Trump y Clinton, ¿por qué se mantiene la batalla?

11 de octubre de 2016 (13:22 CET)

En lo que ha sido el mejor debate presidencial en muchos años, Donald Trump y Hillary Clinton combatieron en un mano a mano por el corazón y los votos del país. El formato de "Town Hall", reunión estilo cabildo abierto, incorporo preguntas sometidas a través de las plataformas sociales por primera vez en la historia, lo que le dio buenas dosis de entretenimiento y un alto contenido democrático.

El veterano periodista de la cadena CNN, Anderson Cooper, hijo de la famosa heredera y diseñadora, Gloria Vanderbilt, acompañado de su colega Martha Raddatz de la cadena ABC, mostraron lo mejor del periodismo estadounidense. A pesar de toda expectativa, Trump se creció ante la adversidad, ya que las revelaciones del viernes pasado de alardes vulgares sobre mujeres en una conversación privada que tuvo en 2005 con un entrevistador de un programa sobre Hollywood habían sido el foco de los medios de comunicación todo el fin de semana.

Después de pedir disculpa por sus palabras, Trump entro de lleno, como un Mohamed Ali, en temas sustantivos, increpando a Hillary Clinton por las destrucción de más de 30.000 correos electrónicos en su servidor personal instalado cuando ella era la secretaria de estado. Trump inclusive menciono el nombre del programa "BleachByt" que destruye, sin posibilidad de recuperación, la información borrada. Según Clinton, los 33.000 correos electrónicos personales borrados son mayormente sobre yoga y el matrimonio de su hija.

En una pregunta del publico sobre Obamacare, el problemático programa de salud de Obama, Clinton admitió que este tenía serios problemas y que bajo su mandato se refinaría el sistema para seguir cubriendo a personas antes rechazadas por las aseguradoras privadas.

Trump, por su parte, aseguro que aniquilaría a Obamacare y que usaría las leyes del mercado para incrementar la competencia entre empresas y así beneficiar a los ciudadanos. Ninguno de los dos candidatos articulo una posición coherente para lidiar con la crisis de sanidad norteamericana. Hillary Clinton, con más de tres décadas de trayectoria política, pareció perder la compostura cuando Trump menciono que de ganar la presidencia, instruiría al fiscal general de la nación para que designe un fiscal especial para la investigación de los correos electrónicos desaparecidos.

El candidato republicano hizo hincapié en la anémica taza de crecimiento de la economía, alrededor de un 1% anual. El estado de la economía y la creciente desigualdad de ingresos es una de las mayores preocupaciones en la actualidad norteamericana. También recalcó que rebajaría los impuestos corporativos para estimular la competitividad, a la par rebajando la taza de impuestos de la clase media y de bajos recursos. No explicó como solventaría el déficit resultante de la baja en las recaudaciones tributarias. Trump atacó a Clinton por lo que alega fue su falta de juicio en la política extranjera, específicamente en Libia, Iraq y Siria. Acusó a la ex secretaria de estado y a Obama de crear los vacíos de poder que dieron pie al caos de la región, y a la subsiguiente emergencia del nefasto Estado Islámico.

El terrorismo y la seguridad nacional es uno de los dos temas de más importancia para la población, la economía siendo el otro. Filosóficamente, los dos candidatos son como la noche y el día. Trump presenta un presente bastante oscuro, mientras que Hillary Clinton presenta una visión mas positiva del presente y el futuro. La percepción general es más realista, en un punto mas o menos céntrico, con oscilaciones dependiendo de la afiliación política y la localización en el espectro socioeconómico.

El momento de cortesía y elegancia vino al final del debate, cuando uno de los espectadores les preguntó a los candidatos si había alguna cualidad del otro que admirar. Hillary Clinton dijo que los hijos de Trump, chicos buenos y de bien, era un hecho admirable. Trump, genuinamente la felicitó por su espíritu de lucha y por seguir adelante sin rendirse.

El consenso general es que el debate fue ameno, entretenido e informativo. Los medios de comunicación por su parte lo caracterizaron de hostil. El próximo y final debate tendrá lugar el 19 de octubre en la Universidad de Nevada, en Las Vegas. Y le hecho es que todavía hay batalla, aunque en las encuestas Trump se haya distanciado de Clinton. La ex secretaria de estado teme que un ataque más agresivo sea contraproducente. Por ello, Trump llegará vivo al último debate.