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Los aliados de Susana Díaz siembran dudas sobre la candidatura de Pedro Sánchez, como la obtención de avales, su financiación y el apoyo que cosecharía del PSC

Barcelona, 14 de mayo de 2017 (18:03 CET)

La extraña alianza creada en defensa, sin duda alguna legítima, de la candidatura de Susana Díaz a la secretaría general del PSOE anda muy nerviosa.

Se trata de una alianza presidida por un par de antiguos jarrones chinos y algunas viejas glorias solo en apariencia retiradas, un químico convertido en conspicuo aprendiz de brujo, un buen número de barones territoriales con sus correspondientes aparatos autonómicos y locales, así como una rara unión temporal de antiguos adversarios unidos ahora solo de modo coyuntural bajo el único denominador común de la defensa numantina y férrea del mantenimiento del “statu quo” hasta ahora vigente.

No supieron calcular correctamente las consecuencias traumáticas que para gran parte de la militancia socialista tuvo el lamentable comité federal del pasado 1 de octubre; en aquel momento dieron ya por políticamente muerto de modo definitivo a Pedro Sánchez –hubo quien llegó a exigir que le presentasen aquella misma noche su cabeza–. Ni tan siquiera se les pasó por la cabeza que el entonces derrocado secretario general se atreviese a enfrentarse a todos ellos, encabezando una movilización que ha dado ya unos resultados evidentes con el gran número de avales aportados por la candidatura sanchista.

Los opositores de Sánchez no calcularon que la candidatura de Patxi López podría beneficiar al exsecretario

Por no calcular, ni tan solo supieron calcular que la candidatura de Patxi López, en lugar de dividir a la militancia muy mayoritariamente contraria a la abstención a la investidura de Mariano Rajoy y favorecer de forma indirecta a la candidatura oficialista de Susana Díaz, en última instancia puede acabar favoreciendo las cada vez más probables opciones de reelección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE.

Después del fracaso reiterado de más de medio año de incesantes intoxicaciones mediáticas de todo tipo –desde el indemostrado e indemostrable preacuerdo de Sánchez con Unidos Podemos y sus confluencias e incluso con los independentistas catalanes y vascos para que votasen su investidura, hasta la falsedad demostrada y manifiesta del supuesto gran número de avales falsificados, pasando por extrañas dudas alimentadas sobre la financiación de la campaña sanchista a través de un sencillo crowfunding entre la militancia-, algunos exponentes del statu quo socialista recurren ahora a nuevas insidias.

Una vez más se cuestiona la validez de los votos de los militantes del PSC

Resulta pintoresco intentar equiparar a Pedro Sánchez con el derrotado candidato socialista francés Benoît Hamon por el simple hecho de que fue elegido en unas elecciones primarias frente al ex primer ministro Manuel Valls, sin tener en cuenta que los pésimos resultados electorales de los socialistas franceses no son atribuibles tan solo a Hamon sino sobre todo a los evidentes efectos negativos de las políticas desarrolladas por el presidente François Hollande y su ya citado ex primer ministro.

Algo que ha tenido su traslación no tan solo muy recientemente en Holanda sino también anteriormente en Grecia, con la práctica desaparición del PASOK, y en la misma España, con la pérdida incesante de votos del PSOE no solo con Pedro Sánchez como candidato sino también con Alfredo Pérez Rubalcaba como cabeza de cartel tras los dos mandatos presidenciales de José Luis Rodríguez Zapatero.

Es pintoresco que se pretenda comparar a Pedro Sánchez con Benoît Hamon

El por ahora último intento de manipulación sobre el cada vez más probable triunfo de Pedro Sánchez raya ya en la pura interpretación conspiranoica de la realidad. Se está diciendo y escribiendo que esta cada vez más probable victoria sería ilegítima si se basase en la clara diferencia de votos que previsiblemente Sánchez obtendrá en el PSC. Se pone en duda la exquisita neutralidad personal de Miquel Iceta en estas primarias. Se cuestiona incluso la validez de los votos de los militantes del PSC.

Y uno se pregunta qué tipo de neutralidad existe, en esta campaña de primarias del PSOE, por parte de su comisión gestora federal, por parte de tantos y tantos dirigentes autonómicos y locales que han manifestado su apoyo público a Susana Díaz, y qué legitimidad dejaría de tener el posible triunfo de la aún presidenta de la Junta de Andalucía si su diferencia de votos con Pedro Sánchez fuese precisamente por el apoyo recibido en Andalucía.

En esta ocasión, como en tantas otras, los árboles no les dejan ver el bosque.