Andorra: el final del paraíso fiscal y bancario

17 de enero de 2017 (06:00 CET)

El país de los pirineos ha salido definitivamente del armario y desde este mes de enero empezará a dar rienda suelta al intercambio automático de información bancaria de los clientes de sus entidades financieras hacia el resto de los 108 países firmantes del Acuerdo sobre asistencia administrativa mutua en materia fiscal de la OCDE.

De esta manera se pone punto y final a un largo período en el que el Principado se ha venido constituyendo como el refugio financiero de gran cantidad de las fortunas catalanas y del resto de España que encontraban entre sus bancos el refugio ideal para sus fondos sin por ello tener que responder a demasiadas preguntas por parte de los señores banqueros.

Y es que resultaba especialmente cómodo encontrar a un par de horas de viaje por carretera un paraíso de opacidad bancaria en el que uno podía, además de disfrutar de la nieve y derrochar algo de dinero en sus "boutiques", aprovechar el fin de semana para depositar el caudal conseguido por otros territorios sin que el fisco español pudiera disponer de ningún margen para seguir la pista del dinero.

Pues bien; se ha acabado el chollo. Andorra ya no es lo que era, y ahora, además de mantener vigente un Convenio suscrito con España para evitar la Doble Imposición y prevenir la evasión fiscal, apuesta definitivamente por pasarse a la liga de los países serios y compartir su archivo de clientes bancarios para que el resto de jurisdicciones puedan hacer los deberes y pedirles a sus administrados la parte de impuestos que les falta por pagar de los fondos allí depositados.

Es cierto que la entrada en vigor de la medida señalada no ha estado exenta de polémica en cuanto a las prórrogas y límites cuantitativos para su aplicación que se han ido solapando en el tiempo, lo que ha ido dando cierto oxígeno a los ahorradores que todavía seguían agazapados a las faldas de la montaña esperando una tregua que sin duda ya no llegará.

En este escenario ya solo quedan dos posibilidades; salir y dar la cara o permanecer en el anonimato. Ciertamente, habida cuenta de las ganas de recaudar que mantiene la Administración Española es del todo recomendable que los contribuyentes vayan mentalizándose que habrá que pasar por caja y regularizar su situación fiscal antes de que puedan recibir la tan indeseable llamada del señor Montoro, que además de poner sobre la mesa el tan temido delito fiscal que se hubiera podido cometer, presentará una factura fiscal que nunca bajará del 120% del capital.

En definitiva, es un hecho que la voracidad de la Hacienda Española es enorme en estos tiempos de vacas flacas, pero también que la Unión Europea tiene en marcha un plan para pararle los pies a nuestro país de forma que lo finalmente exigido no pueda ser desmesurado ni confiscatorio. En cualquier caso, y mientras tanto, no cabe duda que vale la pena dormir tranquilo y pagar los impuestos que no se abonaron en su momento.

Es por todo ello que el año que empieza seguro que generará grandes oportunidades a los despachos de asesores fiscales para ayudar a aquellos contribuyentes que todavía no se han puesto al día con la Administración Española, lo cual no siempre tiene que resultar especialmente caro si se utilizan de forma eficiente y segura las fórmulas legales adecuadas.


Lorenzo Jiménez es asesor fiscal en Net Craman Abogados.

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