Gestamp, la última oportunidad de Abengoa

04 de enero de 2016 (21:21 CET)

Abengoa se encamina hacia su despiece. El diálogo entre bancos y acreedores con la dirección de la empresa es desequilibrado y con objetivos muy divergentes. Los bancos van a salvar lo máximo posible de su riesgo y los ejecutivos a organizar el entierro. En otras palabras se prepara el funeral para Abengoa como empresa.

Pero nadie se ocupa de salvar la empresa. Es como si una estructura industrial de gran valor -después veremos los errores y debilidades- no le importara a nadie. Los antiguos propietarios/ejecutivos ya se fueron con una muy buena indemnización, aunque me temo, que deberán devolverla. Los bancos no acaban de entender cómo se ha tardado tanto en detectar una gestión tan irresponsable. Y las autoridades económicas es como si hubieran desaparecido, como si el caso Abengoa fuera una desgracia empresarial más. Es verdad que estaban entretenidos con las elecciones.

En este escenario, pues, parece que no queda más remedio que el despiece. Vender la compañía a trozos, por proyectos, y el que tenga menos garantías que arree. Así desaparecerá la mejor empresa española de energías renovables.

Durante la Reconversión Industrial (años 80) contemplamos el mismo escenario. Por un lado empresas bien equipadas industrialmente, con base tecnológica moderna y exportadoras, pero con un balance que dejaba mucho que desear. Por otro lado, otras empresas con estados financieros aceptables pero con equipos anticuados.

¿Qué debería hacer un País que quería, y aún debería querer, tener una buena industria? ¿Cuál es hoy la situación de Abengoa? Parece que su situación financiera, finalmente, está clara y se conoce la deuda, la rentabilidad de los activos etc.

La cotización está reflejando su situación patrimonial en 5 bis, es decir, está muy barata. Empieza a detectarse mucha letigiosidad, acreedores que se ponen nerviosos (es normal) y reclaman en los tribunales.

Tenemos también el drama de los proveedores; más de 5.000 millones de euros que la empresa adeuda a muchos pequeños suministradores, cuya existencia depende de la continuidad de la empresa. Empresarios que no juegan en el terreno de las influencias, de las finanzas, de la política. Que intentan ganarse la vida honestamente suministrando válvulas, equipos, tubos, paneles, etc.

Incluso en la situación dramática en que se halla Abengoa todavía existen activos buenos y bien financiados. La compañía tiene un conocimiento importante en energías renovables y una muy fuerte implantación en el mundo. Aparte del talento que ha ido acumulando que no tiene reflejo en los balances.

Dada la marcha de los acontecimientos lo más probable es que se acabe en el "despiece". Que cada acreedor, en función de sus títulos (garantías) se adjudique los activos buenos de la compañía, si es que, cuando suceda, todavía quedan activos buenos. La ley Concursal olvida, en aras a las teóricas garantías de los acreedores, que con el paso del tiempo, la empresa, todo lo que es, se deteriora rápidamente y lo que era rentable va dejando de serlo.

¿Qué hacer?, o mejor, ¿Qué debería suceder? En mis artículos de 29 de noviembre y 6 de diciembre 2015 en Economía Digital, hacía un llamamiento para encontrar un grupo empresarial que se hiciera cargo.

El Gobierno, tímidamente, ha intentado convencer a Acciona, pero esta compañía todavía se está lamiendo las heridas de la política del PP con las energías renovables. También lo ha intentado con Ferrovial, aunque, por el momento, sin éxito (de hecho no hay gobierno, lo que significa que no puede presionar).

Pero se olvidan del candidato mejor. ¿Recuerdan que al inicio del proceso Gestamp-Gonvarri, de los hermanos Riberas, puso sobre la mesa una oferta por Abengoa para ir a la ampliación, antes de conocer la realidad financiera? En la prensa parece que se asustaron.

Pero ahora la situación es distinta. Las cifras son más reales y claras. El deterioro de Abengoa y la más que probable evidencia de que los bancos acreedores van a tener que empezar a provisionar el 25% de su deuda, hace que todos se vuelvan más "razonables".

Pero, en definitiva, hace falta un líder que gestione el proceso. Un empresario que sepa apreciar el valor intrínseco, no financiero de Abengoa.

Jon Riberas, presidente de Gestamp Solar, y que por tanto conoce el negocio, acaba de ceder al fondo KKR el 80% y ha ingresado 800 millones de dólares, con lo que se halla en la mejor posición para hacerse con Abengoa. Su vocación por las renovables, su capitalización y su inmejorable relación con el sistema financiero, en especial con Banco Santander, hacen que sea el mejor candidato.
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