El PSC de Iceta o Parlón frente al PSOE

14 de octubre de 2016 (01:00 CET)

Esta vez sí, pero será porque el PSOE se ha movido, o porque se moverá en las próximas semanas. El PSC, como organismo todavía vivo, tiene un espíritu de supervivencia, y considera que si se abstiene en la investidura de Mariano Rajoy tendrá pocas posibilidades de seguir respirando en Cataluña. Se trata del PSC de Miquel Iceta o de Núria Parlón, que se juegan la primera secretaría del partido en las primarias de este sábado. Los dos han dejado claro a quienes quieran escucharles que votarán 'no' a Rajoy, diga lo que diga la gestora del PSOE, que preside Javier Fernández, o vote lo que vote el comité federal que se convocará el 22 de octubre.

El PSC, que ha protagonizado la gran transformación de la Cataluña urbana desde la transición, ofreciendo el orgullo perdido de cientos de miles de vecinos por toda la geografía catalana, gracias a sus alcaldes, se encuentra en el punto más complicado desde la recuperación de la democracia. Y, aunque Iceta y Parlón han mantenido el guante blanco en las primarias, los proyectos que defienden no son exactamente iguales.

El futuro lo representa Parlón, dicen sus partidarios. La realidad y el proyecto sólido lo representa Iceta, apuntan los suyos. El hecho es que la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet cree que el PSC debe recuperar la conexión con los jóvenes y hacerse con los votantes y simpatizantes de los comunes, la referencia de Podemos en Cataluña. Iceta manifiesta que las copias nunca funcionan, y que el PSC es y ha sido una formación que no puede virar ahora por una cuestión de moda, o por un factor oportunista.

La idea de Iceta tiene un ejemplo práctico. Convergència se diluye de forma inexorable, desde el momento en el que ha querido ejercer de Esquerra Republicana con señores con manifiestas canas en sus cabellos y con un legado interesante y lleno de éxitos, pero muy relacionado con los grandes pactos con el PP y el PSOE. Convergència, por tanto, no podrá ejercer de ERC. ¿Podrá el PSC ejercer de 'comunes' y ser la gran referencia de la izquierda? No lo parece, pero esa decisión corresponde a los militantes socialistas, que votarán este sábado.

En cualquier caso, lo que los dos dirigentes tienen claro es que el PSC, ahora sí, deberá hacer frente al PSOE, y eso plantea una gran disyuntiva. ¿Cómo se puede defender un determinado proyecto de reforma del estado sin un claro interlocutor en España?

Eso es lo que está en juego. Iceta quiere influir en el PSOE, porque sabe que cualquier otro intento estará condenado al fracaso, aunque sea muy difícil llevar a los socialistas a las aguas del socialismo catalán. Parlón es más atrevida. Pide formular un proyecto claro desde Cataluña y defenderlo, sin red, ante el PSOE.

Para la gestora del PSOE la posición de Iceta y de Parlón supone un auténtico reto. Javier Fernández cree que después de las primarias del sábado se podrá hablar de nuevo, y plantear la cuestión de la abstención como un solo hombre en el comité federal. Pero el PSC tiene un argumento: es un partido distinto, federado al PSOE, y, por tanto, puede permitirse votar diferente en la investidura de Rajoy.

El problema, sin embargo, vendrá luego. ¿Qué ocurre con el presupuesto de 2017, con los recortes que llegarán, con determinadas leyes de envergadura? El PSC percibe que el PSOE puede quedar atrapado en esa dinámica, y no quiere caer en la red del PP.

Curiosamente, o no tanto, lo que está en juego no es sólo el futuro del PSC, sino el futuro de todo el PSOE. Sin Cataluña, guste o no, no puede haber un proyecto sólido del socialismo español. Y si falla el PSOE, falla todo el sistema político español que se constituyó desde la transición. Por eso es vital la relación que se pueda establecer ahora entre esa gestora y las diferentes federaciones socialistas. Javier Fernández, o Susana Díaz, deben pensar muy bien los pasos que van a dar.