Pablo Iglesias y el miedo

07 de julio de 2016 (01:00 CET)

Ante la pasión que tienen los seres humanos por las máscaras sólo existe otra pasión que la iguala: la de retirarlas para descubrir lo que ocultan. Tras la apelación de Podemos como fuerza socialdemócrata, para conquistar la razón de los electores y no su corazón, ha acabado aflorando lo que todos sabíamos: era una máscara de ocultamiento. Como el disfraz de abuelita del lobo para engañar a Caperucita.

El catálogo Ikea, tan celebrado, tenía por objeto hacer pasar por modernas las ideas de siempre de la extrema izquierda. Otra máscara de ocultamiento y distracción, no de sanación y revelación. La máscara de ritual africano es aquí máscara de engaño veneciano. Los argumentos esgrimidos por Iglesias de que ha sido la estrategia del miedo lo que les ha hecho perder es equivocada. Ha sido el miedo a que se revelara como cierto que no eran socialdemócratas, centrados, dialogantes ni humildes.

Ese es el motivo de que los electores indecisos españoles les dieran la espalda. El miedo de los electores es el miedo de Sancho Panza que describe don Quijote antes de intervenir a favor del ejército de Pentapolín contra el de Alifanfarón "el miedo que tiene te hace, Sancho, que ni veas ni oigas a derechas; porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos [...] y si es que tanto temes, retírate a una parte y déjame solo;  que solo basto a dar la victoria a la parte a quien yo diere mi ayuda". Y así fue. Los electores se han retirado a una parte y han dejado solo a Iglesias.

Cierto es, también, que 71 escaños, se mire como se mire, son un gran resultado para una fuerza política tan joven e inexperta, pero las elecciones no iban de buenos resultados sino de quien las ganaría y si se produciría el anunciado sorpasso al PSOE.

Cuando uno se retira la máscara, o se la retiran a uno, como ha sido el caso, la causa de la derrota no hay que buscarla con el brexit, la alianza con IU, el referéndum catalán, el discurso socialdemócrata, los debates electorales, Venezuela o la gestión de las conversaciones de la investidura del 20D, sino en la impostura descubierta por los electores. Observando las declaraciones de los líderes de Podemos llegamos a la conclusión de que conocen los errores cometidos pero aún no comprenden la dimensión de su derrota.