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La remunicipalización de los servicios públicos es liderado por Estados liberales y socialdemócratas, y permiten un mejor control sobre los recursos

Josep Huguet

El alcalde de Terrassa Jordi Ballart encabeza una de las pancartas de la Mesa del Agua, por la remunicipalización del servicio.. / Twitter

Barcelona, 23 de julio de 2017 (05:00 CET)

A medida que la amenaza de mercantilización de los bienes naturales (cada vez más escasos) avanza, aumenta la presión popular para controlarlos de forma pública o comunitaria. Un estudio publicado recientemente sintetiza en cifras el cambio de tendencia de los últimos años de esta década a favor de la re-municipalización de los servicios.

Así en el capítulo de la captación y distribución de agua potable se apuntaba un total de 267 casos, de los cuales Francia tenía 106, Estados Unidos 61, España 27, Alemania 17 y Argentina 8. En el sector de la recogida y gestión de desechos, de un total de 31, Alemania tenía 13, Reino Unido 7 y Canadá 5. En el ámbito de la generación y distribución de energía con un total de 311 casos, Alemania contaba con 284 y Estados Unidos 6.

En cuanto al transporte Francia tenía 20 y Reino Unido 7 sobre un total de 38. En el área de gobierno local, de 140 casos unos 37 eran del Reino Unido, de Alemania 26 y de Francia 21, principalmente en los sectores de limpieza, seguridad, espacios verdes, construcción, cátering de escuelas y centros deportivos. En la educación, de 11 casos Alemania tenía 5 y Reino Unido 3. Y finalmente en sanidad y bienestar social, de un total de 37 casos lideraban Noruega con 16, Suecia con 7 y Reino Unido con 5.

Estados liberales y socialdemócratas lideran varios listados de casos de remunicipalización

Una primera reflexión es que no importa el contexto sociopolítico del Estado. Tanto los Estados de estructura y composición fiscal socialdemócrata como los nórdicos, como los más liberales capitalistas como EEUU y el Reino Unido lideran varias listas de remunicipalización. Es decir la presión popular y electoral en los dos contextos ha conseguido que las administraciones locales retomen de nuevo el control directo de unos servicios que no satisfacían por ineficientes y caros. Sí que hay una diferencia notable entre Estados eficientes y con democracias de calidad y los Estados ineficientes y con democracia de baja intensidad y corrupta. No es extraño pues ver poco en las listas a España e Italia.

En Cataluña hay una larga tradición de control comunitario del agua

En algunos Estados perduran tradiciones de control público o comunitario de estos bienes. Por ejemplo, un caso que desconocía, hasta hace poco, es la existencia de una amplia tradición de distribución cooperativa de energía en muchas ciudades y pueblos argentinos. O la pervivencia, de la que ya hemos hablado en otras ocasiones, de tradiciones de control comunitario o municipal del agua en Cataluña.

En todo caso, la sociedad civil ha empujado la construcción de modelos públicos de servicios socialmente justos y ambientalmente sostenibles. Los detonantes han sido diversos: la falta de desempeño del servicio por las empresas privadas, la infra-inversión que ponía en riesgo la infraestructura, el aumento de la facturación, los obstáculos al control público y transparente de los operadores privados, las disputas sobre los costes operativos, la carencia de transparencia financiera, o la reducción de la mano de obra y de servicio.

La remunicipalización permite mejorar la rendición de resultados y la transparencia

La historia de estos servicios no es lineal. Cómo decíamos antes en algunos países ya había un control municipal desde la Edad Media y sólo la eclosión del capitalismo lo hizo perder. Otros servicios más contemporáneos nacieron ya privados, pero ligados a empresas locales (por ejemplo muchas eléctricas en Cataluña) que después fueron siendo absorbidas hasta llegar a un auténtico monopolio privado, que ha marcado la política de precios y de calidad de servicio. Es en muchos de estos casos cuando la población, debido a los conflictos descritos antes, ha conseguido un replanteamiento sobre las concesiones.

Por eso la remunicipalización permite mejorar la rendición de cuentas y la transparencia como formas avanzadas de participación pública. También cambia la perspectiva estrecha y orientada a los beneficios por otra encaminada hacia objetivos sociales y políticos comunitarios.

La remunicipalización no es fácil pero con un control democrático tiene que llegar a buen puerto

Es evidente que, hoy, con el descrédito de una parte de la cosa pública y de la política, yo no sería muy partidario de una estricta municipalización. Me decantaría más por concesiones a cooperativas de usuarios y ciudadanos, o por modelos mixtos municipal-comunitarios que garantizaran una cogestión entre trabajadores públicos y ciudadanos usuarios. Con organismos de gerencia profesionales y de dirección estratégica despolitizados en el sentido de desgubernamentalizados.

Los procesos de remunicipalización o comunitarización de los servicios no son fáciles, pero con una gestión profesional y un control democrático y transparente tienen que llegar a buen puerto. Porque este es el único camino de contrarrestar el alejamiento del poder económico global del poder político democrático.

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