mientras sus correligionarios ostentaban el gobierno de España, en qué momento se jodió el socialismo, remedando al protagonista de la maravillosa Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa.

La pregunta se la dejaba en el aire a los propios dirigentes socialistas que debían ser los primeros interesados en tener una respuesta clara. Evidentemente, habrá muchas respuestas, tantas como corrientes han ido apareciendo en los últimos meses en ese partido en claro declive. Más las que desde fuera les han ido apuntando. Pero los que van a tomar las riendas de ese coche que difícilmente podrá pasar las ITV que le esperan, no pueden evitar tener la suya propia. Y cuando se sepa a qué se quiere jugar, entonces será el momento de empezar a fichar jugadores.

Iceta ha respondido con celeridad a lo urgente y ha hecho gestos para crear un ambiente que nadie pueda usar como excusa para arrimarse a otros soles que calienten más en estos momentos. Pero no ha respondido a lo importante y en ningún sitio está escrito que lo importante no sea a veces lo más urgente.

Con el nombramiemto de Ros y Parlón, Iceta acalla voces internas, pero sigue sin resolver el meollo de la crisis: la relación con el nacionalismo, la oferta social... En definitiva, cuál es el perfil político que el nuevo PSC va a ofrecer a sus potenciales votantes, muchos de los cuales creyeron en su momento en las siglas que hoy lidera, después se instalaron en la abstención en citas electorales importantes y ahora han empezado a mirar con simpatía otras alternativas. No está claro que cuando haya solucionado los problemas internos le sigan esperando los electores. Ese nuevo mensaje político es tan importante como urgente, porque sin un perfil diferenciado es muy difícil recuperar la primacía que en otras épocas se disfrutó. Y no olvide Iceta que quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.
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