Trump, el líder improbable de una revolución

28 de abril de 2016 (19:30 CET)

La popularidad de Bernie Sanders y el arrollador triunfo de Donald Trump en lo que va de elecciones primarias consagran a la desigualdad de ingresos como el asunto de derechos civiles más importante de la actualidad nacional. Aunque la maquinaria del partido demócrata ha respaldado a Hillary Clinton al 100%, y ha dado frutos en un margen favorable que casi le asegura la nominación del partido, los votos a favor del senador Sanders son significativos y un claro rechazo al status quo económico.

El reciente y sorprendente respaldo de los sindicatos al neoyorkino Trump se debe a la oposición de las organizaciones laborales contra los tratados de libre comercio transpacíficos y transatlánticos, engendrados en la oscuridad y fuera de la luz del debate público.

Está claro para los sindicalistas que las ratificaron tanto del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) como el  Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP) decimarían los puestos de trabajo industriales en los Estados Unidos.

No es ningún secreto para nadie que la exportación de puestos industriales a países en vías de desarrollo es beneficiosa a nivel corporativo exclusivamente, y desastrosa para la salud de las economías nacionales. La exportación de puestos de trabajo más allá del punto de inflexión induce la entropía económica y frena el bienestar de la clase media y la clase trabajadora a corto y a mediano plazo.

Aunque el electorado no domina los conceptos de la economía analítica, sí se da cuenta perfectamente de la precariedad económica de su día a día. La estasis de los ingresos reales durante una generación completa ha dado pie a un rechazo categórico por la franja del electorado que no ha sido persuadida esta vez a votar en su propia contra.

En las elecciones de este martes, el disidente Trump ha ganado en 5 de los 5 estados del noreste estadounidense, haciendo casi imparable su victoria contra la coalición formada por el tejano Ted Cruz y el gobernador de Ohio John Kasich. Con 987 delegados a favor, le faltan 250 para alcanzar el número mágico de los 1,237 delegados necesarios para asegurarse la nominación presidencial republicana. Cruz cuenta con 562 delegados y Kasich con 153.

Es importante recordar que los movimientos de derechos civiles en EEUU son el comienzo de revoluciones profundas. La última y más celebre se llevó a cabo a mediados de los años 50 y 60, culminando con la abolición del vergonzoso sistema de segregación y discriminación racial. En esencia, la lucha por los derechos civiles persigue remodelar las formas en las que se ejerce el poder político y económico en el país.  

Esperemos que la toma de conciencia de la igualdad económica como derecho civil rinda frutos y que, como una cerilla, prenda fuegos que iluminen un mejor devenir para los ciudadanos a nivel global.