Los españoles de entre 25 y 34 años duplicaron su gasto entre 2012 y 2016, pasando de 519 a 989 euros por persona.

La coyuntura evoluciona según lo que anticipamos

Desde el primer trimestre del año, la economía europea y española empiezan a mostrar síntomas de debilidad que se pueden agudizar en el cuarto trimestre

Hace algo más de tres meses publicamos un artículo en Economía Digital sobre el cambio de Gobierno, donde anticipábamos lo que está ocurriendo ahora. Mejor dicho, los medios y los políticos comentan actualmente los síntomas de lo que estaba ocurriendo cuando se produjo el último cambio de Gobierno: las economías española y europea se ralentizaban. Pensamos que volver sobre lo que escribimos no tiene mucho sentido ni interés. Los motivos del actual frenazo ya se explicaron entonces y los indicadores siguen evolucionando tal y como dijimos.

Creemos que es más interesante tratar de intuir que pasará a medio plazo con nuestra coyuntura para, de esa forma, intentar adoptar medidas que minoricen las posibles consecuencias negativas y maximicen las positivas.

En el tercer trimestre, los indicadores del área euro (AE) conocidos hasta la fecha confirman la ralentización puesta de manifiesto en el segundo. En nuestra opinión veremos un crecimiento trimestral del AE del 0,4%, pero el sesgo bajista del sentimiento económico que muestran las diferentes encuestas de opinión realizadas entre los agentes económicos, nos hace pensar que este ritmo de crecimiento no se mantendrá en el cuarto.

Evolución por países

En general, se puede decir que la expansión está siendo más irregular e inestable que en anteriores trimestres. Las expectativas empresariales sobre los niveles de actividad para los próximos 12 meses cayeron a los mínimos de los últimos dos años. Además, aumenta la preocupación por los efectos del posible impacto de las guerras comerciales iniciadas por EE. UU. y las incertidumbres políticas europeas.

No obstante, las expectativas de los próximos trimestres son algo mejores para unos países que para otros. Así, aunque las principales economías de la zona euro se han visto frenadas durante la primera mitad del año, esperamos que se mantenga una sólida expansión en Alemania y, en menor medida, en Francia. Pero para España y especialmente Italia las expectativas son algo peores.

La economía transalpina continúa con su marcha renqueante y este trimestre puede ser el peor en varios años y nuestro país continúa desacelerándose progresivamente, tendencia que comenzó al finalizar el primer trimestre. Podría ocurrir que cuando conozcamos el comportamiento del PIB en el tercero, nos demos cuenta de que estamos creciendo al ritmo más bajo de los últimos cuatro/cinco años. En cualquier caso, habrá que estar muy atentos a los indicadores referentes a septiembre que se conozcan en las próximas fechas.

Señales contradictorias

En este sentido, y como es lógico en esta fase del ciclo, las señales son contradictorias, aunque la tendencia es a la moderación. Así, la tasa interanual del Índice General de Producción Industrial (IPI) repuntó un 2,8% en julio, un 4,9% más que en junio. Con el dato interanual de julio, este indicador regresa a terreno positivo tras descender un 2,1% en junio, mes en el que retornó a tasas negativas. Corregida de efectos estacionales y de calendario, registró en julio un crecimiento interanual del 0,5%, encadenando 24 meses consecutivos de alzas interanuales en la serie corregida.

El dato del PIB puede confirmar que estamos creciendo al ritmo más bajo de los últimos cuatro/cinco años

En cuanto al turismo, uno de los motores de la reactivación de los últimos años, España está recibiendo menos turistas extranjeros. Ya no se producen mes tras mes récords de visitantes, como en 2017. En julio, llegaron 9,98 millones de visitantes internacionales, un 4,9% menos que en el mismo mes del año pasado. Este dato supone la mayor caída desde abril de 2010. El motivo hay que buscarlo en el pinchazo de los principales nichos de turistas (Reino Unido y Francia), ya que nuestros competidores en el segmento de sol y playa (Turquía, Túnez…) recuperan fuerzas. También incidió negativamente la ola de calor del norte de Europa, que frenó las reservas de última hora.

Golpe al empleo

Estos factores tuvieron su reflejo en el mercado laboral. Aunque agosto es tradicionalmente un mal mes -llega el fin de los contratos unidos al verano: hostelería, comercio, vacaciones en industria y sanidad-, en 2018 el balance fue peor, ya que el número de parados registrados en los servicios públicos de empleo subió en agosto en 47.047, siendo la mayor subida desde 2011. Además, se destruyeron 203.000 empleos, el peor balance en una década para ese mes.

En cuanto al sector servicios (el más importante de nuestra economía), las estimaciones indican que en agosto mantuvo tasas positivas de crecimiento, pero inferiores a las de comienzos de año. La actividad empresarial se incrementó ligeramente frente a los recientes mínimos de julio, pero los nuevos pedidos crecen al menor ritmo desde finales de 2016. Los índices de sentimiento del sector están en los niveles mínimos del último lustro.

Por sectores

Además, los vientos de cola ya no soplan como antes. El comportamiento alcista de los precios de los combustibles, la caída del turismo, los crecientes costes de financiación, la ralentización de la actividad en Europa -nuestro principal cliente- y el empeoramiento de los sentimientos de confianza y empresarial no mejoran las expectativas.

Las señales son, en cualquier caso, confusas y mixtas. Existen sectores como transporte y logística, intermediación financiera y actividades ligadas al renting y leasing donde el pulso se mantiene muy fuerte. En conjunto, nuestras empresas son optimistas acerca del futuro comportamiento de la actividad, pero los indicadores de sentimiento están en los valores mínimos del último lustro. De hecho, se están comenzando a observar recortes en los precios por parte de algunos productores para tratar de estimular su demanda.

Previsiones

De cara al tercer y cuarto trimestre esperamos una nueva desaceleración del ritmo de crecimiento del PIB español y europeo, aunque manteniéndose tasas positivas de crecimiento. El perfil de ralentización será diferente por países y regiones. Como decíamos en nuestro anterior artículo, “esperemos -por nuestro bien- que los indicadores adelantados se equivoquen y que los europeos podamos seguir disfrutando de una coyuntura tan sólida como la de los últimos 4 años, favorecida por una serie de factores que no se repetirán”. En Zincapital seguimos siendo razonablemente poco optimistas. Parece que el tiempo nos está dando la razón, por lo que recomendamos cautela a la hora de adoptar decisiones empresariales de corto/medio plazo.  

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Vicente Martín Egaña

Socio director de Zincapital

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