Fiscalidad europea

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Europa debe tener una unión bancaria y fiscal. Pero las asimetrías económicas entre sus Estados complica la tarea

Josep Huguet

Banderas de la Unión Europea en la sede de Bruselas. / EFE-ED-Archivo
Banderas de la Unión Europea en la sede de Bruselas. / EFE-ED-Archivo

Barcelona, 26 de marzo de 2017 (13:31 CET)

Ante una economía mundial con tantos factores como los mercados financieros, el precio del petróleo, los movimientos de la Reserva Federal o la evolución de las economías más potentes, Europa se tiene que plantear la creación de una unión bancaria y fiscal para disponer de más herramientas contra los choques asimétricos provocados por los ciclos de la economía. Con todo, la enorme diversidad entre los Estados miembros de la UE aconsejan que dispongan de cierta soberanía fiscal para decidir qué modelo de Estado quieren.

En todo caso, ahora mismo se parte de una desigual presión fiscal entre los diferentes Estados de la UE que en la medida que se avanza hacia el mercado único, ha afectado negativamente a su funcionamiento, con distorsiones como diferentes formas de competencia fiscal, la doble imposición o la evasión fiscal.

Haría falta pues no hacerse trampas al solitario y analizar qué distorsiones crean las diferentes deducciones en la armonía fiscal

Hasta ahora se ha avanzado más en la armonización fiscal de los impuestos indirectos que en los directos. Empezando con las diferentes regulaciones de IVA existentes desde la implantación del impuesto, hasta llegar al actual Plan de acción del IVA, así como los impuestos especiales o el reciente proyecto de medidas fiscales para la armonización del impuesto sobre sociedades (IS).

En cuanto al IS, igual que con la directiva del IVA, sería interesante que la UE pudiera establecer un tipo mínimo del IS para evitar la competencia fiscal entre los Estados miembros. A pesar de que se armonicen los tipos impositivos, como que un sistema nacional puede tener muchas deducciones, exenciones o incentivos fiscales, puede acabar produciendo que el tipo efectivo, que paga el contribuyente sea mucho más bajo que el tipo nominal.

Haría falta pues no hacerse trampas al solitario y analizar qué distorsiones crean las diferentes deducciones en la armonía fiscal. De la misma forma que mediante el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se han establecido, no sin polémica por sus consecuencias, unos tipos máximos para el déficit público de los Estados de la UE, se podría establecer un porcentaje máximo de diferencia entre los tipos nominales y los tipos reales del IS. Esta podría ser una manera de avanzar en la armonización fiscal del IS e intentar que cada vez más que el mercado único sea más justo y tenga menos distorsiones por los agentes que actúan.

Para mejorar la armonización harían falta: la adopción del mismo criterio en la clasificación de las empresas según su medida. La armonización de plazos y reglas generales de los diferentes sistemas tributarios. La armonización de las reglas de la contabilidad. Reducir la diferencia entre los tipos impositivos para las pymes y las grandes empresas a la vez que incentivar el crecimiento de las primeras.

La enorme diversidad entre los Estados miembros de la UE aconsejan que dispongan de cierta soberanía fiscal para decidir qué modelo de Estado quieren

Otras acciones serían promover la I+D y la innovación, especialmente en las pymes, ampliando la posibilidades de las empresas para acceder a los incentivos en I+D. Promover la inversión con ajustes fiscales y la no-discriminación según la forma jurídica del inversor. La reducción del número de pagos anuales a la administración. El establecimiento de una ventanilla única. El marco normativo común para las deducciones y las amortizaciones. Unificar los criterios de ejercicio fiscal y los plazos de pagos. Unificar las sanciones por el incumplimiento de las obligaciones tributarias.

También podemos actuar en otros campos, como simplificar los procedimientos y promover el uso de la digitalización para la gestión tributaria. Unificar criterios y coordinar las agencias de información y tributarias en la lucha contra la evasión fiscal. La inclusión de algún tipo de gravamen europeo a los productos energéticos. La inclusión de un componente medio ambiental en la fiscalidad es cada vez más necesaria dados los retos planteados en la Agenda COP21 y teniendo en cuenta el grado de cumplimiento de los diferentes Estados miembros en sus objetivos medioambientales.

Estas son algunas de las propuestas que hace el profesor Sergio Martínez en su informe ‘Fiscalidad europea y mercado único. Hacia una armonización efectiva’ (Último monográfico de la colección Eines. Fundación IRLA) Pero lamentablemente hubo un freno al proceso de unión que se derivó de las votaciones contrarias a la constitución europea, que ya era un proyecto muy limitado en la cesión de soberanía y que no ofrecía como garantía alternativa la soberanía del parlamento europeo. A partir de aquí y con el estallido de la crisis económica Europa ha entrado en un período de sálvese quién pueda, que me temo que ni con un diseño a dos velocidades hará que los de la primera acepten estas recetas armonizadoras; a pesar de que la UE tiene mecanismos de influencia como la Comisión Europea o el Tribunal de Justicia para avanzar hacia la armonización fiscal y, por lo tanto, hacia un mercado único más homogéneo. La fiscalidad europea de momento es una hipótesis.