Núria Marín, alcaldesa de L'Hospitalet. / EFE

El Consell del Barcelonès y los ‘amigos’ de Núria Marín

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El Consell, que cuenta con una deuda de 65 millones, es presidido por el primer teniente de alcalde de Marín. Su marido coordina una de las empresas del ente

Juan García

Economía Digital

Núria Marín, alcaldesa de L'Hospitalet. / EFE

Barcelona, 17/04/2017 - 11:56h

Núria Marín es en estos momentos una de las mujeres con más proyección en el mundo socialista. No en vano dispone de una de las plataformas de lanzamiento más apreciadas. Desde 2008 es la alcaldesa de l’Hospitalet de Llobregat, la ciudad más poblada que gobierna el PSC en la actualidad. L’Hospitalet de Llobregat, puerta con puerta con Barcelona, es además el 16º municipio con más habitantes de España. Por detrás de Vigo o Gijón, pero por delante de Vitoria o A Coruña, por poner un ejemplo. Pocas bromas.

Haciendo valer esta tarjeta de visita, Marín se hizo con la viceprimera secretaría del partido de los socialistas catalanes. Es decir, la número dos, tras Miquel Iceta. Como suele ocurrir entre los políticos españoles, la alcaldesa atesora además otro buen número de cargos: vicepresidenta del Área Metropolitana de Barcelona y de la Federación de Municipios de Cataluña, presidenta del Foro Español para la Prevención y la Seguridad… ¡Cuánta sabiduría en la administración del tiempo!

La gestión del Consell está en manos de la Fiscalía Anticorrupción gracias a una denuncia de la CUP

Pero a Marín le han aparecido algunas sombras en su brillante ejecutoria; las que proyecta la gestión del Consell Comarcal del Barcelonès, el ente que aglutina los municipios de Barcelona, l’Hospitalet, Badalona, Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià del Besós. Hasta hace poco territorio con monopolio socialista y ahora en disputa con los emergentes, como Ada Colau, en la capital catalana, o la independentista Dolors Sabater, al frente de Badalona.

Para qué sirven los consejos comarcales

Los consejos comarcales en Cataluña son una martingala creada al calor del auge recuperador de identidad propia que se vive en este país. En algunos casos, ofrecen una cierta utilidad al agrupar servicios municipales difíciles de gestionar individualmente. En otros, funcionan artificialmente gestionando competencias cedidas por otras administraciones, engordando sin mucho sentido la nómina de personas al servicio del Estado (o de los partidos que las gestionan).

El Consell Comarcal del Barcelonès ha solicitado su disolución al no poder hacer frente a la deuda de 65 millones

Para hacerse una idea, y con un cierto espíritu caricaturesco, diremos que un ciudadano de Barcelona tiene sobre sí las siguientes administraciones públicas: el distrito, el ayuntamiento, el Área Metropolitana, el Consell Comarcal, la Diputación, la Generalitat... Pueden hacerse una idea de los “conocidos” que pueden colocarse cuando se tiene el control de esas instituciones.

El Consell Comarcal del Barcelonès ha solicitado su disolución al no poder hacer frente a la deuda que ha generado en sus años de funcionamiento. De hecho ya algunos lo solicitaron en el 2005, pero claro siempre cuesta prescindir algo que puede ser de utilidad en algún momento. La plantilla del Consell hoy es de unas 30 personas, responsable de prensa incluida, y la deuda suma ya unos 65 millones de euros. Una cifra que es casi dos veces y media el presupuesto de este organismo.

Los responsables de la deuda en el Consell

Pues bien, el presidente del Consell es Josep Belver, primer teniente de alcalde de Marín en el ayuntamiento de l'Hospitalet. El agujero en las cuentas lo ha provocado fundamentalmente Regesa, una de las tres empresas públicas propiedad 100 % del Consell. Otra es Regesa Aparcaments en la que el marido de Marín, José Luis Hernández, ocupa el cargo de coordinador general (¡qué extraño cargo en una empresa!). Pueden ustedes hacer las cábalas que consideren convenientes sobre quiénes se han opuesto más tenazmente a la disolución de este pozo sin fondo, cuyos restos y responsabilidades hoy nadie quiere asumir.

La gestión está hoy en manos de la Fiscalía Anticorrupción gracias a una denuncia de la CUP, pero las responsabilidades políticas no deberían obviarse ni caer en el consenso del silencio al que aspiran los partidos que lo han gobernado durante todos estos años. Núria Marín debería dar alguna explicación desde su cargo de alcaldesa de l’Hospitalet. Y su primer teniente de alcalde, también.