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El programa de Évole sobre el excomisario Villarejo ha entusiasmado a los soberanistas, que esperan contar con Els Comuns para forzar el referéndum

Manel Manchón

Ada Colau y Carles Puigdemont, que sigue esperando que los socios catalanes de Podemos apoyen el 1-O. EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 03 de julio de 2017 (06:55 CET)

El soberanismo tiene un problema. No sabe cómo convencer a ese espacio que se ha decidido llamar “los comunes”. El partido de Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, vive en su seno una gran división, la misma que sufrió ICV. Sus militantes y simpatizantes no se consideran independentistas, pero participarían en una consulta que sirviera como protesta para ir contra el Gobierno del PP.

Y eso lo sabe el presidente Carles Puigdemont, que sabe también que su única opción es lograr una gran participación, una movilización de una parte de la sociedad catalana, que, sin ser independentista, sí quiere un referéndum para decir ‘no’, y buscar, al segundo siguiente, algún tipo de negociación que permita una mejor relación de las instituciones de gobierno catalanas con el gobierno central.

¿Y a quién recurre el soberanismo? Uno de los más codiciados es el periodista Jordi Évole, que, dejando claro en sus distintos pronunciamientos que no es independentista, sí considera que en algún momento se deberá votar. Évole conecta a la perfección con ese espacio de ‘’los comunes”, y tiene una plataforma excepcional, desde La Sexta, con su programa Salvados, para llegar al conjunto de España.

La idea de que existe una guerra sucia, de que España tiene grandes lagunas democráticas, encanta al soberanismo

Así que su último Salvados, con la entrevista al excomisario de policía, José Manuel Villarejo, ha sido un auténtico manantial para el movimiento independentista. La entrevista se puede describir con una exprexión en catalán muy ilustrativa: “Més pa que formatge”, es decir, más apariencia que contenido. El escritor Sergi Pàmies consideró, en su artículo en La Vanguardia, Forma, fondo, doble fondo y bajos fondos, que el contenido del Salvados fue “espectacular y, al igual que en otras ediciones, no pudo garantizar ninguna verdad pero sí ofrecer excedentes relevantes de mentiras”.

Lo que apuntó Villarejo, sin darlo por hecho en ningún momento, es que hubo acciones para investigar a dirigentes catalanes con el objetivo de desbaratar el proceso soberanista. Y quedan damnificados como el exalcade de Barcelona, Xavier Trias, a quien se le imputó una evasión fiscal que no se ha comprobado.

El espacio de Els Comuns es el más codiciado ahora por el soberanismo para forzar el referéndum

La puesta en escena, sin embargo, fue brillante. Es lo que destacó Pàmies, al señalar que el programa “apostó por una escenografía tipo Stasi, y una iluminación truculenta, que reforzaban (en exceso) la intención del entrevistador (y erosionaban su rigor periodístico)”.

Fuera como fuera, la entrevista generó el consciente o inconsciente efecto: el soberanismo salió reforzado en su idea de que España se ha convertido en un país poco apetecible, donde se impulsan policías políticas, sin garantías democráticas.

Es lo que necesita Puigdemont, para doblegar a los que dudan, a “los comunes” que se resisten a votar en el referéndum porque no se ofrecen “garantías”. Lo desea también especialmente Esquerra Republicana, porque busca el contacto con ese espacio ideológico, para competir con él o para lograr, posteriormente, acuerdos de gobernabilidad.

Évole podría producir un Salvados a la catalana, en TV3, que está receptiva

Los medios han trasladado ese mensaje, a cuenta de las medias afirmaciones o medias negaciones de Villarejo, y el soberanismo no deja de hablar de la supuesta ‘operación Cataluña’ contra el independentismo, y, en general, contra el catalanismo.

Jordi Évole ha jugado un papel, haya sido consciente o no, al margen de su pretensión loable de saber y explicar qué ha pasado –si es que pasó—en realidad en todos esos asuntos turbios, que se dieron a entender tras la información en el diario Público de los detalles de la conversación entre el exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz y el exdirector de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso.

El propio Jordi Évole ha asegurado que se podría hacer un ‘salvados a la catalana’. Veremos en que queda. El presentador de El suplement, Ricard Ustrell, podría pasar de Catalunya Ràdio a TV3, con esa versión. Ya ha presentado una propuesta para conducir y dirigir un espacio de reportajes que contaría con Évole, pero como productor, a través de su productora Producciones del Barrio. A TV3, en cualquier caso, le gusta la idea.

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