Germà Gordó, cuando ejercía como consejero de Justicia. EFE

Váyase, señor Gordó

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Germà Gordó no puede escudarse en los fueros: debe dimitir como diputado. O en todo caso, el Pdecat debe obligarle a renunciar

Agustí Colomines

Germà Gordó, cuando ejercía como consejero de Justicia. EFE

Barcelona, 02 de junio de 2017 (17:19 CET)

El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya abre la investigación contra Germà Gordó por el caso del 3% y le imputa los delitos de tráfico de influencias, soborno, prevaricación, malversación de fondos públicos y otros. El caso está abierto en los juzgados de El Vendrell pero por su condición de aforado, es diputado de Junts pel Sí en el Parlamento, la parte de Gordó se tramitará en el TSJC.

Y sin embargo, Germà Gordó seguirá siendo diputado en el Parlamento porque así lo ha acordado con su partido, según reza un breve e inaudito comunicado hecho público este viernes al mediodía. Me parece un insulto a la inteligencia –y una debilidad que no les saldrá gratis- que el Pdecat se crea que basta con haber tomado la decisión de que el diputado Gordó se dé de baja como miembro de la Comisión de Justicia del Parlamento y, por lo tanto, de su presidencia. ¡Simplemente, increíble!

Algunos de sus subordinados en los tiempos en los que el actual diputado Gordó fue el responsable de finanzas de CDC lo han pasado muy mal e incluso puede que sean condenados a prisión por el caso Palau. Ellos no han tenido la posibilidad de echar mano de ningún tipo de figura legal para poder retrasar las acciones judiciales en su contra. Ellos sufren en silencio, disciplinadamente. Pero no es sólo por eso que me parece muy mal que los diputados o quien sea se aferren a la condición de aforados, lo creo porque no tiene ningún sentido esa protección y porque, además, alimenta la sensación de “casta” que rodea a los políticos.

Gordó debe dimitir como diputado y centrar sus esfuerzos en preparar la defensa de su caso

Por lo tanto, y lo digo sin tapujos, mi opinión es que el actual diputado de Junts pel Sí Germà Gordó, que lo es en tanto que miembro del Pdecat, debe ser responsable y tiene que dimitir como diputado y centrar todos sus esfuerzos en preparar la defensa de su caso. No sé hasta qué punto las acusaciones del TSJC tienen fundamento o no, pero da igual. Dejémonos de tonterías, si Gordó se resiste a dejar el escaño y su partido no se lo exige, eso va a ser una puntilla que echará por tierra los esfuerzos de Marta Pascal de regenerar el espacio político que antes ocupaba CDC y ahora pretende encabezar el Pdecat. No hay mejor código ético que la acción. Tenerlo escrito y no aplicarlo es directamente una estafa. El miedo, en política, es una sentencia de muerte.

Si Germà Gordó no abandona su escaño, los inocentes de verdad, los que se han visto arrastrados en su prestigio personal o los que están acusados por lo que han diseñado otros, tendrán derecho a reclamar responsabilidades políticas a quienes no le echen del Parlamento. Tendrán derecho a sospechar. Ya no estamos en tiempos de medias tintas, del “ara no toca” y esas habilidades tan pujolianas que de tanto repetirlas, y visto lo visto, parecen estratagemas para no tomar decisiones traumáticas y permitir que se cuelen los insensatos.

El caso Gordó podría ser la puntilla que echará por tierra los esfuerzos por regenerar al Pdecat

Cataluña, y en especial  los independentistas, vive bajo la presión del Estado, que persigue a los dirigentes por sus actos políticos mientras busca la manera de socavar la resistencia soberanista con la indagación sobre la posible financiación ilegal del partido político que antes del giro soberanista de 2010 estaba especializado en dar estabilidad al PP o al PSOE cuando estaban en minoría en Madrid. Sabemos que el Estado no se anda con chiquitas y que se inventa operaciones policiales ilícitas para poner en aprietos a partidos y personas. Pero eso no puede servir de excusa para que el Pdecat no pase a la acción y exija lo que le tiene que exigir al exconsejero Gordó.

 Lo diré alto y claro, si ERC mandó para su casa al pobre senador Santiago Vidal después de unas declaraciones muy desafortunadas, ¿a qué espera el Pdecat para quitarse de encima un lastre que va a perjudicarle y perjudicará al proceso de autodeterminación catalán? Hágales un favor a sus correligionarios, señor Gordó, váyase y alívieles del peso de la culpa que es este caso no tiene por qué ser compartida. No ponga en jaque a todo el mundo por intereses personales. La patria también se lo agradecerá.