Desnudando el libro que tampoco leerá Marie Le Pen

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En las páginas de 'Contra el racismo', el nuevo ensayo colectivo editado por ED Libros, burbujea un instinto liberador maravilloso y muy necesario en los tiempos que corren

Josep María Cortés

De izq. a der.: Joan Subirats, Fèlix Riera y Alba Cuevas, durante la presentación en Barcelona de 'Contra el racismo'. / ED
De izq. a der.: Joan Subirats, Fèlix Riera y Alba Cuevas, durante la presentación en Barcelona de 'Contra el racismo'. / ED

Barcelona, 23/11/2016 - 09:00h

"Estamos hechos de diversidad, el resto es ideología". La cita de Francis Jacob, Nobel de Medicina, es el cráter de Contra el racismo, obra de Marco Aime, Celia Bartoli, Guido Barbujani y Federico Faloppa editada por ED Libros, cuyo resumen por el lado científico podría ser: las razas no existen para la genética porque cada ser humano tiene una arquitectura genómica distinta y además esta especificidad no se puede compartir con otros formando grupos, pueblos o naciones.  

En sus páginas burbujea un instinto liberador maravilloso y muy necesario en los tiempos que corren, marcado por las amenazas xenófobas del Frente Nacional francés de Marie Le Pen, la extrema derecha alemana o el lastimoso UKIP británico hecho de arrebatos raciales, de mensajes atrabiliarios y de mentiras. Con los autores italianos que componen el cuarteto baja del cielo un paracaídas de verdades esperanzadas para hacer de contrapeso necesario en la era de la pos-verdad y tras el triunfo falsario de Donald Trump en los Estados Unidos.


La puntilla es del profesor Joan Subirats en un prólogo en el que habla de pasión e ilusión ante el momento oscuro de Europa. Coloca a William Faulkner en el pórtico de la investigación, el narrador que apuntó la sinrazón del racismo, incapaz de entender que la diversidad es algo tan natural como la nieve en Alaska. Los siglos XIX y XX estuvieron marcados por la tensión entre libertad e igualdad, un binomio articulador de ideologías y movimientos de masas.  

Racismo duro, racismo oculto

"El siglo XXI --dice Subirats-- ha añadido la diversidad y la igual dignidad de las personas a partir de sus opciones vitales". En el conjunto de la obra, el racismo duro se reconoce como algo obvio, pero analiza muy detalladamente lo que podríamos llamar el racismo oculto, implícito, que convive con la supuesta superioridad moral de las civilizaciones que han conseguido el reconocimiento de los derechos básicos frente a los otros, los recién llegados, que no se consideran sujetos de derecho, sino objetos de atención.

Celia Bartoli resume el estatuto del otro en nuestra sociedad que ha ido generando políticas concretas para abordar la presencia de inmigrantes y refugiados. Lo resume en esta tríada monumental: "concentrar, segregar, asistir". Esto es lo que hace la Unión Europea en los centros de internamiento y en los campos de refugiados. Convertimos así el racismo en algo que no es etéreo, sino en un auténtico sistema de gestión de la presencia de los otros.

No es que no lo sepamos, sino que cerramos los ojos ante el dolor para tenerlos abiertos sólo cuando socorremos. Y quedan preguntas interrogantes demasiado obvias. ¿Quién nos ha facultado para socorrer; sí, para socorrer a nuestras víctimas aunque sean indirectas?

Exaltación de la raza

La presentación del libro se hizo este martes en Barceona con la presencia del editor Fèlix Riera, la directora de SOS Racisme, Alba Cuevas y Joan Subirats. Desde una instancia no gubernamental bregada en mil batallas, Cuevas expuso la necesidad de reconocer el racismo, la profundización en el problema y la praxis optimista enfocada a obtener éxitos a corto plazo aunque no sean definitivos.

Riera desarrolló brevemente los choques simbólicos del mundo de los migrantes que en Europa presentan modelos muy diferentes, como el francés, republicano, laico e igualitario, y el británico, más permisivo.

El componente fuerte de la raza es engañoso. Solo lo practican los torpes que pisan la casa dorada de la Quinta Avenida de Nueva York, donde habita el odio, las redivivas Juanas de Arco y Agustinas de Aragón o los caballeros de camisa parda y pañuelo al viento. En nuestro mundo, el odio se hace invisible, trabaja en las entrañas. ¡Cuidado con las raíces del mal!

En su aportación, Marco Aimé desarrolla conceptos como cultura, nación, patria, pueblo... Podríamos decir que en las fuerzas psíquicas que contribuyen al alma del Estado (espíritu de la nación, contra el que luchó Nietszche), Aimé va tejiendo una tela de desmitificaciones que conducen su denuncia: detrás de todo eso está la exaltación de la raza, en su concepto fuerte.

Las migraciones, hoy

La negación del otro se ha ritualizado de tal forma en nuestro entorno que no nos damos cuenta de cuál es el momento migratorio que atraviesa la humanidad. La inmigración ha venido para quedarse, pero no en países determinados, sino en el momento histórico global.

Es decir, la inmigración ya no es un fenómeno episódico, fruto de una guerra o una hambruna; es una situación de flujo continuo en la que el planeta entero está concernido por la característica del ser migrante. Siempre existieron la diversidad y la inmigración, pero hoy somos una fricción de culturas y costumbres. Y por fin percibimos acaso lo que somos.

En este empeño entra por la puerta grande Contra el racismo, la última entrega de la colección de ED Libros. Digámolso cuando toca: es un trabajo interdisciplinar en el que confluyen el profesor de genética de Ferrara, Guido Burbujani, la profesora de Derechos Humanos de Palermo, Clilia Bartoli, el lingüista Federico Faloppa, y el antropólogo de Génova, Marco Aimé.