El peligro de la extensión flexible del Brexit

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, durante su intervención en el Parlamento en Londres (Reino Unido), este viernes. Foto: EFE

El peligro de la extensión flexible del Brexit

Todo europeísta desea que los británicos celebren un segundo referéndum o las prórrogas supongan que el Reino Unido no abandone la UE hasta 2020

Los jefes de estado y de gobierno de los 27 estados miembros y los líderes de las instituciones de la Unión Europea han suspirado con gran alivio colectivo al evitarse un brexit duro. El Consejo Europeo decidió a petición de Theresa May prorrogar la fecha de salida del Reino Unido hasta el 31 de octubre.

Las multinacionales y PYMES de todo el mundo cuyas cadenas de producción incluyen el Reino Unido no tendrán que almacenar piezas en cantidades extraordinarias para evitar la interrupción de sus operaciones.

Elecciones europeas: Al mantenerse en la UE, el Reino Unido continuará gozando de sus votos en el Consejo

Los británicos no tendrán que acaparar bienes. Un brexit duro hubiera supuesto aranceles de la Organización Mundial del Comercio en los intercambios comerciales del Reino Unido con el resto del mundo y aranceles e inspecciones de todo tipo sobre los bienes y servicios que fluyen entre la quinta economía mundial y los 27 socios comunitarios.

Se mantendrá la libertad de movimiento de bienes, trabajadores, capitales y servicios propias del mercado único. El acuerdo entre May y los 27 asimismo prevé que en junio se revisará el progreso de las negociaciones.

El Reino Unido puede abandonar la UE antes de dichos plazos -junio y 31 de octubre- si la Cámara de los Comunes aprueba un acuerdo parecido al pactado por May y los 27 en diciembre de 2018.

Londres podría frenar y vetar los procesos abiertos contra Varsovia y Budapest por la Comisión Europea

Pero detrás de este aparente progreso se esconden algunos riesgos y retos para la UE. Al mantenerse en la UE, el Reino Unido continuará gozando de sus votos en el Consejo. Se celebrarán elecciones al Parlamento Europeo en el Reino Unido a finales de mayo, que significarán que 73 políticos británicos se sentarán en Bruselas el 1 de julio junto a 678 diputados de los otros 27 estados miembros.

Londres puede intentar forjar alianzas con partidos populistas y euroescépticos. Los partidos populistas de derechas que gobiernan en Polonia (PiS) y Hungría (Fidesz) estarán encantados de prestar su apoyo al Reino Unido.

A cambio, Londres podría frenar y vetar -- porque requieren unanimidad en el Consejo Europeo -- los procesos abiertos contra Varsovia y Budapest por la Comisión Europea por minar la independencia de su judicatura y la libertad de prensa, respectivamente.

El gobierno polaco casi logró vetar la renovación del mandato de Donald Tusk, el eurófilo y polaco presidente del Consejo Europeo. Los 27 sí han conseguido que el Reino Unido quede excluido de la nueva Comisión Europea y de las negociaciones sobre la identidad de los nuevos presidentes y del alto representante de la UE para asuntos exteriores y política de seguridad.

Los diputadosTories ya están integrados en el grupo que incluye a partidos antieuropeístas

Los grandes grupos políticos del Parlamento Europeo - el partido Popular Europeo, Socialdemócrata, Liberal, Verdes- no tendrán más remedio que acomodar a algunos de los 73 diputados británicos hasta la salida del Reino Unido el 31 de octubre.

Los diputadosTories ya están integrados en el grupo que incluye a partidos antieuropeístas, concretamente la Alianza de los Conservadores y Reformistas Europeos. Además de renovar sus instituciones, en 2019 la UE debe empezar a negociar las perspectivas financieras (su presupuesto) para el periodo 2021-2027, con el consiguiente reparto de fondos para la política agrícola y rural, los fondos regionales y de cohesión, las inversiones en infraestructuras de transporte, I+D+i y educación.

La primera ministra británica, Theresa May, durante una de las últimas sesiones parlamentarias sobre el brexit. /EFE

un país beneficiado

Del cheque británico a la lira esterlina: desde la adhesión del Reino Unido a la CEE en 1973 se han hecho demasiadas concesiones a Londres

A corto plazo, los partidarios del Brexit pedirán la cabeza de May, a quién se acusará de traición. Pero las normas del Partido Conservador británico impiden que sus miembros voten para desbancarla hasta diciembre.

