Rivera, Iglesias y Sánchez durante la gala de los Goya / EFE

Pastel de tres, no de cuatro

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Ciudadanos y Podemos buscan reformar la ley electoral, pero 'dónde hasta ahora han comido dos, a partir de mañana van a comer tres, no cuatro'

Barcelona, 09 de febrero de 2018 (18:00 CET)

Ciudadanos libra batalla por las cúpulas. Quieren sostener la vara alta, muy alta, en los nombramientos por acuerdo, desde el Constitucional y el Supremo hasta RTVE. No hay otro modo de tener fieles infiltrados en multitud de instituciones que ser visto como opción plausible donde los ambiciosos aspiren a infeudarse. No se llega a lo alto de ningún organismo con mando en plaza sin padrinos. Los padrinos, que son los partidos, se han repartido las cuotas entre dos, con algunas migajas para los periféricos.

Ya que el bipartidismo se fue para no volver, los nuevos piden acomodo. No tanto Podemos, porque a sus dirigentes y cargos les da pavor la acusación de apoltronados. Se aguantan las ganas de medrar por no ser considerados traidores a la ola de indignación social que los depositó en sus cargos con más remuneración que mérito, como se ha visto, por parte de los beneficiarios. C’s, en cambio, no esconde el hambre lobuna de sus relucientes caninos.

Rivera recoge votos del PP, muerde algo al PSOE e incluso engaña a votantes desencatados de Podemos

Ciudadanos es un partido diseñado con una triple finalidad. La primera y principal, perpetuar el régimen del 78. La segunda, alejar la posibilidad de un gobierno de izquierdas, y ante todo el peligro, que en algún momento se vislumbró como real, de coalición del PSOE con Podemos con apoyo del malvado soberanismo. Tercera, afianzar el proceso de concentración de poder en Madrid, su uso y disfrute, para convertir la capital en megápolis global, aunque sea a costa de seguir desertizando España.

Rivera está cumpliendo su función a pedir de boca, puesto que no sólo recoge la totalidad de los votos que se le escapan a este voraz y carísimo dinosaurio llamado PP, sino que muerde algo del PSOE (según pregona y por lo tanto alienta el taimado Rubalcaba, de nuevo en campaña) e incluso engaña a más de un desencantado de Podemos.

¿Qué pide a cambio? Mayor porción de tarta, de acuerdo con sus crecientes expectativas (de las cuales miles y miles de cargos medios con ambición ya estarán tomando nota).

C's busca simular que se aleja en algo de Rajoy buscando la complicidad de Podemos

Rivera acaba de volver a la carga con su reforma de la ley electoral. Para ello, y para simular que se aleja en algo de Rajoy, busca la complicidad de Podemos. El partido morado es el mas castigado por el sistema español, de modo que resultaría el más beneficiario y a más largo plazo, de producirse una reforma que se acercara al principio de que todos los diputados representen al mismo número de votantes.

De salirse con la suya, C’s sacaría ventaja, pero más rédito obtendrían en la orilla anti régimen. En Podemos no deberían fiarse. Todos los partidos disponen de concienzudos repartidores de votos según distintos modelos de asignación de escaños. Nada de simulaciones bien intencionadas.

Por inocentes, objetivos o justos que se pretendan los modelos, la finalidad de los partidos en cuyas manos está la reforma es una y sólo una: cómo obtener más diputados con los mismos votos.

El objetivo final de las maniobras para modificar el actual sistema es consolidar el tripartidismo

Ahora bien, ¿qué ocurriría si Ciudadanos pasara de previsible tercera a segunda fuerza? Que no le convendría para nada modificar el actual sistema, ya que beneficia descaradamente a los dos primeros en docenas de provincias poco pobladas.

Bajo la espuma de las maniobras, acercamientos y distancias del tablero político, el proyecto no consiste en consolidar el cuatri sino el tripartidismo. Por lo que, aunque no lo parezca, el aliado objetivo de C’s, si sigue al alza, es el PSOE. Incluso el PP, si un día teme quedar segundo en unas generales.

Si se les encarga, hay cientos de profesionales muy capaces de pergeñar un sistema electoral según el principio ‘dónde hasta ahora han comido dos, a partir de mañana van a comer tres, no cuatro’. Y cientos de vendedores capaces de colocar luego el producto resultante como un mágico elixir para los males de España.                   

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