Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. / EFE-B

Cristina Cifuentes: la mujer de Lot bajo la losa de Esperanza Aguirre

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El nuevo escándalo de corrupción del PP en la Comunidad de Madrid salpica a Aguirre y Rajoy. La incógnita es si Cristina Cifuentes podrá regenerar el partido

Carlos Carnicero

Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. / EFE-B

Madrid, 22 de abril de 2017 (20:55 CET)

Empiezo a pensar que el PP de Madrid está afectado por la maldición bíblica que cayó sobre Sodoma y Gomorra. Dios exigió a Abraham que encontrase 50 justos en la ciudad de Sodoma como condición para salvar la ciudad de la destrucción. Es sabido que no fue posible y solo la familia de Lot pudo salvarse con la condición de no volver la vista atrás. La mujer de Lot no pudo resistir la tentación de volver la mirada. Fue convertida en estatua de sal.

El Partido Popular de la Comunidad de Madrid estaría perseguido por la maldición de Sodoma. Hasta ahora, Cristina Cifuentes parece haber sido la elegida para salvarse del castigo al PP de Madrid. La duda es si volverá la vista atrás, o si no lo ha hecho, para depurar el partido y salvarlo de la destrucción. Está por ver.

Hay que recurrir a la hemeroteca de países latinoamericanos para conseguir una concentración de corrupción en la cúspide de los partidos parecida a la que acumula el PP de Madrid. Las dos manos derechas de Esperanza Aguirre están en prisión. Francisco Granados, consejero de presidencia, e Ignacio González, ungido personalmente por la lideresa que también lo intentó colocar en la presidencia de Bankia en sustitución de Rodrigo Rato. Curiosa coincidencia, los dos imputados en casos múltiples de corrupción.

La lista de imputados y procesados en el entorno de Esperanza Aguirre es prolija. No se trata de casos aislados sino de personas de la máxima confianza de la expresidenta de la Comunidad de Madrid y actual líder del partido.

Hay que recurrir a la hemeroteca de países latinoamericanos para ver una concentración de corrupción parecida a la del PP de Madrid

Ocurre además que Esperanza Aguirre ha gobernado las instituciones y el partido de Madrid con mano de hierro, llegando a jactarse que a ella (en referencia a Mariano Rajoy) nadie le hacía las listas electorales ni le nombraba los actos cargos.

El auto del juez Velasco es demoledor. No le han hecho falta más que veinte folios para retratar la trama de corrupción que construyó Ignacio González. La tecnología, la misma que empleó Francisco Granados: metían la mano en el cajón, daban una porcioncita para financiar el partido y la parte del león se la quedaban ellos. Era un intento de blindar apariencias de recaudadores del partido para enriquecerse con lo que robaban. Los detalles son estremecedores y dan cuenta de la confianza que tenían en su impunidad.

Habría que exigir una investigación más profunda en las constructoras que contrataron con la Comunidad de Madrid  

A los dos les mataron las apariencias. De donde salía tanto oro que relucía en su vida personal. Todavía nos queda el desenlace judicial del famoso ático de Marbella que adquirió de forma tan rocambolesca como dice Ignacio González. ¿Es posible creer que Esperanza Aguirre nunca se dio cuenta de lo que era tan evidente?

El nuevo escándalo de corrupción no es más que un capítulo más del estado de cosas en el PP de la Comunidad de Madrid. En una época de dinero fácil, lo mismo servían precalificaciones de terrenos de obras públicas para que consejeros de la Comunidad y alcaldes de municipios ricos de Madrid se forraran saqueando el dinero de los contribuyentes. También habría que exigir una investigación más profunda en las empresas constructoras que contrataron con la Comunidad de Madrid en esa época.

Cuando parecía que Mariano Rajoy había conseguido salvar el túnel de la corrupción se ve inmerso en otro episodio

Este es el estado de cosas que permite la evocación de Sodoma y Gomorra. Claro que aquí hay más de 50 hombres y mujeres justos, pero el agujero negro de este saqueo hace increíble que quienes estaban al frente del partido no se percataran de lo que estaba sucediendo. Se acabo el mito de las manzanas podridas y hay que reclamar el tratamiento de organizaciones para delinquir.

Mariano Rajoy lleva demasiado tiempo al frente del Partido Popular para que pretenda no estar concernido por las prácticas corruptas que se han producido durante este periodo.

Aunque nadie esté en condiciones de levantar sospechas sobre las conductas personales del presidente de Gobierno, la responsabilidad política también alcanza por la incompetencia y negligencia en ignorar lo que ocurría en su entorno. En la propia gerencia del partido y en comunidades como Madrid, Baleares, Valencia y Murcia.

La responsabilidad política también alcanza a Rajoy por la incompetencia y negligencia en ignorar lo que ocurría en su entorno

El nuevo escándalo llega en mitad de la negociación, que parecía cerrada con el PNV, de los Presupuestos Generales del Estado. Sin duda, el PNV tiene motivos para elevar sus exigencias. Y coloca al gobierno de Rajoy con una limitación importante. Le será mucho más difícil amenazar con la disolución del parlamento y la convocatoria de elecciones generales.

El nivel de la corrupción sigue subiendo. La justicia española es lenta. Una vez que se pone en marcha, imparable. También hemos conocido presiones desde algunos responsables de medios de comunicación para tratar de parar las investigaciones judiciales.

De nuevo la Fiscalía General del Estado ha dado motivos de sospecha sobre su imparcialidad e incluso sobre sus maniobras para condicionar a los jueces instructores.

Cuando parecía que Mariano Rajoy había conseguido salvar el túnel de la corrupción se ve inmerso en otro episodio. Todo hubiera sido más fácil si antes de la investidura hubiera renunciado a ser presidente de gobierno y propuesto a un sustituto. Es difícil creer que sobrevivirá a medio plazo a la imagen dantesca que proyecta su partido.

Esperanza Aguirre, una vez sepultada bajo la losa que permitió con la corrupción, la gran incógnita es si Cristina Cifuentes está en condiciones de regenerar el partido en Madrid. Más que de regeneración habría que hablar de refundación. Desde los cimientos. Igual que en Sodoma, va a ser muy difícil recuperar materiales debajo de estas ruinas.