Se eliminará la presión de las últimas semanas para que los partidos británicos representados en la Cámara de los Comunes alcancen un acuerdo que logre una mayoría. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, puede jactarse de que ahora la UE está unida y la Cámara de los Comunes es un caos.

Tusk y los más eurófilos soñamos con un cambio de opinión entre los ingleses y galeses

Pero en los próximos meses el debate del Brexit se desarrollará en la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo. Tusk y Juncker repiten que confían que May y el gobierno británico seguirán negociando con buena fe.

Pero desde la adhesión del Reino Unido a la CEE en 1973 se han hecho demasiadas concesiones a Londres. Se cedió en 1984 ante la presión de Thatcher devolver parte de la contribución del Reino Unido al presupuesto de la CEE, el denominado cheque británico. En el Tratado de Maastricht de 1992 se otorgó una exención al Reino Unido que la eximió de incorporarse a la Unión Económica y Monetaria y adoptar el euro.

Sucedió lo mismo respecto a la zona Schengen y parte de la regulación laboral y social de la UE. Nuevamente se devolvieron competencias al Reino Unido cuando Cameron planteó el referéndum de 2016. De hecho, los países más pobres de la UE están contribuyendo a continuar financiando el cheque británico.

Las elecciones generales de 2019, claves

Todo europeísta desea que los británicos celebren un segundo referéndum o las prórrogas supongan que en la práctica el Reino Unido no abandone la UE hasta 2020, el escenario deseado por Angela Merkel. Tusk y los más eurófilos soñamos con un cambio de opinión entre los ingleses y galeses, que decantaron la balanza a favor del Brexit por 52% a 48% en 2016.

Pero el Reino Unido no se convirtió en la primera potencia mundial entre el siglo XVIII y 1918 por su buena fe. El euroescéptico y neomarxista Jeremy Corbyn ejerce un férreo control sobre el Partido Laborista, y ha marginalizado al sector moderado y europeísta de la época de Tony Blair.

Aunque los escoceses no quieran abandonar la UE, no pueden forzar otro referéndum después de la derrota abultada del de 2014. Se ha mantenido la unidad de los 27 frente a Londres a pesar de los intentos de sabotearla. Además de Hungría y Polonia, Italia, Eslovaquia y la República Checa están gobernadas por partidos populistas y profundamente euroescépticos.

Las elecciones generales de los próximos meses en Canadá, Australia, Grecia e incluso en España pueden comportar más diputados y poder para partidos populistas contrarios a los organismos internacionales y tratados de comercio.

La caída del nuevo orden

Los grandes baluartes de la integración europea y un orden internacional basado en instituciones y acuerdos multilaterales se están quedando en minoría. Angela Merkel ya no es presidenta de la CDU y no se presentará a la reelección en 2021.

Emmanuel Macron tiene que gestionar la resistente revuelta de los chalecos amarillos. La Organización Mundial del Comercio no ha logrado concluir la ronda de Doha lanzada en 2001. Ha fracasado precisamente porque requiere el consenso de sus 164 miembros en un abanico demasiado amplio de sectores – agricultura, servicios, bienes industriales, propiedad intelectual, inversiones, subvenciones, reglas de origen, etc. Por consiguiente, han proliferado en los últimos años los acuerdos comerciales regionales y bilaterales.

El propio Juncker reconoció en la rueda de prensa que el Reino Unido siempre ha minado la integración europea. El acuerdo alcanzado en diciembre de 2018 sobre la factura del Brexit, los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido y británicos en la UE y el mecanismo para evitar una frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte es equilibrado y realista.

Los líderes europeos deben presionar para que una versión parecida sea aprobada en la Cámara de los Comunes antes de junio. Alargar la negociación del Brexit debilita a la economía internacional y mercados bursátiles, y perjudica tanto a la economía del Reino Unido como de la UE.

La extensión también facilita que Londres logre la complicidad de los mencionados gobiernos populistas y se siente un peligroso antecedente para poder abandonar la UE mediante un proceso de gran desgaste.

Al Reino Unido se le ha ofrecido la opción noruega y suiza. No se puede crear un acuerdo a medida de Boris Johnson y los Tories que quieren destruir la UE. El hartazgo en las instituciones europeas y entre los británicos ante el caótico brexit es insuperable. Hay matrimonios irreconciliables.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Alexandre Muns

Analista, Economía Digital

Alexandre Muns es profesor de la OBS Business School en Barcelona y Washington. También consultor. Destaca su trayectoria como especialista en economía global: fue asesor de presidentes de varios organismos internacionales, como el Banco Mundial.

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