La campaña decide y el estado de ánimo también

16 de junio de 2016 (11:55 CET)

En la novela El Corazón de la Tinieblas de Conrad, el viaje hasta el encuentro del inteligente y sanguinario Kurtz se hace ascendiendo por el río, no descendiendo. Remontar el río para ascender a los infiernos, no descender a ellos. En la novela, el ascenso es una escalada de conocimiento, es el encuentro de la luz que nos permite ver.

Si Charlie Marlow hubiera descendido a la búsqueda de Kurtz, la oscuridad no permitiría desvelar las atrocidades que éste ha cometido. Los datos del CIS nos permiten descender, más que ascender, en el conocimiento de la situación. Siendo el PSOE el partido preferido, no queda materializado en votos.

Pierde 10 escaños y, lo que es peor, sitúa el liderazgo de Sánchez como un obstáculo, al perder la confianza de los miembros de su propio partido. Ahora bien, si ascendemos en los datos, observamos que el futuro del PSOE depende, más que ningún otro partido, de cómo realice la campaña electoral. Hay un 32% de los electores que aún deben decidir su voto. Aún falta ver qué ocurre después del debate a cuatro que emitieron las televisiones.

Aún queda por ver cómo se comporta el voto útil, que sólo se mostrará en el último tramo de campaña. Ascender, esfuerzo para remontar y comprender, o bien descender, dejarse caer, abandonarse en la interpretación de los datos del CIS. Dos posibles actitudes que cambian el enfoque y la primera puede convertir un problema en oportunidad.

La tendencia de los partidos aquejados por interpretar su situación como un descenso y no decididos a remontar el río de los electores, los lleva a una suerte de parálisis, de colapso y de pérdida de la realidad. Es como si las malas noticias que aún han de llegar ya habitaran en nosotros.

Como un enfermo imaginario que acaba haciendo realidad la enfermedad que simulaba. Todas las pulgas van al perro flaco, todos los males son pocos para los que asumen su condición de perdedores. De esta forma están siendo interpretados los datos por sus competidores políticos pero también por los que siempre han dudado de la fortaleza política de Sánchez. Y aquí estriba el problema de los datos arrojados por el CIS. Plantean dudas en las filas socialistas y certezas en las de Podemos.

Sin embargo, los datos del CIS y otras encuestas también reflejan que el voto que más juego dará en los pactos, pues habrá que hacer pactos, es el del PSOE. Este partido será la rótula desde donde deberá alcanzarse un acuerdo de izquierda o de centro derecha. Los datos también permiten establecer que el PSOE tiene una oportunidad única para cambiar la suerte de las votaciones, una vez que se hayan producido.

El voto útil para moderar al PP o a Podemos será esencial. Ya se sabe lo que dicta la tradición al hablar de un tercero en liza: éste puede sacar ventaja del problema de los otros dos. Esa ventaja es la que debería explotar el PSOE si no quiere convertir las elecciones en el fin de la partida.