Trump: ¿La voluntad del pueblo o la Gran Traición?

27 de diciembre de 2016 (06:00 CET)

Ya está bastante claro en EEUU que estamos frente a una situación política sin precedentes. Donald Trump, el presidente electo que ganó de forma sorprendente con su llamada a la clase trabajadora y su promesa de bonanza económica para todos, está formando su gabinete con miembros extraídos del 1% de la economía norteamericana y generales de las fuerzas armadas.

Muy comentada y criticada ha sido la decisión de Trump de nominar a Steven Bannon como estratega principal de la Casa Blanca y a Steve Mnuchin como Secretario de Hacienda, ambos ex-empleados de Goldman Sachs, después de criticar duramente a Hillary Clinton por sus estrechos lazos con, precisamente, Goldman Sachs.

En otras palabras, acto seguido e inmediatamente después de asegurarse los resultados de las urnas, Trump da un giro de 180 grados y hace pública su alianza con la empresa financiera mas notoria de Wall Street.

Cabe mencionar que Mnuchin, nominado a dirigir el ministerio económico mas importante de la nación, tuvo un papel protagónico durante la crisis de viviendas de la Gran Recesión norteamericana. Su fondo de cobertura compró el fallido banco IndyMac de California. Durante la dirección de Mnuchin, Indymac, renombrado OneWest, ejecutó 36.000 hipotecas, la mayoría de las víctimas personas de avanzada edad.

Preocupantemente, el Secretario de Comercio designado, Wilbur Ross, también estuvo envuelto en transacciones de nebulosos matices durante la crisis inmobiliaria a través de la compra de American Home Mortgage Servicing Inc. y las subsiguientes acciones de la empresa en el mercado hipotecario.

El premio gordo del gabinete lo ha ganado Rex Tillerson, director de la gigante ExxonMobil, como Secretario de Estado, el puesto diplomático mas importante en Washington. Tillerson, quien conoce a Vladimir Putin desde 1999, cuenta con una amplia experiencia de negocios a nivel global. Es posible de que esa experiencia se traduzca en una ventaja para bien, siempre y cuando mantenga los intereses del país sobre toda otra consideración.

A la presente, la prensa y los medios de comunicación corporativos en EEUU están sufriendo de una falta de información, ya que Trump ha hecho bastante pública la baja estima que le inspiran. Pasando por alto los medios de comunicación tradicionales, su modo de comunicación preferido es la comunicación directa al publico a través de sus mini-mensajes en Twitter.

El vacío de información esta alimentando la duda durante estos días previos a la investidura del presidente electo. Todavía es posible que Trump madure en su rol de primer mandatario, ya que la toma de posesión del Despacho Oval siempre ha tenido un efecto aleccionador sobre sus inquilinos. Aun así, el norteamericano medio se está empezando a preocupar. Sólo el tiempo dirá si la promesa de bienestar económico era simplemente una promesa electoral para encubrir un Caballo de Troya o si Donald Trump realmente obrará por el bien de un electorado que lo eligió con esperanza e ilusión.