Otro brindis al sol

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en el pleno extraordinario del Ayuntamiento del 27 de agosto de 2020 | EFE/QG

Otro brindis al sol

El pleno extraordinario del Ayuntamiento de Barcelona de esta semana dejó muchas incógnitas

27 de agosto de 2020. Pleno extraordinario del Ayuntamiento de Barcelona. Primera sorpresa, la fecha. Ahora bien, dada la profunda crisis sanitaria del coronavirus y económica que asola Barcelona, al igual que el resto de España, podría ser que se convocara para discutir por vía de urgencia aspectos de esos problemas que atenazan a la ciudadanía. Pues bien, no es así.

El pleno tenía como una única razón de ser una proposición de los grupos de ERC y JxCat, que es algo así como un batiburrillo de cuestiones que vienen a cuenta para animar a la clientela a preparar el 11 de setiembre y, de paso. poner a Colau y los suyos en un brete.

Se pasa de proponer que se retire la medalla de oro al rey emérito, a reprobar al Gobierno de Pedro Sánchez por supuesta complicidad en la salida de aquel, reafirmar el derecho de autodeterminación de Cataluña y, ya puestos a pedir, derogar los delitos de calumnias e injurias contra la Corona. Todo en el mismo saco. En otros momentos un pleno así hubiera recibido el calificativo de “anómalo”, pero eso pasó a la historia. Ya sabemos que a la mayor parte de nuestros parlamentarios y concejales lo que les va son los bizantinismos y no los problemas concretos de los ciudadanos.

Ante ese despropósito, ya no solo jurídico sino simplemente lógico, considero yo, el grupo de BcnpelCanvi pidió la nulidad de la convocatoria. Al parecer se consultó a los servicios jurídicos del propio ayuntamiento, ya que dicho grupo aducía que había una serie de cuestiones sobre las que el consejo municipal no era competente.

Pues bien, los componentes de los citados servicios consideraron que sí era competencia de los ediles barceloneses reafirmar el derecho de autodeterminación o la constatación que la monarquía española es la continuación del régimen franquista. Habría que informarse sobre las lumbreras que forman ese servicio jurídico, para aviso de navegantes.

Los concejales de BcnpelCanvi decidieron no asistir

Como resulta que el pleno echaba adelante, los dos concejales de BcnpelCanvi decidieron no asistir. Con una cierta ingenuidad, a mi parecer, consideraron que se podía repetir lo ocurrido en el Parlamento en setiembre de 2017 cuando, con motivo de votarse las leyes habilitantes, las fuerzas constitucionalistas se retiraron en bloque. Y si hablo de ingenuidad es porque ya es más que sabido que el grupo del PSC, al mando de Jaume Collboni, está dispuesto a aguantar carros y carretas, por parte de sus aliados de BcnenComú, con tal de mantener la ficción del pacto de gobierno. Poco más o menos lo mismo que hace Sánchez en Madrid. Pacto de gobierno que se basa en que Colau haga lo que le dé la gana y Collboni mire hacia otro lado.

Llegada la votación, el resultado ha sido 15 votos a favor del bodrio de proposición referido (ERC y JxCat) 14 en contra (PSC, Cs y PP) y 10 abstenciones (Comunes). Las abstenciones han sido justificadas por la primera edil, con su verborrea habitual, basándose en que no podía aceptar la reprobación del gobierno nacional (ese adjetivo lo utilizo yo; libre Dios de ello a la señora Colau) por ser un gobierno de izquierdas y blablabla. La razón última es que doña Ada tiene inversiones en aquel como, por ejemplo, el silente ministro de universidades.

Nada más conocerse los resultados de la votación, ha saltado la polémica: si Manuel Valls y Eva Parera hubieran asistido al pleno, hubieran podido ser 16 los votos en contra de la proposición, con lo cual habría sido derrotada. Una sólida argumentación aritmética, en el supuesto que los Comunes se hubieran abstenido. Pero, ¿hay razones para creer que, ante la posibilidad de la derrota de la proposición, la abstención hubiera persistido? Pues, no sé por qué, pero me da que no.

Los rumores que circulan son que la propuesta de abstenerse habría roto las costuras comuneras, a pesar de la cantada victoria nacionalista. Cosa no extraña, pues es bien sabido que allí hay elementos que desbordan al Tete en cuanto a independentismo. Además se trata de un grupo que está siempre à la mode y es también por eso que es autodeterminista, como es animalista, veganista, ecopopulista, queer o partidario de cualquier otro esnobismo que se vislumbre en el horizonte.

Por supuesto que Cs y PP no van a plantearse dicha reflexión, es decir, cómo hubieran votado los comunes en el caso de una mayoría en contra. Me temo que en los próximos meses los concejales de BcnpelCanvi van a ver como se equipara su ausencia a la longitud de la nariz de Cleopatra, labor para la que quizá hasta se apunte el PSC.

Puestos a hacer ficción pretérita, y partiendo de la sospecha que Colau difícilmente habría permitido la derrota de la proposición, se me ocurre otra razón por la cual quizá habría valido la pena que Valls y Parera asistieran: la posibilidad que nuestros comunes hubieran tenido que mojarse el pompis votando a favor y reprobando al gobierno Sánchez. Sublime.

Este artículo no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Economía Digital y sus accionistas.

Adrià Casinos

Profesor de Biología y Ecología (UB)

Profesor de Biología (UB)

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