El sindicalismo debe mirar de frente

13 de julio de 2016 (01:00 CET)

El 11 de julio, coincidiendo con el acto fundacional del sindicato en el 40 aniversario de su Asamblea de Barcelona, CCOO celebró su Consejo Confederal. En él se aprobó la convocatoria del XI Congreso para junio de 2017 donde culminará el proceso iniciado  el pasado mes de mayo conocido como Repensar el Sindicato que aspira a abordar la reflexión, desde una visión autocrítica, de sus dificultades y los desafíos a los que se enfrenta. 

Es una buena iniciativa que expresa la necesidad de comprender y atender los cambios profundos del mundo del trabajo, la empresa y la sociedad, y el reconocimiento de los serios déficits que padece el sindicalismo y la necesidad de corregirlos. El sindicalismo aspira a seguir siendo la principal herramienta en la defensa de los intereses de la clase trabajadora, una clase que cada día es más diversa en sus condiciones de vida, trabajo y salariales, y cada vez está más alejada de aquella homogeneidad a la que, en gran medida, responden la mayoría de actuales estructuras sindicales, sus programas de acción y las formas de dirección.

Repensar el sindicato es revisar y actualizar la inercia en las formas de lucha, de organizarse, de comunicarse y de dirigir, nacidas en el viejo modelo de producción que estaba basado en la división racional y jerárquica del trabajo, cuando las actividades podían ser troceadas en tantas partes como la producción y la estructura jerárquica lo permitía.

Repensarse es ser capaz de atender esta nueva realidad, diversa, profundamente entrelazada entre los sectores de la economía, las empresas, los oficios, entre los países y los capitales, que precisa de un sindicalismo con más cooperación interna, más imaginación a la hora de organizar y representar la diversidad, y más capacidad de innovación a la hora de construir las propuestas sindicales y responder a las nuevas demandas de un trabajo más flexible, más exigente en cualificación y a la vez con más colectivos desregulados.

Repensar es impulsar la creatividad entre el conjunto de los miembros de la organización, es re-aprender, modificar lo sabido. Es ser conscientes de que la creatividad solo es posible donde las expectativas están abiertas y el aprendizaje no está adormecido y donde se exige rigor en la comparación continua entre los objetivos, lo esperado y los resultados.

Repensar el sindicato precisa, no solo de la contraposición de modelos, ideas, propuestas y teorías, sino sobre todo, de prácticas y experiencias con sus aciertos y fracasos, para su estudio, valoración y contraste. Precisa atender y responder a las realidades contradictoras e incluso contrapuestas que conviven hoy en el mundo del trabajo que conforman la auténtica pluralidad sindical. Aceptar que la innovación no vendrá, como no surge en ninguna organización o empresa, de la jerarquía o de un selecto grupo de personas que piensa de la misma manera. Aceptar los riesgos de la pluralidad donde florecen "las preguntas poderosas" que siempre es más útil que discutir sobre "las correctas respuestas" ya conocidas y repetidas.

Repensar e innovar representa aceptar los dirigentes de la organización el compromiso de humildad de someter a revisión lo aprendido sobre las formas de trabajar, organizarse y relacionarse. Es aceptar desaprender y situar bajo sospecha muchas de las verdades hasta hoy consideradas inamovibles.

Por esto es esperanzador el compromiso que ha adquirido CCOO de repensarse para mirar de cerca la nueva realidad del trabajo y mirar de frente a las antiguas y nuevas necesidades de los trabajadores y trabajadoras, para captar el profundo cambio social, económico y tecnológico que ha modificado la relación entre los trabajadores y la de estos con sus puesto de trabajo y también con los valores colectivos que son la esencia del sindicalismo.

Repensarse, para responder a los cambios, como nos enseño Chales Darwin cuando advertía, que "no es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni tampoco la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio". Responder al cambio para recuperar la fuerza del trabajo en las empresas y en la sociedad. Porque sabemos, que más allá de las dificultades evidentes y las muchas deficiencias que hoy pueden padecer los sindicatos, hasta ahora nadie ha conseguido hacerlo mejor.