Emilio Botín: un ejemplo de humildad en el trabajo

Emilio Botín. Autor: EFE

Emilio Botín: un ejemplo de humildad en el trabajo

Hace 5 años que falleció Emilio Botín, presidente del Banco Santander durante 28 años, y una de las personas más humildes que he conocido en mi vida

Ponerte a contar anécdotas personales y profesionales de Emilio Botín podría dar como para un par de libros gordos de esos que normalmente nunca nadie lee, pero que a todo el mundo le gusta tener en algún rincón de su casa. De humildad tiene muchas, como cuando no aceptaba de las Universidades en todo el mundo, con quien se empeñó en ayudar tanto, en recibir ninguna medalla u homenaje. “Que se las den al Banco si quieren en todo caso, pero no a mi“. Un detalle fue el que UNIVERSIA, el mayor portal de educación superior del mundo en Español, tuvieran las Universidades el 51% del accionariado.

Quienes tuvimos la suerte de tratarle de cerca no podremos olvidar nunca su humildad; enorme virtud de los personajes de la historia que han dejado con ello la huella de sus éxitos al resto de generaciones.

En 2009 el Banco Santander llegó a ser el primer banco por capitalización del mundo, exceptuando los Chinos, y en 2010 tenía un rating mayor que el Reino de España. No recuerdo ninguna entrevista humillando al resto de entidades competidoras, ni un artículo grandilocuente vendiéndose como Presidente del Banco en ningún medio de comunicación del mundo.

Recuerdo que tras su fallecimiento compré todos los periódicos de tirada nacional. Me quedo con una frase de Alfredo Sáenz: “Nunca le oí hablar mal de nadie “. Es absolutamente cierto e increíble. Cierto porque muchos podemos dar prueba de ello, e increíble porque a un personaje de semejante altura que se le pueda recordar por ello tiene un enorme valor con la cantidad de situaciones complejas con que se suele “gastar“ la condición humana en ellos.

Para no hablar mal de nadie, se requiere contar hasta 50 por dentro, pero sobre todo humildad. Incluso aunque junta tras junta de accionistas hubiera alguna obsesión por algún accionista ya fallecido de atacar sistemáticamente a su persona con la excusa de salvaguardar los derechos del resto de los accionistas.

Se ha escrito y se le recuerda como un personaje parte de la economía española de nuestros últimos 40 años, y precisamente por eso "me refiero", como solía encabezar sus cartas, a que no deberíamos olvidar que en el era algo inherente.

Un “humilde“ homenaje en el 5 aniversario de su fallecimiento

Siempre he creído que su humildad además de hacerle grande le hizo querido, y el sabía muy bien que siendo humilde le iba muy bien, y le era "rentable". Sabía muy bien quien era, y por eso cuanto más humilde fuera contigo, más sacaba de ti. Llegaba a un punto esta relación que te hacía sentir importante en tu trabajo, en tus responsabilidades , y parte del éxito del Banco.

Era muy preguntón y con gran simplicidad como si no estuviera en el sector financiero: "Como estáis haciendo esto",  "¿Por que va tan bien ?" o "¿Por que va tan mal ?" ; luego igual te daba una orientación o felicitaba y siempre como si pasara por ahí y sin darse importancia de nada, ni dando lecciones de nada. Recuerdo su enorme interés en el detalle por conocer los criterios de adjudicación de becas para estudiantes que íbamos a seguir por ejemplo en Chile, y que deberían de ser justos. Me quede de piedra que descendiera a tanto.

Pero además, con esta humildad conseguía una energía y optimismo vital de tal calibre , que aunque pueda parecer adulador este comentario, muchos le imitaban en formas y frases. Eran imitaciones cómicas realmente algunas de ellas, pero con los años me he dado cuenta que consiguió contagiar, sin quererlo, algo único. Ni mejor, ni peor, pero si ilusión, y en mi opinión lo consiguió siendo humilde “ reincidente “, como cuando así tras años se seguía interesando por no olvidar a los empresarios españoles que triunfaron en América y a los que había que seguir cuidando aunque fueran ancianos algunos de ellos, y grandes desconocidos, en el evento veraniego en Santander.

Realmente , merece la pena luchar día a día para ser humilde en cualquier escenario de nuestra vida , incluso en el profesional. Este es un ejemplo y un “ humilde “ homenaje en el 5 aniversario de su fallecimiento.

*Fermín Rezola Sáenz de Heredia fue directivo del Grupo Santander hasta 2013, con responsabilidades globales en Presidencia y Secretaría general durante 10 años

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Fermín Rezola Sáenz de Heredia

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