Trump y Pence; Clinton y Sanders

19 de julio de 2016 (22:16 CET)

Al nominar a Michael Pence, gobernador de Indiana, como su compañero en la carrera electoral, Donald Trump ha demostrado una sagacidad poco característica. El gobernador Pence goza de buen reputación en el medio oeste norteamericano y es considerado un imán de votos para esa región del país, que todavía mira con cierto recelo al empresario y estrella de la televisión.

Se dice que en esta decisión, alargada por semanas por su impacto mediático, los tres hijos de Trump han tenido mucho que ver. La hija mayor del previsible candidato republicano, la también empresaria Ivanka Trump, es la consejera más cercana a su padre en materia de imagen.

Los últimos sondeos colocan a Hillary Clinton con una ventaja de 4-7 puntos por encima de Donald Trump. Clinton todavía debe anunciar su selección para la vicepresidencia. Cabe mencionar que la decisión del FBI de no recomendar la imposición de cargos penales a Clinton, por el caso de los correos electrónicos y el uso dado a un servidor informático privado durante su época de Secretaria de Estado, le ha restado puntos a nivel político.

Sin embargo, todas las miradas políticas están esta semana en el medio oeste norteamericano, en Cleveland (Ohio) sede de la convención republicana este año. El encuentro, que durará cuatro días, es el momento y el lugar en el que los delegados votan para coronar al candidato oficial del partido --la semana pasada resurgieron movimientos dentro del partido para desbancar a Trump, pero no han llegado a buen puerto.

Otro punto interesante radica en el papel que jugará Bernie Sanders en los próximos meses. Aunque Sanders anunció recientemente su apoyo a Hillary Clinton para las elecciones generales, culminando así una dura batalla en la que la candidata del establishment y el pionero político de Vermont se batieron mano a mano por el destino del partido demócrata, una franja importante de los sanderistas no votarán por Clinton. La negativa surge en parte por la posición de apoyo de la ex Secretaria de Estado a los secretísimos tratados de libre comercio, vistos con muy malos ojos por la clase trabajadora estadounidense.

El electorado espera con ansias la nominación oficial del poco convencional Trump, así como los debates entre Clinton y el empresario, enfrentamientos que probablemente serán los más coloridos de las últimas décadas en la política estadounidense.