El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, momentos antes de subirse al "tramabús", en la Plaza de Castilla de Madrid. EFE/Luca Piergiovanni

En el autobús de Podemos faltan Nicolás Maduro y los líderes de Irán

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El autobús de Podemos evidencia nuevamente la falta de criterio de los dirigentes del partido y su afán de difamación a históricos dirigentes

Carlos Carnicero

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, momentos antes de subirse al "tramabús", en la Plaza de Castilla de Madrid. EFE/Luca Piergiovanni

Madrid, 19/04/2017 - 07:55h

La política espectáculo tiene el inconveniente de tener que cambiar de payaso cada día. Hace falta ingenio continuo. Solo se puede llevar al niño a amamantar una vez al Congreso de los Diputados. La audiencia exige renovación permanente del show para prestarle atención. En Podemos se observa fatiga de los materiales. Es un concepto físico que observa que los componentes en fricción de una máquina o sometidos a una resistencia pierden eficacia y terminan provocando una avería. Podemos tiene una fuerte fatiga en sus materiales de acción política. Podemos tiene averías.

Han considerado que la “casta” era un concepto desgastado. Ellos mismos han adoptado comportamientos que denunciaban. Ahora la “trama” es un intento de renovación para señalar a quienes consideran culpables de las situaciones de abusos de poder e injusticias. Pero han hecho un casting muy poco profesional. Poner en un mismo panel de denuncia a corruptos confesos con empresarios y líderes políticos de la talla del expresidente Felipe González, no sólo es un disparate sino la demostración de una pérdida de norte de quien desprecia las posibilidades de sus 71 diputados y se conforma con un amarillismo político que pagará factura.

Autobús Podemos: Iglesias ha perdido el norte al querer involucrar, una vez más, a corruptos con el ex presidente Felipe González

Hay además una asombrosa falta de ingenio. Un talento agotado que les ha llevado a copiar literalmente la iniciativa de “Hazte Oír” con un autobús mimético excepto en el color con que ha sido pintado. Cuando la organización ultracatólica, que no cuenta siquiera con el respaldo de la Iglesia Católica, sacó sus consignas contra la libre elección de género, hubo unanimidad en que se trataba de una invitación a la discriminación. Se sacaron ordenanzas municipales para prohibir o dificultar la circulación del autobús publicitario que ahora no encuentra el Ayuntamiento de Madrid. Copiar las técnicas publicitarias de una organización ultraderechista dice mucho de los líderes de Podemos.

El PSOE tiene un serio problema con Podemos. La alusión reiterada a la “cal viva”  en el Congreso de los Diputados debiera haber sido motivo suficiente para que el PSOE rompiera relaciones con el partido morado. No lo hizo. Y Podemos le tomó la medida. Poner en paralelo a González con Luis Bárcenas rebasa cualquier límite de tolerancia del PSOE con el partido de Pablo Iglesias. Es el Ayuntamiento de Madrid, que gobierna una franquicia de Podemos con el apoyo del PSOE, el que tolera que el autobús del odio pueda circular. El PSOE se lo tiene que hacer mirar.

Autobús Podemos: la iniciativa evidencia una falta de ingenio al haberse vistos obligados a copiar a HazteOír

La salida de Íñigo Errejón de la dirección de Podemos ha revelado la verdadera naturaleza de los caudillos del partido populista. Gobiernan sin controles Iglesias e Irene Montero, émulos de Juan Domingo Perón y Evita. Su imagen, subidos en el autobús del odio, él con micrófono de guía turístico y ella babeando las ocurrencias de su compañero sentimental provocan un hastío infinito. Pablo iglesias se permite el lujo de establecer los miembros de la “trama” a su antojo.

Si admitiéramos la legitimidad de esta iniciativa antidemocrática, tendríamos que exigir rigor. ¿Por qué no está la efigie de Nicolás Maduro en elenco? En estos días, la Organización de Estados Americanos ha emitido un duro comunicado denunciando la naturaleza totalitaria del régimen de Maduro. Represión brutal con asesinatos de manifestantes, torturas de disidentes políticos, amenaza de reclutamiento de un millón de milicianos para reprimir las protestas, son credenciales más que suficientes para ser miembro de cualquier trama que se precie.

Está suficientemente demostrado que iglesias y otros fundadores de Podemos cobraron sumas sustanciosas en labores de asesoramiento del régimen venezolano. Uno de ellos, Juan Carlos Monedero, tuvo que hacer una declaración complementaria a todo correr para regularizar un cobro de casi medio millón de euros nada menos que por un estudio sobre una moneda única en Latinoamérica. Hay constancia de asesoramiento por miembros de Podemos en técnicas de control y represión de los medios de comunicación venezolanos.

La televisión con la que hacía propaganda Iglesias y de la que cobraba importantes cantidades, estaba financiada directamente por el régimen iraní. Hasta ahora los líderes de Podemos no se han sentido concernidos a dar explicaciones que les implican, por sus asesoramientos, en la brutal represión del régimen venezolano. Están atados por la financiación que han recibido. No son libres para condenar la mano que les ha dado de comer.  

Autobús Podemos: la salida de Errejón ha sido la última evidencia de la deriva del partido

Iglesias utiliza cedazos de distinto calibre para juzgar a los demás y a sí mismo. Y en la prensa española existe una dislexia entre quienes tienen a Podemos como una obsesión enfermiza, llegado a inventarse noticias en donde sobran casos de comportamientos ilegítimos, y quienes tienen complejo en denunciar las prácticas de dependencia de Podemos de regímenes autoritarios y dictaduras. Los colectivos gay españoles no han denunciado la connivencia de Podemos con el régimen que cuelga de grúas a los homosexuales. Ellos sabrán por qué.

Me imagino recorriendo las calles de Madrid un autobús pintado de morado, con los retratos de Iglesias, Montero, Monedero y alguno más, junto a un inmenso retrato de Maduro y de los líderes religiosos de Irán. A fin de cuentas, sería una dúplica de la trama que denuncia Podemos, aplicada a sus padrinos. Pero los demócratas no estamos en eso.