23/03/2017 - 18:16h

En su época Juan Belmonte se jugaba la vida con Joselito. Ambos aspiraban a ser los mejores toreros de su momento. En los anales de la historia ha quedado el nombre de José Gómez Ortega “Joselito” muerto en Talavera de la Reina, el 16 de mayo de 1920. Aquel gesto llevó a Joselito a los altares. Ramón María del Valle-Inclán siempre le decía y recordaba a Juan Belmonte la siguiente frase: "No te falta más que morir en la plaza".

Esto mismo le va a pasar a Artur Mas. En los anales de la historia reciente de Cataluña existe –y se estudiará- el Pujolismo. Este movimiento se inició pocos años después de la muerte de Franco y terminó el día que lo dejó. Por en medio toda una serie de historias buenas y malas que todos conocemos. Lo cierto es que en un futuro se estudiará. Hemos de ser correctos y decir que se estructuraron una serie de cosas que formaran parte del futuro de Cataluña. Otras mejor borrarlas.

Del periodo de Artur Mas, en la oposición durante los dos mandatos del tripartito y como presidente de la Generalitat, lo único positivo es lo que le dijo Pasqual Maragall: “Su problema se llama 3%”. Porque no fue un buen político en la oposición y un nefasto presidente de la Generalitat. Se le ha inhabilitado por lo que hizo. La realidad es que él mismo se inhabilitó hace años por su incompetencia.

Esto son días de un futuro pasado. Ahora toca la refundación de ERC. Y no estoy diciendo ninguna tontería. El futuro se llama Junquerismo. Y también se estudiará, aunque está en estado embrionario. Ahora, porque no puede esperar a las elecciones. ¿Por qué?

Hay una porción importante de votantes que siempre han sido de CDC. Una parte se puede ir a ERC, otras partes a PP, PSC i Cs, pero no son mayoría. El núcleo más importante de abstenciones en unas próximas elecciones está en este bloque. Porque Pdecat murió en el mismo momento que se creó. Como mucho podrían tener 6 o 7 parlamentarios.

Así pues, ERC debe refundarse y se tiene que convertir en la nueva Convergència. Tienen que olvidar o retocar postulados independentistas para abrirse a un futuro con cara y ojos. Junqueras lo tiene claro. Lo que piensa su partido no es la realidad cotidiana de Cataluña. No todos los catalanes son independentistas y no se puede forzar esta situación. Todos los catalanes debemos convivir juntos y sin intentos arriesgados de ruptura.

Quizás las dos primeras siglas no sean propicias para un acercamiento. No toda esta porción es de izquierdas. La mayoría son parte de la burguesía catalana de derechas o de la pequeña y mediana clase derechista. Por eso votaban a CiU. Porque eran de derechas y católicos. Tampoco eran republicanos. Los que formaban parte de esto están o siempre han votado al PSC. Porque estos son la izquierda burguesa catalanista. Por eso no se entiende el tripartito. Pujol y Maragall podían entenderse mucho mejor que este último con ICV y ERC. Tanto Pujo como Maragall formaban parte de esas 400 familias. Sin embargo no se entendieron por el 3%.