Responsabilidad o palabrería, las opciones del PSOE

08 de julio de 2016 (08:59 CET)

El PSOE tiene una buena empanada mental, que sus votantes detectan en cada convocatoria restándoles un buen puñado de votos. Y así va, de unos malos resultados el 20D a unos peores el 26J. Y en esta última ocasión, por si fuera poco, tuvo que salvar un match ball que le hubiera colocado por detrás de Podemos y en una situación dramática.

Su posición y la de su líder temporal, Pedro Sánchez, no es fácil. Hay quien ha dicho, y no es un militante del PP, que algunos dirigentes socialistas ven a Sánchez más cerca de la presidencia del Gobierno que de la secretaría general del, todavía hoy, primer partido de la oposición.

Sea como sea, el PSOE se ha convertido en un gran partido bisagra y sus 85 escaños resultan claves para salir del bucle en el que está la política española y permitir la elección de un nuevo gobierno. Este país no se merece prorrogar mucho más sus 200 días de gobierno en funciones y el año completo sin ninguna ley aprobada.

No existe hoy, y no me creo que los dirigentes socialistas lo ignoren, una alternativa mínimamente seria a la investidura de Mariano Rajoy. ¿Cuál sería la otra opción? ¿Sánchez apoyado por Podemos, PNV, CDC y ERC? Es verdad que suman 177 escaños, uno más de la mayoría absoluta, pero sería un acuerdo tan efímero y oportunista que dudo mucho que el PSOE pudiera aprovecharlo.

Dejemos de lado, si se quiere, las dificultades, políticas y personales, para que socialistas y podemitas se entiendan siquiera para un acuerdo de investidura. Pensemos que PNV y soberanistas catalanes se prestaran a facilitarle su respaldo, ¿podría presentarse Pedro Sánchez ante sus electores como presidente del gobierno de España gracias al apoyo de dos partidos que ayer mismo han explicitado su voluntad de ignorar al Tribunal Constitucional y seguir construyendo estructuras de Estado?

No. No existe una alternativa a la investidura de Rajoy, salvo unas terceras elecciones, pero si yo fuera militante del PSOE huiría de ellas como de la peste. Jugar a la ruleta rusa sería más seguro.

Y si no hay otra opción, cada vez es más difícil para una buena parte de los ciudadanos entender por qué los socialistas siguen en esa discusión tan extraña: abstención, de entrada no; a la primera no, pero a la segunda sí; con consulta popular o sin ella; todos los diputados o se reparten entre el sí o el no según sorteo…

El PSOE debe abstenerse y permitir la investidura de Rajoy y ello, creo de verdad, que no le compromete a nada. Puede explicar perfectamente que puesto que no quiere dilatar más la gobernabilidad y carece de fuerzas para una alternativa, se abstiene, y desde la primera hora del día siguiente empieza a ejercer el liderazgo de la oposición con firmeza. Entonces, será la hora de construir mayorías parlamentarias alternativas en base a políticas concretas.

Lamentablemente para los socialistas, sus 85 escaños no le permiten otras alegrías. El próximo comité federal no tiene muchas opciones. Su elección se limita a la responsabilidad o a seguir en la palabrería.