Trump y Clinton, ¿dónde está la pasión?

20 de septiembre de 2016 (01:00 CET)

En las elecciones presidenciales más curiosas de los últimos años, Donald Trump y Hillary Clinton se esfuerzan por convencer a una sociedad cada vez mas escéptica de sus relativos méritos para ocupar la Casa Blanca. Con la expansión de internet como fuente de información y contra-información política, el electorado es cada vez mas sofisticado y ve los trasfondos del poder y los intereses creados detrás de ambos candidatos.

Las elecciones del martes 8 de noviembre serán mas que una expresión de la voluntad política estadounidense. Mostrarán al mundo la identidad de los intereses creados en la política y en la economía de la primera potencia mundial, al igual que la imagen que el propio pueblo norteamericano tiene de sí mismo y de su lugar en el mundo globalizado.

Un mundo cada vez más homogéneo y a la vez más volcado contra sí mismo en conflictos violentos y de gran envergadura.

Los últimos sondeos colocan a Trump y Clinton cabeza con cabeza. Clinton lucha contra la percepción de deshonestidad y parcialidad que los correos electrónicos de su fundación han alimentado. Asimismo, la pulmonía sufrida recientemente ha despertado inquietud sobre su estado de salud y su vitalidad para desempeñar un cargo tan exigente física y mentalmente.

Por otro lado, las posiciones cambiantes y extremas del candidato republicano dan mucho que hablar, así como su declarada antipatía y desconfianza hacia los medios de comunicación corporativos.

El norteamericano medio esta en una situación compleja, ya que quiere seguir a un líder honesto en el que se pueda confiar en asuntos internos y con el temple para manejar las relaciones internacionales de manera sólida y controlada. No hay ni entusiasmo ni ilusión en estas elecciones, después de la derrota del senador Bernie Sanders.

Los trasfondos de poder son más visibles en las elecciones de este año que en comicios anteriores. Esta más que claro que Hillary Clinton es la darling de Wall Street. Trump, por otro lado, parece contar con el apoyo del complejo industrial militar. El electorado por su parte, sí tiene claridad. Quiere paz y solvencia económica. Pero parece ser, que en estas elecciones ganará no el que gusta mas, sino el que disgusta un poco menos.