Éramos pocos y volvió Xirinacs

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La "radical firmeza" del Xirinacs debe revisarse en un sistema democrático, pero sigue siendo el ejemplo para Forcadell, David Fernández o Jaume Asens

Miquel Porta Perales

Antonio Baños y David Fernández celebran los resultados de la CUP en los comicios catalanes / EFE
Antonio Baños y David Fernández celebran los resultados de la CUP en los comicios catalanes / EFE

Barcelona, 21 de abril de 2017 (12:05 CET)

Buena parte de la prensa catalana se hace eco de la presentación de un libro homenaje a Lluís Maria Xirinacs, escrito por Lluís Busquets i Grabulosa. El título: Xirinacs, el profetisme radical noviolent. La presentación tuvo lugar, el 18 de abril, en la plaza de Sant Jaume de Barcelona. El cártel, de lujo.

Resumo.

Carme Forcadell, Presidenta del Parlament de Cataluña: Xirinacs “merece un mayor conocimiento y reconocimiento”, porque hasta ahora había “mucha desinformación” y una visión subjetiva “con frecuencia alejada de los hechos”. Después de admitir que sus decisiones admiten “crítica y matices”, la Presidenta reivindica la “radical firmeza” de sus opiniones y su legado afirmando –se refiere a la no violencia y el compromiso- que “era y continúa siendo un ejemplo de dignidad”.

David Fernández, ex diputado de la CUP en el Parlament de Cataluña: todo lo que dijo Xirinacs resuena ahora con “más fuerza” siendo el “máximo referente de la desobediencia civil”. Por lo demás –el monotema que no cesa-, advierte que Xirinacs “no pediría permiso ni perdón” por celebrar un referéndum sobre la independencia.

Jaume Asens, teniente de alcalde de Derechos de Ciudadanía del Ayuntamiento de Barcelona y abogado que fue de Xirinacs, cree que el personaje recuerda la necesidad de autoorganizarse “desde abajo”, que “muchas de las cosas que están sucediendo hoy son una victoria póstuma de sus ideas políticas” y que es un ejemplo de la “desobediencia” y la “voluntad manifestada a lo largo de los siglos de mantener la identidad de un pueblo”.

Por su parte, Lluís Busquets i Grabulosa, autor del libro, aprovecha la presentación del mismo para reclamar que, después de la demolición de la prisión Modelo, donde el personaje estuvo recluido, el espacio reciba el nombre de Xirinacs.

Finalmente, Ramon Balasch, el editor del volumen, evoca la “traición de los líderes”, durante la Transición, de la que habló y escribió un Xirinacs decepcionado por la izquierda oficial.

Los que dicen que se debe conocer y reconocer a Xirinacs, ¿con qué fin?

No conozco bien la obra de Lluís Maria Xirinacs. Ni he leído el libro. Y, si quieren que les diga la verdad, quizá no lo lea. Sin embargo, no cabe descartar que el trabajo de Lluís Busquets i Grabulosa tenga su interés histórico. A fin de cuentas, Xirinacs –el senador más votado de España, las huelgas de hambre o las campañas pro amnistía e independencia de Cataluña- forma parte de nuestra historia reciente.

Si no he leído el libro, ni tal vez lo haga, ¿por qué hablar del mismo? Respondo.

Es preocupante lo que dice Lluís Busquets i Grabulosa en la presentación de su libro, en la plaza de Sant Jaume: “Fue acusado de enaltecimiento del terrorismo, él que predicó la no violencia”. Don Lluís, apunte: “Aprovecho la ocasión para agradecer de todo corazón a la ETA vasca y a todos los catalanes que escogieron la lucha armada su entrega generosa, su decisiva contribución al cambio de un régimen de una cierta libertad. Los despreocupados os dirán terroristas… no seamos hipócritas y borremos la marca `terrorista´ de los nombres de los luchadores armados por la liberación de sus pueblos, ya sean palestinos, vascos o catalanes” (La traïció dels líders, 1993). Don Lluís, no venga con lo del contexto.

Es preocupante que se diga que se debe tomar el modelo de Xirinacs, ¿su radical firmeza?

Y preocupa que Carme Forcadell y Jaume Asens –también, David Fernández- digan que debe conocerse y reconocerse a Xirinacs. En efecto, hay que conocerlo y reconocerlo. De acuerdo. Pero, ¿con qué fin? ¿En qué pretenden convertirlo algunos? ¿En un ejemplo? ¿En un referente? ¿Hay que reivindicar su “radical firmeza”? En un sistema democrático, ¿se debe aplaudir el incumplimiento de la ley? ¿Hay que incluir a Xirinacs en el nomenclátor de Barcelona?

Éramos pocos y volvió Xirinacs.