Susana Díaz, la andalucización de España

Susana Díaz, durante su intervención en la reunión del comité director del PSOE andaluz, en una imagen de archivo. EFE/Julio Muñoz
Susana Díaz, durante su intervención en la reunión del comité director del PSOE andaluz, en una imagen de archivo. EFE/Julio Muñoz

08/03/2017 - 19:56h

Una imagen para un país

La celebración del día de Andalucía de Susana Díaz ha cogido fuerza, gracias a las imágenes de las banderas de Andalucía ondeando con ímpetu y dejando entrever su rostro ilusionado, en el primer día de su intento para avanzar hacia la andalucización de España. La doctrina de Díaz se basa en el "sí quiero" a España; tras España, siempre Andalucía; y tras Andalucía, siempre el Psoe-A. Decida presentarse o no a las primarias, el esfuerzo de Susana Díaz para construir, desde Andalucía, una España más española, sobre la base de más justicia social, más sumar, más coser, y más Junta de Andalucía, refuerza a aquellos que piensan que Díaz representa una andalucización de España, no sólo para gobernarla sino para aproximarla al modelo andaluz de gestión política por fantástica que pueda parecer tal pretensión.

La doctrina de -más Sur-

Sus iconos políticos son Alfonso Guerra y Felipe González. Su equipo, el Betis. Es devota de la Virgen del Rocío. Lee y escribe poesía. Es asidua de la Feria de Abril. Y luce en su muñeca una pulsera con la bandera andaluza. Su fuerza es el Psoe andaluz. Su fuerza es haber ganado las elecciones andaluzas. Su fuerza es haberse opuesto al Psoe de Pedro Sánchez. Su fuerza es querer más una España con la fuerza de Andalucía. La doctrina "más sur " plantea dibujar una alternativa, desde la España de las autonomías a la España de la ruptura o de la conllevancia catalana o vasca.

Sólo Andalucía tiene energía para poner al servicio del Psoe toda su fuerza de votantes. La capacidad propositiva del sur surge en un momento donde el norte parece dispuesto a cambiar España de arriba abajo

La doctrina "más sur " intenta oponerse a la España plurinacional con “un proyecto potente para España", al que apela una y otra vez. Su "España tiene futuro" o "el reconocimiento de la realidad" son algunas de las consignas para la nueva etapa sobre la que tiene que avanzar esa España capaz de pactar, para poder gobernarla, con acuerdos con el PP o Ciudadanos. Es un socialismo de patriotismo constitucional y de mucha solidaridad autonómica. Ella es la Presidenta de una comunidad autónoma que "cumple con el déficit, con la estabilidad política, con los presupuestos, con el mandato de sus electores". Decir "más sur" implica que se puede cumplir con España, a pesar de la corrupción que se ha dado en su comunidad o la fuertes tasas de paro en Andalucía. Se trata de ser leales con una idea de España sin fisuras por arriba, el poder, y con ganas de coserlo todo por debajo, incluido su partido, las políticas sociales.

Los liderazgos periféricos

Mientras que comunidades como Cataluña, Valencia, Mallorca, País Vasco, Murcia o Madrid ya no pueden aportar perfiles políticos para presidir España, Andalucía, aunque con problemas similares, sí que está en condiciones de gobernar el país desde el sur. Mientras que Cataluña se adentra en la resolución final de su conflicto con España, el País Vasco se concentra en ganar más poder a Madrid , Valencia sigue curando su larga etapa con el PP de Camps, Mallorca de su etapa con Matas, Murcia sigue atrapada en la relación con Ciudadanos y Madrid revirtiendo la etapa liberal de Esperanza Aguirre con un PP más social, sólo Andalucía tiene energía para poner al servicio del Psoe toda su fuerza de votantes. La capacidad propositiva del sur surge en un momento donde el norte parece dispuesto a cambiar España de arriba abajo.

Sin embargo, el sur parece centrarse en mantener el actual status quo del sistema político de la transición. El liderazgo de Susana Díaz, a diferencia del que consiguió Felipe González, es un liderazgo que emana del sur, sólo del sur, en respuesta a los populismos de Podemos, en respuesta para mantener la España de los derechos sociales que impulsó Rodríguez Zapatero, en respuesta a pensar que una insurrección del norte dejaría sin futuro al mejor sur.