El Tribunal Constitucional en una imagen de archivo. EFE

Cuaderno de vacaciones

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Como si fuera un mal alumno, el Constitucional ha boicoteado los intentos del parlamento catalán por crecer con diversas leyes progresistas

Cuaderno de vacaciones, 30 de julio de 2017 (05:55 CET)

Al final de curso y después de las evaluaciones era costumbre – no sé si todavía lo es- que el maestro encargara a los alumnos los deberes de verano. El famoso cuaderno de vacaciones que en el caso de los malos alumnos tenía una dimensión más grande y una connotación sancionadora.

Este año el grupo de evaluación ha detectado un caso de mal rendimiento y mal comportamiento flagrante. Es el caso de un alumno que no sólo no progresa adecuadamente en la mejora de sus retos académicos, sino que sistemáticamente se dedica a impedir los progresos de otros muchos alumnos, especialmente de los más cumplidores.

Me planteaba este símil cuando he visto escritas, negro sobre blanco, las reflexiones del periodista Jofre Llombart que ha sabido extraer el elixir del mapa académico. El alumno Estado, influenciado por las malas compañías de un grupo liderado por el típico personaje autoritario, el PP, y con seguidores sin personalidad como el PSOE y C’s, no sólo no ha abordado los principales aprendizajes y deberes para pasar las pruebas de un Estado democrático homologable, sino que ha boicoteado de forma siniestra, todos los intentos de avanzar otros alumnos como el parlamento de Cataluña. Pero también como el valenciano y el balear.

El parlamento catalán aprobó cobrar un impuesto a los bancos por las grandes fortunas y el Tribunal Constitucional partidista y politizado lo tumbó. El parlamento aprobó proteger los ciudadanos que han sido estafados por hipotecas o preferentes y el Tribunal Constitucional del PP lo tumbó. El parlamento aprobó garantizar que las familias pobres tengan luz, agua y gas los meses de invierno y el Tribunal Constitucional pactado con el PSOE lo tumbó. El parlamento aprobó cobrar un impuesto por cada piso vacío y dedicarlo a alquiler social y el Tribunal Constitucional lo tumbó.

El parlamento catalán aprobó garantizar que las familias pobres tengan luz, agua y gas en invierno y el TC lo tumbó

El parlamento aprobó hacer políticas de igualdad entre hombres y mujeres y el Tribunal Constitucional al servicio del poder ejecutivo lo tumbó. El parlamento aprobó que el catalán sea la lengua vehicular en la escuela y el Tribunal Constitucional supremacista lo tumbó. El parlamento aprobó cobrar un impuesto a las centrales nucleares y destinar el importe a la protección ambiental y el Tribunal Constitucional en colusión con los oligopolios eléctricos lo tumbó. El parlamento aprobó prohibir el fracking y los miembros del Tribunal Constitucional que comparten el palco del Bernabeu con los empresarios receptores de ayudas por autopistas en quiebra y depósitos de gas abortados, lo tumbaron.

El parlamento aprobó cobrar una tasa a las operadoras de Internet para dedicarlo a la cultura y los miembros del Tribunal Constitucional que comparten recepciones reales con los CEO de los oligopolios telefónicos, lo tumbaron. El parlamento aprobó prohibir las corridas de toros y los miembros del Tribunal Constitucional que se suelen encontrar en la gradería de los toros, como los que dieron la estocada al Estatuto, lo tumbaron. El parlamento aprobó una reglamentación de los horarios comerciales favorable al pequeño y mediano comercio y el Tribunal Constitucional muy conectado con los CEO de la patronal de las grandes superficies lo tumbó. El parlamento aprobó impulsar las infraestructuras ferroviarias de cercanías y el corredor mediterráneo y el Tribunal Constitucional lo tumbó para favorecer sus amigos de las grandes constructoras involucradas en los proyectos faraónicos, radiales e ineficientes de infraestructuras.

La mayoría son partidarios de ‘cambiar de escuela’ de forma irreversible

Ante esa realidad, la mayoría del pueblo de Cataluña, los tutores de este alumno tan perjudicado, el parlamento de Cataluña, no confían nada en que este agosto que el otro alumno haga los deberes pendientes. Y sobre todo que cambie la actitud. Por eso la mayoría son partidarios de cambiar de escuela de forma irreversible. La minoría que no lo tiene claro no está ofreciendo ninguna alternativa, ningún cuaderno de vacaciones que sea capaz de superar las asignaturas suspendidas y de mejorar la actitud. Constatan un grave problema de carencia de inteligencia emocional en el Estado y sólo defienden la permanencia en el estatus quo por estrictas razones sentimentales e identitarias. Y por eso apoyan a las estrategias basadas en las amenazas – tan poco pedagógicas- para continuar como hasta ahora.

Pero el punto de no regreso se ha traspasado cuando la defensa del alumno asocial sólo se basa en la intoxicación, la mentira, el abuso de la justicia y el uso de los aparatos policiales más allá de la propia ley. La persecución, incluso, de aquellos que han querido intermediar en el conflicto entre alumnos todavía provoca que más gente, hasta ahora indecisa, opte por el cambio. La incursión ilegal de la Guardia Civil ante los promotores de un referéndum pactado ha sido la gota que ha colmado el vaso

Queridos lectores esta es la cruda realidad de la evaluación final de curso antes de agosto de vacaciones que ya se ve a venir que no solucionará ninguno de los retos pendientes. Más bien al contrario los agravará. Refrésquense, pues, bajo la palmera porque después de agosto y quizás antes, la vorágine será total.

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